domingo, 15 de julio de 2012

Oeufs de Chocolat


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Cuando mi amiga D me recogió para ir a cenar, tenía una sonrisa demasiado emocionada. No podía ser que se alegrara tanto de verme cuando habíamos estado juntas el día antes. Qué se traería entre manos, pensé mientras la miraba con sospecha. Y es que le acababa de llegar al email una solicitud para dormir en su sofá, al parecer, de un belga muy apañado de 34 años. Un chicarrón con una bici, como tantos que se ven por esta época, que dándole al pedal y con la vida a cuestas había salido de Bélgica un par de meses antes con la intención de recorrerse Europa y puede que parte de África. Interesante y molón, pero D no tenía ninguna intención de alojarlo en su casa, no estaba tan loca. Luego le contestaría cualquier cosa.

Esa misma noche, en Madrid, mi amiga G iba nerviosa a reencontrarse con otro guiri, un viejo compañero de un curso de verano en París cinco años antes. El guiri, que ahora trabajaba de un banco suizo, se empeñó en quedar en un hotelaco que, decía, le gustaba mucho y que resultó ser de cinco estrellas. Dice G que cuando entró en la habitación, todavía había otra habitación, y que tras esa habitación, había otra, que es que el guiri había reservado una suite. Sintiéndose una especie de Pretty Woman y buscando que le diera un poco el aire, avanzó boquiabierta hasta lo que creyó que sería un balcón de los de toda la vida y se encontró con una terraza privada con solárium y jacuzzi. “¿Has pedido hielo?”, le preguntó G al guiri. “Porque esto voy a tener que digerirlo con ginebra”.

“Tres ginebras con limón y una con tónica”, nos pedimos para bajar nuestra cena. De repente, copa en mano, D se sobresaltó como a la que se le olvidan los donuts. “No le he contestado al belga, pobre”. Entonces le mandó un sms diciéndole que lo sentía mucho, que estaba de cena, que al día siguiente madrugaba, que se iba de finde y que otra vez sería. Y el guiri contestó ipso facto: “No te preocupes, estoy por el centro tomándome una copa y llevo tienda de campaña”. Y como vimos en D un poquillo de cara de pena y la curiosidad nos comía por dentro, fuimos malos y la convencimos de que le mandara otro mensaje y se lo trajera al Chinatown. Así hizo sin casi resistirse, y cinco minutos después apareció acompañada de una especie de náufrago gigante con necesidad de ducha urgente. Entonces lo vimos, había chispa entre el ciclista y la monísima y aseada D, que no pararon de charlar y reír como si se conocieran de toda la vida. 

A la mañana siguiente, G miraba con pena los botecicos de geles y las cremas del cuarto de baño del hotel. No iba a poder llevárselos, al menos sin que el guiri la viera. ¿Y si el guiri la pillaba? ¿Cómo le dices que es tradición española mangar de los hoteles hasta los bastoncitos de algodón? Y es que encima eran de marca… Había que gastarlos. Una hora después salía G del baño con los pies exfoliados, el pelo híper-hidratado y oliendo a millonaria francesa.

“Sigo viva, no he sido violada ni descuartizada y el belga está en la ducha”, rezaba el mensaje con el que D me despertó. Su primera experiencia de couchsurfing había resultado exitosa, sobre todo cuando vio al ciclista salir de la ducha, ahora convertido en bombón belga. No pasó nada pero sí quedaron en mantener el contacto y quizá en volver a verse. Lo típico, pensó D, que lo vio como una versión belga del “ya te llamaré”.

“Vente conmigo a Marrakech en septiembre”, le dijo el guiri a G, a la que ya no le importaban los botes de cremas.

Dos días después, D recibió un mensaje del belga invitándola a irse con él a Marruecos.

