domingo, 22 de mayo de 2011

Sueños

Todos tenemos un don. Yo tengo el de retener los sueños. Tengo la capacidad no sólo de acordarme de lo que he soñado cuando me despierto, sino también de poder controlar su contenido, sus personajes y el desenlace de la historia mientras sueño.

Tengo la suerte de que trabajo por las tardes, y que por las mañanas, salvo raras excepciones, puedo remolonear más de lo que debiera. Entonces saboreo mis sueños de esa noche o vuelvo a cerrar los ojos para continuarlos un poquito más. Otras veces, una vez despierta, los escribo, en un diario que tengo junto a mi cama y me monto mis películas de acción, misterio y amor, o incluso surrealistas con final feliz, que quién sabe, algún día podría compilarlos y crear una novela fantástica con mis rarezas subconscientes.

En cuanto a los personajes, tengo también facilidad para decidir quién será el protagonista de mi historia, pues he comprobado que suele ser el actor de la última película que he visto o la última persona con la que he hablado. Así pues, sabiendo eso, en ocasiones fuerzo las cosas y antes de acostarme miro fotos del chico que me gusta o me concentro muy mucho en mis fantasías mirando al techo, que muchas veces funciona.

Dice Yayo que “hay que tener los huevos cuadraos para contarle a alguien que has soñado con él”. Con lo cual así los tengo yo, que se lo suelto siempre a mis protagonistas, pues estoy convencida de que les hace ilusión. Inevitablemente, aunque no haya ningún interés erótico-festivo hacia mi persona, se les marca una sonrisa instantánea en la cara. “¿De qué iba el sueño?” es la pregunta inmediata a la que yo siempre contesto tan pancha: “Ya te lo contaré” y les dejo con la intriga, que estoy segura de que la mayoría pensará que el sueño fue de dos rombos, con lo que cumplirán su propia fantasía de ser porno-stars aunque sea oníricamente y por unos minutos en su pequeña mente cocida.

Por supuesto a mí también me gustaría que me dijeran que han soñado conmigo, aunque fuera como personaje secundario, y aunque no hubiera ningún interés amoroso-sexual entre el soñador y yo. Fuera por lo que fuera, siempre significaría que me tienen en un rincón de sus pensamientos, que eso al final es lo que verdaderamente me importa.

Se acerca el fin de curso y estamos en la época de soñar con el verano. Yo sueño con viajar muy lejos, a un sitio de playas interminables y nuevas, en un lugar desconocido y distinto. Sueño con hacer el bien y rodearme de niños sonrientes con uniforme, y niñas en columpios con trenzas y lazos. Porque aunque siempre he soñado con un mundo mejor, llevo unos días pensando que es posible. Como el viernes por la noche, que dudé si irme a dormir cuando estaba viviendo una parte de ese sueño despierta. Aún así, confieso que sigo teniendo miedo y con lo que más sueño últimamente es con que haya paz y que deje de temblar el suelo bajo mis pies.

Cuentan mis amigos de Lorca que por las noches se despiertan varias veces, en mitad de sus sueños. Que cada vez se despiertan menos, y que han adquirido la capacidad de volverse a dormir. Eso me recordó la historia de P, que en los setenta vivía en un piso catorce en Murcia. Me contaba que en su habitación había una lámpara de pie cuyo interruptor colgaba de una cadenita. P asegura que muchas noches se despertaba con un tin, tin, tin de la cadenita chocando con el mástil de la lámpara. Entonces encendía la luz y apuntaba en un papelico la hora que fuera, para a la mañana siguiente comprobar en las noticias que efectivamente el tintineo no había sido un sueño.
¿Recordáis vuestros sueños?

Dedicado mis amigos de Lorca, a los que les deseo noches dormidas del tirón, llenas de sueños felices. 

10 comentarios:

Alejandro dijo...

Pues yo el otro día soñé contigo :)

Lorquina dijo...

Gracias por la parte que me toca. Sé que esos sueños volverán...tardarán pero volverán, y yo los espero con los brazos abiertos :)

Monica dijo...

Me pasa como a ti, recuerdo perfectamente mis sueños, y llevo desde que era adolescente escribiéndolos en mi diario. Es una sensación agradable. Pero a veces son tan vívidos que al despertar casi pasan a formar parte de una nueva realidad. :)

Conch dijo...

Álex... Gracias :)

Lorquina, muchísimo ánimo, guapa.

Mónica, ¿y a que te pones hasta de mala leche cuando resulta que no son verdad (los bonitos)? Te deja una sensación tan extraña...

La Vecina de Ayer dijo...

Yo soñé hace poco que se moría mi suegra, y lo pasé fatal.
Dicen que le alargas la vida a la gente si sueñas que se mueren.
Yo muchas veces recuerdo mis sueños, pero muchas veces no...

Un beso vecina soñadora

Conch dijo...

Uy! Yo mato a mucha gente en mis sueños. Hay épocas que son auténticos thrillers de acción y crímenes, jeje.

Yo esta mañana no me acordaba de lo que había soñado. Algo del Real Murcia y de Rubén Serna de UPyD, creo. Pero vamos, tanto post pa na :)

Palabra: ermes, como un bolso falsete.

Ventimiglia dijo...

Con eso de las defunciones soñadas me habéis recordado a mi madre, que cada vez que aparece por un tanatorio siempre comenta eso de que "fíjate, anoche mismo soñé con él/ella". Mi padre hace años que le ha prohibido a mi madre que sueñe con él...

¿morstedl?

Conch dijo...

jajajaja, entonces definitivamente lo de que le alargas la vida te lo dicen para consolarte! Qué bueno :)

Ropon, me ha tocado a mí.

Linkita dijo...

¡Sueños lúcidos! Así se llaman los sueños que puedes controlar. Que recuerde, yo he sido consciente sólo un par de veces.
Me ha encantado el post. Un saludo :)

Conch dijo...

Muchas gracias, Linkita!

Si supieras que he soñao con Bardem esta noche... calla, y calla.