domingo, 25 de abril de 2010

La pedida


Si alguna vez me caso no creo que organice una pedida de mano. Si acaso montara algún tipo de comida familiar previa al día D, sería para que se conocieran nuestros respectivos padres, pero tendría que ser en plan informal y campestre, con viento fresco y que corra el aire. Un arroz en el Venezuela o unos gazpachos yeclanos en Los Chispos sería perfecto. Si por el contrario y por algún casual, ya se conocieran nuestros padres, o no tendría lugar esta comida (conociéndome, estaría a régimen), o tendría como única razón de existencia el mero hecho de juntarnos un montón de gente a comer, y si eso medio concretar el bodorrio, pero ya está. ¿Qué luego hay copas y nos ponemos a hacer el tonto pidiendo manos y prometiendo amor eterno? Pues espero para ese entonces estar tan chispá que me haga gracia la pantomima. ¿Qué les apetece a mis políticos regalarme un anillo con un pedrusco? Pues que no se corten, que yo ni pedir ni despreciar, sobre todo si es bien grande.

Lo que no querría, por nada del mundo, es que hubiera formalidades, protocolos y discursos, sobre todo discursos, que yo con esas cosas me pongo muy nerviosa y lo pasaría muy mal. Y que acordaos de que yo sería la novia y no es plan, además de porque es mi día, estaría escuchando a mi futuro esposo con la cara transformá y el nudo en el estómago mientras el pobre se esfuerza en hacer el paripé. Que luego hay fotos. Esas cosas mejor en la intimidad ¿no?, más espontáneas y naturales.

Otra cosa que ocurre normalmente en este tipo de celebraciones, además de generar muchísima tensión, ¡es que la peña llora! Y yo es que no lloro nunca, y mucho menos de emoción. Es algo que no me sale, otro gen, junto con el de la puntualidad, que no tengo, y a veces hasta me agobia, de veras, lo que daría yo por poder liberar tensiones por medio de lágrimas. Además, en momentos críticos, esa angustia puede derivar en un ataque de risa. Y tanto como si se me escapa la carcajada como si no, ¿qué imagen daría yo como novia? De tonta o que voy de sobrada por la vida, y no es eso, jolín.

Asimismo, si mi futuro esposo cumpliera con el formalismo de pedirle mi mano a su futuro suegro, entonces mi padre tendría que dársela (si lo considera oportuno, claro está) respondiéndole con un discurso que empezaría con el chiste ése que siempre hace, lo cual no sería nada serio. Luego, a su lado, lo estoy viendo, estaría mi madre con la sonrisa felizota y con chiribitas en los ojos, y junto a ella, Alf nos echaría a los tres esa mirada fuera de órbita tan suya que indica que no tenemos arreglo. Y todo este suplicio se me haría eterno.

Todos estos pensamientos me vinieron a la cabeza el fin de semana pasado durante la pedida de mi hermano y, he de decir que, a pesar de que hubo discursos y hasta un PowerPoint, disfruté de una fiesta chulísima que acabó alargándose hasta la noche. Sería porque yo no era la novia o porque la comida estuvo muy rica de principio a fin. O por esas almendricas y ese jamón del aperitivo, por ese cordero, o por los cuatro platos de postre que me zampé. También sería porque me sentí muy a gusto y me lo pasé pipa con los otros quince divertidísimos comensales, especialmente con las dos personas que me flanqueaban: mi padre y una tía de la novia joven y soltera con los que me pude pegar unas risas.

Fue infleta a comer e infleta a amor, que me encantó ver a los novios tan enamoraos y tan queriéndose de verdad. Desde aquí agradezco a la familia de mi cuñada, que son unos solazos, el banquete pantagruélico y lo cómodos y bienvenidos que nos hacen sentir siempre. Es bonito compartir todos juntos la emoción de la cuenta atrás para la boda, para la que quedan menos de tres meses ya. ¡Que vivan los novios!

9 comentarios:

Dres dijo...

Digo yo que el pedrusco debe estirarse el novio y ser el quien te lo regale no los suegros... No? Jejeje.

eso del discurso lo tengo pegao al cogote como un plomo de buzo, ya veremos si puedo o no...

Un besote prima!

Conch dijo...

El novio se tiene que haber estirado ya antes, claro que sí! Si no, no me caso! jajaja.

Yo me refería a la típica joya que perteneció a la abuela...

Te ayudo con el discurso? ;)

Muax!

Luci dijo...

La verdad es que estoy totalmente de acuerdo contigo! me ha llamado la atención tu post porque precisamente yo organizaré una "pedida" (y lo pongo entre comillas porque es una comilona en familia) en el mes de julio de este año...y espero eso, pasarlo bien, disfrutar con las dos familias y nada de discursitos! (menos mal que mi familia no es de esas,jeje)
Me alegro que lo hayas pasado bien y un "vivan los novios" para tu hermano ;)
Un saludo!

Anónimo dijo...

Querido ALF:

Que sepas que tu nombre en realidad es Gordon Schumway y que tu apodo A.L.F responde a «Amorfismo Lejano Fantastico», «Alienígena Ligeramente Fastidioso» o “Alien Life Form”...

Lo de «Alienígena Ligeramente Fastidioso» está "clavao"! jul jul jul

Besos!

Alfonso dijo...

Pues sí... qué le vamos a hacer el nenico ha salido fomal.. pero bueno cada uno a su estilo... lo importante es pedir y que se nos conceda...

Gracias Bitter por la inmortalización.

Y al anónimo de la exégesis sobre los alienígenas ligeramente fastidiosos que se ponga a trabajar un poquito y que ya le vale por hoy... (jul jul jul)

Abrazos a todos

The Lawyer of the Rings
(ElAbogadoPrometido)

Jan dijo...

Yo lo tengo clarismo: ni pedidas ni historias. Ni boda, si nos ponemos. Lo que me gustaría es hacer una estupenda reunión de familia y amigos, una a lo grande, en nuestro jardín. Pasar una informal jornada de risas y cánticos y bailes, y prometernos, mi amada y yo, sin mediación de curas ni nadas, que nos cuidaremos el tiempo que haga falta.

Puede haber discursos y puede haber de todo, pero es indispensble que sea algo relajado, algo bonito, algo fuera de las normas. Eso quiero.

Conch dijo...

Luci, algún discursito caerá, verás! Ya me cuentas.

Anónimo, parece que te conocen, que si no te iba a poner de cobarde pa arriba... y que con mi broder no te metas, jul... (ay?)

Jan, pues sí, pos eso, estamos de acuerdo.

Cada uno a su estilo y lo que más le guste.

Ali dijo...

Pues yo si algún día me caso, quiero al cura del sábado, con su bronca y sus aplausos y todo, proclamando los beneficios del sufrimiento... ¡qué grande!

Conch dijo...

jajaja, pues yo no! Que me dio un miedo... Ahí sí que habría llorado.