Dos días después, sin ningún guiri en mi vida que me dé alegrías, me dirigí a la nevera de la casa de la playa en busca de algo que saciara mi hambruna post siesta. De repente descubrí una pequeña huevera de cartón. “Oeufs de Chocolat - Produit de la Belgique”. Y tuve que reírme.

lunes, 9 de julio de 2012

Magia


Hipnotizada miraba la tónica deslizarse por la cuchara metálica de palo enroscado hacia ese pozal que sería mi gintonic. Ya quedaba menos para poder bebérmelo. Que lo de la cucharica es por el carbónico y no sé qué y seguramente será de vital importancia para que yo disfrute de mi gintonic y no se rompa la armonía entre el yin y el yang, pero la moda esta de hacer mil monerías para ponerte un combinado en ocasiones me alucina y me desespera. Que si limón, lima, pepino, fresa, pimienta, cardamomo o unas bolitas por cuyo nombre pregunto siempre con el miedo de parecer una cateta más. Y el responder a un montón de preguntas inesperadas por parte del barman, en plan examen sorpresa. Que qué ginebra prefiero, que si seca o cítrica, que qué tónica, y ya, lo último que me podía imaginar, poco antes del baile de la cuchara, que si quieres que le quite fuerza a la tónica. ¿Perdona? ¿Insinúas que serías capaz de ponerme un gintonic con la tónica desbrevá? Se quedó loco el barman con el murcianismo, pero es que el chico era de Madrid y se ve que no estaba hecho a tanta sinceridad provinciana. Tras la espera eterna, por fin pude tener mi gintonic historiado entre mis manos y cierto es, que aquel sorbo tan fresquito me supo a magia.

Como para ponerle la guinda al fin de semana, que estuvo plagado de momentos mágicos. Desde el viernes a las 2, que fui tocada por la varita mágica de las vacaciones y me dio igual la kalima o los 50 grados que marcaba el termómetro del coche saliendo de Lorca. Luego duchica y a Madrid sin que me diera tiempo casi a tocar malla en casa.

El sábado tuve Madrid para mí sola. El barullo del tráfico y la gente contrastaba con mi silencio interior. Que hasta el Thyssen estaba a reventar, pero al mirar una obra de Hopper se hacía el silencio. Escenas de gente sola y callada en hoteles, teatros, gasolineras, que desprenden tanta magia que hasta te hacen sentir cierta envidia. De ahí no tuve más remedio que ir a un Starbucks a zamparme el catálogo de la exposición saboreando un hermosísimo café repanchingada en un sofá soleado, junto a la ventana, donde nadie quería. Y que sonara Morcheeba de fondo, y que sólo yo lo oyera.

Y después de rebajas, vuelta al mundanal ruido donde tuve que dejar de enfadarme conmigo misma y aceptar mi destino: por arte de magia he pasado a la talla 44. Me consolaré con que era la que calzaba Marilyn Monroe y que, como todos los veranos desde que me conozco, se me ha echado la operación biquini encima sin más remedio. El verano ha llegado y nadie sabe cómo ha pasado. Y eso que este julio he decidido seguir yendo al gimnasio, que estoy zumbada con el Zumba, pero eso puede que también explique estos brazos de Mazinger Z con los que podría hacer magia… o dedicarme a levantar camiones. 

A eso súmale los amigos, que no sólo te tientan con la cervecica y noches mágicas día sí, día también, sino también cuando vienen de sus viajes, que se sienten en la necesidad de traerte manjares de donde quiera que hayan ido. Gracias por la quesada santanderina, los sobaos pasiegos, los miguelitos de la Roda, los bombones belgas y el albariño gallego, de verdad, no era menester (no me hagáis esto, achos).

La última tentación vino por parte de M, que me invitó a descubrir Degusto&Punto, un restaurante-escuela en el centro de Murcia donde, por 9€ puedes degustar un menú diario mágico y cada jueves de este mes organizan una cata de vinos. La del jueves pasado fue de cava y lo pasamos en grande. La semana que viene, además de eso, ofrecerán un par de cursos de cocina, uno de tapas y otro de seducción, a los que seguramente me apunte.

