lunes, 9 de julio de 2012

Magia


Hipnotizada miraba la tónica deslizarse por la cuchara metálica de palo enroscado hacia ese pozal que sería mi gintonic. Ya quedaba menos para poder bebérmelo. Que lo de la cucharica es por el carbónico y no sé qué y seguramente será de vital importancia para que yo disfrute de mi gintonic y no se rompa la armonía entre el yin y el yang, pero la moda esta de hacer mil monerías para ponerte un combinado en ocasiones me alucina y me desespera. Que si limón, lima, pepino, fresa, pimienta, cardamomo o unas bolitas por cuyo nombre pregunto siempre con el miedo de parecer una cateta más. Y el responder a un montón de preguntas inesperadas por parte del barman, en plan examen sorpresa. Que qué ginebra prefiero, que si seca o cítrica, que qué tónica, y ya, lo último que me podía imaginar, poco antes del baile de la cuchara, que si quieres que le quite fuerza a la tónica. ¿Perdona? ¿Insinúas que serías capaz de ponerme un gintonic con la tónica desbrevá? Se quedó loco el barman con el murcianismo, pero es que el chico era de Madrid y se ve que no estaba hecho a tanta sinceridad provinciana. Tras la espera eterna, por fin pude tener mi gintonic historiado entre mis manos y cierto es, que aquel sorbo tan fresquito me supo a magia.

Como para ponerle la guinda al fin de semana, que estuvo plagado de momentos mágicos. Desde el viernes a las 2, que fui tocada por la varita mágica de las vacaciones y me dio igual la kalima o los 50 grados que marcaba el termómetro del coche saliendo de Lorca. Luego duchica y a Madrid sin que me diera tiempo casi a tocar malla en casa.

El sábado tuve Madrid para mí sola. El barullo del tráfico y la gente contrastaba con mi silencio interior. Que hasta el Thyssen estaba a reventar, pero al mirar una obra de Hopper se hacía el silencio. Escenas de gente sola y callada en hoteles, teatros, gasolineras, que desprenden tanta magia que hasta te hacen sentir cierta envidia. De ahí no tuve más remedio que ir a un Starbucks a zamparme el catálogo de la exposición saboreando un hermosísimo café repanchingada en un sofá soleado, junto a la ventana, donde nadie quería. Y que sonara Morcheeba de fondo, y que sólo yo lo oyera.

Y después de rebajas, vuelta al mundanal ruido donde tuve que dejar de enfadarme conmigo misma y aceptar mi destino: por arte de magia he pasado a la talla 44. Me consolaré con que era la que calzaba Marilyn Monroe y que, como todos los veranos desde que me conozco, se me ha echado la operación biquini encima sin más remedio. El verano ha llegado y nadie sabe cómo ha pasado. Y eso que este julio he decidido seguir yendo al gimnasio, que estoy zumbada con el Zumba, pero eso puede que también explique estos brazos de Mazinger Z con los que podría hacer magia… o dedicarme a levantar camiones. 

A eso súmale los amigos, que no sólo te tientan con la cervecica y noches mágicas día sí, día también, sino también cuando vienen de sus viajes, que se sienten en la necesidad de traerte manjares de donde quiera que hayan ido. Gracias por la quesada santanderina, los sobaos pasiegos, los miguelitos de la Roda, los bombones belgas y el albariño gallego, de verdad, no era menester (no me hagáis esto, achos).

La última tentación vino por parte de M, que me invitó a descubrir Degusto&Punto, un restaurante-escuela en el centro de Murcia donde, por 9€ puedes degustar un menú diario mágico y cada jueves de este mes organizan una cata de vinos. La del jueves pasado fue de cava y lo pasamos en grande. La semana que viene, además de eso, ofrecerán un par de cursos de cocina, uno de tapas y otro de seducción, a los que seguramente me apunte.

Leí hace poco en twitter que si no fuera por los domingos, nunca nos pondríamos a dieta. Sin embargo, yo ya puedo reflexionar, maldecir y prometer alimentarme de sandía el resto del verano, que creo que esto ya no se arregla ni haciendo magia.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Me he reído mucho con lo de los brazos de mazinger z, en serio ?, los llevas tatuados?
Anonimus

Conch dijo...

No, pero me has dao una idea. O_o

vasico de leche dijo...

Las bolitas son bayas de enebro, ingrediente esencial en cualquier ginebra. ;-)

Hija, que eres tú mu bonica para estar pensando que si Mazinger, que si la 44.. Digo yo que hay que pensar más en lo de "Life is short, eat dessert first". Y si no, como dicen mis premium #quiennotequieraquesemuera

Conch dijo...

Nena, sabes tú que yo en postres no escatimo, ni en kebabs, ni en pizza, ni en bombones belgas... ;)

He aceptado mi destino!

cuarentona dijo...

Un 44? ¿Encuentras calzado fácilmente?,¿eres muy alta , Conch?

Conch dijo...

Jajajaja, qué bonica eres, madre! :)