Leí hace poco en twitter que si no fuera por los domingos, nunca nos pondríamos a dieta. Sin embargo, yo ya puedo reflexionar, maldecir y prometer alimentarme de sandía el resto del verano, que creo que esto ya no se arregla ni haciendo magia.

sábado, 7 de julio de 2012

Yo d'après F

Esta soy yo según mi amiga F. Mola. (Gracias, bonica! Es chulérrimo!)

Uno que yo conocía

Me rechifla esta canción. La conocí por Mónica, una alumna mía de primero, que me la recomendó, y me sugirió hacerla en clase. Pero claro, ese used to para mis criaturicas de primer año ya me hizo descartarla. Aun así, confiando en el buen gusto de Mónica, decidí escuchar la canción y fue un auténtico flechazo.


Me rechifla la letra. Dice tantísimas cosas. Que si no me pongo en el lugar del chico, pongo a uno que yo conocía en el lugar del que canta, no sé si me explico. Que me pongo a pensar en todas esas cosas que decimos en momentos de euforia amorosa, en esos, como decían unos amigos míos, ataques de amor, ésos que de repente se pasan, se desinflan, a veces sorprendentemente demasiado pronto. O temas tan universales como cuando te autoconvences de que alguien es ideal para ti y no te das cuenta de que en realidad no tenéis na que ver ni na que contaros. Y luego ya, mi favorito, lo de que entre tú y yo no hay ni hubo jamás nada. Ni me detendré a comentarlo. O de cómo, con un poco de suerte, se decide quedar como amigos. Lo de que nunca dejaré de hablarte, qué triste estoy, pero en realidad te quedas en la gloria... y si te he visto no me acuerdo! (porque como, total, entre tú y yo no hubo nada...) Y por último cuando, pasado X tiempo volverás a ver a esa persona, te quedarás mirándola y alguien te preguntara "¿l@ conoces?" y dirás, titubeando pero puede que incluso acabando con una medio-sonrisa, "sí, me l@ presentaron hace tiempo".

Entonces llega la parte de la tía. Ojo. De lo más bitter que he visto en los últimos tiempos.

Now and then I think of all the times you screwed me over
De vez en cuando pienso en todas esas veces que me jodiste
But had me believing it was always something that I'd done
Pero me hiciste creer que era culpa mía
And I don't wanna live that way

Yo no quiero vivir así
Reading into every word you say
Intentando leerte la mente
You said that you could let it go
Tú decías que podrías pasar perfectamente
And I wouldn't catch you hung up on somebody that you used to know...
Y que no te pillaría colgado de alguien que tú conocías...

JA!

El pasado 4 de julio hizo 8 años de mi independencia de alguien sin el cual yo creía que no podría vivir. Hay que ver como el tiempo te cambia la perspectiva, que ahora, si me preguntaran por él, creo que sería capaz de decir, "Pues ése? Era uno que yo conocía" ;)

lunes, 2 de julio de 2012

Cosas preciosas


La primera vez que la vi fue tras oír una especie de silencioso trotar atravesando mi salón. Una salamanquesa de ojos saltones aparece de vez en cuando junto a mi sofá o mi tele desde hace más de un año. No me da asco ni repelús, sino cierta ternura y hasta nostalgia de mi viaje del verano pasado a La India, donde había unas mil por metro cuadrado. Y ya no es sólo porque se jale los mosquitos, que dice mi amiga V que además el bicho me trae suerte, que cada vez que la veo me ocurre algo bueno. No lo tengo tan claro, pero si ella lo dice estaré atenta, que ayer la volví a ver dándome los buenos días. Mientras, observo a mi alrededor un montón de cosas preciosas…

M y J decidieron hacerlo oficial. Tras meses viviendo juntos, convocaron a sus familias de una manera cuasi formal para comunicarles la buena nueva. Las sobrinas de M, de 7 y 5 años respectivamente, no entendían el motivo de esa cena ni de tantos besos y abrazos, así que preguntaron, con más razón que un santo, que qué narices estaba pasando ahí. “Que nos hemos casado”, les contestó M, queriendo simplificar. “Pues si os habéis casado, ¿por qué no os dais ningún beso?”. Y tuvieron que besarse, y ya todo estaba bien.

Empieza el verano y con él, los viajes, y con ellos, los viajes en pareja. L y S se fueron ayer a Islandia. Aquí al lao. A ver géiseres, lagunas, a no dormir, a comer tiburón podrido y a pasear su amor bajo el sol de medianoche a 17 grados de máxima. Los odio.

En palabras de mi amiga N, B ligaba demasiado y era el momento de guardar una especie de luto. Pasar un tiempo de duelo y reflexión tras los fracasos amorosos que llevaba este año. Desde un porrero pasota hasta un incapaz de amar, pasando por un indeciso sin sangre, ése era, en resumidas cuentas, el abanico de especímenes que habían pasado en su último año, menudo carrerón llevaba la pobre. Y lo que tenía que pasar, pues pasa siempre, que mientras nosotras le sugeríamos que, ahora que llegaba el verano, se olvidara y se despejara la cabeza, un nuevo chico aparecía en su vida. Y B, que en teoría no quería nada, ni tan siquiera dejarse querer, accedió a salir con el chico que, por primera vez desde hacía más años de los que B podría recordar, demostraba, al parecer, verdadera ilusión por conocerla. A ver lo que le dura.

Mi amiga C también decidió lanzarse a la piscina y quedó con un tipo divertido que conoció por el facebook. Sin fe ninguna, con la simple idea de pegarse unas risas con semejante frikada y aumentar su círculo de amistades, C llegó impuntualmente a la cita y el chico la recibió con una piruleta en forma de corazón. De repente la tortilla dio la vuelta y, como una colegiala, C notó que se le aceleraba el suyo propio y le daba la risa floja. Y lo bien que olía, decía C, que hasta le daban ganas de abrazarlo y lamerlo.

Y así están las cosas, que estoy que cojo a la salamanquesa por banda y le pregunto que a ver cuando narices me toca a mí. Que tanta situación preciosa de amor total a mi alrededor empieza a ponerme de los nervios y a ver si para el verano se tira al rollo. Que lo más cerca que estoy de lamer a un hombre últimamente es cuando veo a Xabi Alonso por la tele, que no puedo evitar tener pensamientos impuros o exclamar ordinarieces impropias de una señorita. ¡Ole las cosas preciosas! Pero ¿qué será de mí mañana, cuando se acabe la Eurocopa? ¿Quién hay olímpico que me acelere el corazón?

Esta noche volveremos a ser sólo mujeres, para montar la contra-crónica erótico-festiva en un plisplás. No me importará desgañitarme y perder la voz esta vez, pues mañana no habrá lunes que valga. Porque… ¿sabéis una cosa preciosa? Ya estoy de vacaciones.

miércoles, 20 de junio de 2012

My apologies - Scuse

Sólo un quick post para excusarme por no actualizar. Me encuentro sumida en plena corrección de exámenes y mil historias más y no encuentro el hueco para contarlas.

La semana que viene será otro cantar aunque ... no prometo nada :)

Os pongo una cancioncilla, a modo de entretenimiento entre posts, de la grandísima Nina Zilli. Para quien no la conozca, os diré que estuvo aquí el verano pasado, en la Mar de Músicas, y además, representó a Italia en Eurovisión. Llevo su primer album en el coche toda la semana, cortesía de mi compi Maribel, a la que, pasan los días y se me olvida agradecérselo... enormemente, ¡me rechifla, nena! Grazie mille!

Ale, para que lo disfrutéis vosotros también. Un beso enorme, y ánimo, que enseguida es fine di settimana :)


Bueno, y no os perdáis su versión del "You can't hurry love". Buenrollismo italiano.

domingo, 17 de junio de 2012

Reload completed


gallecookies.blogspot.com
“No se está mal aquí. Desayunando mi cafelico, mis tostadicas, mirando al mar... No se está mal, no”.  Lo que denominé el Bitter-reload se estaba desarrollando al pelo. En la playa, mente en blanco y hecha una seta, recargando la batería. Necesitaba un fin de semana así.

Por fin llegó el día en el que estrenaba el protector solar de la temporada. Ese día en el que, a pesar de todas las precauciones, el sol me quemaba en sitios absurdos en los que yo habría jurado haberme cubierto con crema. Ese mediodía en el que inauguré la temporada del aperitivo veraniego como si no hubiera un mañana. O ése en el que, tras una siesta homérica, fui a la heladería del pueblo a merendarme un blanco y negro más grande que mi cabeza,

También inauguré los domingos esos en los que me zampo la prensa y, tras los periódicos y huyendo de malas noticias, me echo todas las revistas y los semanales a la capaza de la playa para buscar, en ocasiones desesperadamente, algo que me haga volver a tener algo de ilusión. Loading in process mientras me culturizo con algo de lectura ligera. Y llego con ganas al horóscopo, lo confieso, y que mi imaginación haga el resto. Cuál fue mi sorpresa y mi alegría cuando el de este domingo me hablaba de abundancia, de mensajes y comunicación, de cosas que me pasarían que no me pasaban desde hacía doce años. Del miércoles como grandísimo día de la buena suerte, de sorpresas, y de que si creía que todo estaba seguro iba a aparecer alguien que encendiera mi corazón y desbaratara mis planes. Tal que así. Y claro, toda ilusionada, con mi película montada y ansiosa por empezar la semana di por completada mi recarga de energía para verlas venir.

Así, el miércoles me levanté que parecía un icono del whatsapp que es una cara con corazoncitos en vez de ojos. “Hoy más que nunca, la vida puede ser maravillosa”, me decía a mí misma levantando los brazos en alto. Y además era San Antonio, el santo al que le rezábamos de adolescentes pidiéndole un novio. Madre mía, madre mía, era una señal, era claramente mi día. Y así estuve, con los ojos bien abiertos y una risilla floja vergonzosa, atenta a todo lo que el destino podía traerme ese día. 

Enseguida, el mensaje de abundancia del que me hablaba el horóscopo llegó en forma de un grupo de liantes, casualmente profesionales de la comunicación. Los componentes de la tertulia futbolera murciana Aquino Comas Cordero me pedían que acudiera a comer con ellos este mismo viernes, y para convencerme, se empeñaban en nombrarme su madrina. Vale que la mitad de los miembros de ese grupo son amigos míos, pero para alguien como yo, sin tener ni guarra de fútbol, la invitación me parecía de lo más osado y bizarro. “Prometedme que habláis de otras cosas, no sólo de fútbol”.

Fue en La Marimorena, una maravilla de sitio con una cocina sorprendente y exquisita, una decoración impecable y una atmósfera y buenrollismo de lo más acogedor. Como para ir con chuqui una noche tontorrona, o aparecer, como hice yo, con cinco de ellos a almorzar y alargar la sobremesa de un viernes.

A toro pasado no tengo claro si mi día de la suerte fue el miércoles o el viernes. Cierto es que el miércoles fue el día de la comunicación y las sorpresas, pero no fue hasta el viernes cuando los componentes de #aquinocomascordero me encendieron el corazón. Y los planes… me da que se los desbaraté yo a ellos. Se quejaba R que no les dejé hablar de fútbol. Y claro que se habló, que yo les dejé encantada, pero también discurrimos sobre vinos, música, nuestra Murcia, sobre chicos, chuquis, gintonics y hasta del amor en el Lago de Como.


domingo, 10 de junio de 2012

Verano azul


Tras una semana de lo más ful, mi plan era irme, desde el mismo viernes, a la casa de la playa. A no pensar, desconectar, huir del calor de la ciudad y a tomar el sol de una vez por todas, a ver si ya por fin inauguraba el verano (que no lo será oficialmente, pero aquí en Murcia lo es ya). También quería olvidarme de la Operación Charlize, comerme mil helados y tumbarme a la bartola. Y todo esto básicamente porque no me veía capaz de sacar fuerzas para hacer cualquier otra cosa.

Para el jueves, tras el resfriado aquel que se hizo eterno, el calorazo acumulado de la semana y el montón de malas noticias recibidas me pesaban cual losa sobre la cabeza. Sin embargo, debía hacer un último esfuerzo esa noche, pues tenía una cita con las chicas en Del Gallo Blues, que me recriminaban el estar hecha un muermo de tía y que ya iba siendo hora de inaugurar la temporada de terrazas.

Y lo que pasa, que lo que iban a ser unos inocentes quintos y picoteo, acabó siendo una cena muy apañá, con sus croquetas, su sushi y su foie macerado. Se nos fue de las manos, pero es que también la conversación, que empezó a desvariar con historias de energías negativas, de mal de ojo y de señoras que lo quitan. Y hubo que pedirse una copa, sobre todo tras descubrir en V a una auténtica experta en ginebra, que tanto conocimiento debía ponerse en práctica.

Se nos hicieron las dos de la mañana entre anécdotas y confesiones. Que si antes hablaba de losas en la cabeza, me es imposible describir lo que sentí cuando sonó el despertador a la mañana siguiente. No obstante, a pesar de la ojera, el dolor de cabeza y el sueño, me encontraba anímicamente mucho mejor. ¿Habría espantado mis males la noche anterior? ¿Tenían mis amigas, con sus cosas, tal capacidad de exorcizar demonios y yo sin saberlo?

Así surgió la duda para el viernes noche. Irme a la playa o quedarme en Murcia. Salir o no salir, me preguntaba buscando planes en el facebook. De repente, mi amiga K, sin querer, me hizo sucumbir a la tentación. Posteó en su muro una foto del Piraña, protagonista de la grandísima serie Verano azul, jalándose un bocata de atún. “Bienvenido, verano 2012”, ponía como encabezado. Y es que esa misma noche, el Café Ficciones celebraba la llegada del estío con una fiesta veraniega con aires vintage, donde proyectarían episodios de una de mis series favoritas.

Me lancé a la calle pues. Recogí primero a M y L que, recién llegados del Primavera Sound, me esperaban en un abarrotado Café del Sol. Después fuimos a Vasundhara, donde las copas tienen un precio lógico y ponen la música que me gusta. Lo cual nos recordó que lo más lejos que nos vamos a poder ir este verano va a ser de festivales por España, que está la cosa muy mal.

Al llegar al Café Ficciones, tal y como nos habían prometido, Verano azul se proyectaba en la pared. Un capítulo de cuando Javi se queda atrapado en unas rocas, junto a un acantilado, que me hizo preguntarme si toda esa zona estará urbanizadísima hoy en día, treinta años después. Tantos años y nos seguíamos acordando de los nombres de los protagonistas. Quinto en mano rememorábamos episodios y escenas, el barco de Chanquete y el no nos moverán, y comentábamos los modelazos de las madres de los protas. Ese pareo atado al cuello, la trenza y el pañuelo de la cabeza. La otra, con un pelo mocho a lo Frida de Abba.

Entre risas salimos de allí y yo además llegué a una conclusión de lo más profunda: Definitivamente tengo que pillarme la serie para verla este verano con mis amigas, pues a la vista está que tal combinación es el remedio para todos mis males. 

Queda oficialmente inaugurado el Verano Azul 2012. Que ustedes lo disfruten.

Operación Charlize

Alguien me preguntaba hace poco que qué c*** era la Operación Charlize... Pues básicamente se trata de la vulgarmente conocida Operación Biquini, sólo que este año aspiramos a más. Y la clave, la inspiración, nos la dio este vídeo. (Del cual, no sólo nos mola Charlize)


Qué buenos recuerdos del SOS 4.8 me trae la canción, por cierto.

domingo, 3 de junio de 2012

Cosas de chicas


Fue al verlo en la pantalla de su ordenador, que notó que se ahogaba un poquito. Pero ya, cuando se lo confirmaron por teléfono, a mi amiga C le faltaba la respiración. Algo nos había adelantado en un mensaje en nuestro grupo del whatsapp, por lo que estábamos pendientes de su estado de ánimo, pero no fue hasta que tecleó “llamadme” cuando nos pusimos en guardia. Fue T el más rápido en reaccionar y, al llamarla, C le cogió el teléfono sin hablar, entre sollozos. “Coge una bolsa de plástico, respira dentro de ella y túmbate. No hables, no hace falta”.

Poco después C recuperaba el habla, dejaba de llorar, y las chicas le prometimos unos quintos esa misma noche. Y por qué no, subir al Quitapesares, que para eso está. O mejor todavía, subir a lo alto del monte a gritar y desahogarse. Y respirar. “Si grito ahora, vomito”, nos dijo.

L cumplía 35 años ese mismo día, y decidió que ese año no lo celebraría como lo hacen los adultos. Ni copas en un bar, ni cena con íntimos, ni un formal café con dulces en el salón de su casa. Tampoco quería chicos en su fiesta ni amargarse por la operación biquini. Como cuando éramos crías e invitábamos a las amigas a gofres en el Pannekuker, L quiso celebrar su cumple con tartas y batidos en Peggy Sue’s. Y ahí que nos juntamos quince amigas a disfrutar de pasteles, tortitas y deliciosos milkshakes rebosantes de espuma. Y que se muera el que no nos quiera.

A las chicas del blog Rock n’ Glam las conocí poco después del SOS. Habían organizado un concurso para encontrar el Mejor Look SOS 4.8 y me pidieron que fuera la madrina en la entrega de premios que tuvo lugar esa misma noche en el restaurante San Lorenzo 5. Así, una buena muestra de la blogosfera de moda murciana se dio cita en ese coqueto cóctel luciendo palmito y look fashion. También estaban allí las chicas de CartónCartón, con las que hice muy buenas migas y con cuyas pizarras nos divertimos posando en el photo-call. Tras la entrega del premio a Lolica, del blog Las Lolicas de Siempre, salí pitando a mi último encuentro de la noche, quizá el más importante.
(Podéis ver todas las fotos del evento pinchando aquí)

A las 10 en punto pasaron J, B y la tristona de C a recogerme en la puerta de la Iglesia de San Lorenzo. “Bitter, ¿al monte con tacones?”. Y es que ellos iban en plan campestre, con deportivos, vaqueros y un pastel de carne gigante. De la cerveza se encargaron T y D a los que nos unimos a mitad de camino.

Y así, por los Teatinos, subimos a donde las antenas, al mirador más bello que existe en toda Murcia. Allí intentamos animar a C, que muy callada diseccionaba su pastel de carne y le daba sorbitos tímidos a su cerveza. En lo alto y en la oscuridad, entre las lucecicas de la ciudad, jugamos a buscar la Catedral, las Atalayas o el Cristo de Monteagudo, y nos emocionamos al ver el tren de Madrid entrando a Murcia, como una oruga fluorescente trazando una línea horizontal en medio de tantas luces y formas.

De repente, el silencio a nuestro alrededor se vio interrumpido por unos cánticos extraños con voces femeninas. “Callad, callad”. ¿Se estaban peleando? ¿Estaban cantando? ¿Eso es español? Y yo, que soy muy cobardica, me imaginé un rito del que no me apetecía formar parte. “Aleluya, aleluya” nos pareció entender, momento en el que B decidió que era mejor largarnos.

Con las luces del coche vimos que se trataba de unas niñas, que en corro y cogidas de la mano, entonaban una especie de conjuro muertas de la risa. La misma risa que de repente le dio a C, que pareció resucitar de su sueño. “Vamos al Quitapesares, a Murcia todavía no”. Y así, al bajar del coche, nos pidió que formáramos un círculo. Y con una sonrisa miró al cielo y gritó algún que otro improperio.

Dedicado a todos los que han recibido malas noticias esta semana, y a los amigos que nos ayudan a superarlas. Gracias.