domingo, 21 de noviembre de 2010

La Capea

Días antes del evento, Pepito, de cuatro años, hijo de torero, le preguntó a su primo Andresito, de tres, si pensaba torear  en la capea del sábado. “Hombre, pues si sale una oveja…”. Pero no sacaron una oveja al final, ni ningún toro ni vaquilla para que se lanzaran a hacerse el valiente, y el ridículo en la mayoría de los casos, el resto de los mortales, que en el Evento Taurino de la Finca La Herencia se deja actuar solamente a los profesionales. Los demás vamos a verlos, a estar con los amigos, a pasar el día de fiesta campera y a disfrutar de nuestro solazo murciano otoñal, que es una maravilla.

Todos los años se juntan allí en El Jimenado el ciento y la madre, que éste era mi tercero y todavía me sigue sorprendiendo la cantidad de gente que va. Familias enteras, grupos enormes de amigos, personajes de la Murcia más fiestera acuden cada noviembre desde hace años a disfrutar del toreo de nuestra tierra y de algún que otro invitado de fuera. Y justo por eso, porque suele caer algún famoso y por el pampaneo, los hay que vienen más a ver y a ser vistos, que a disfrutar de los toros y el condumio. Que siempre hay alguna a la que se le nota que lleva planeando el modelito desde la capea anterior, que si la vez pasada erró al llevar los tacones demasiado finos, este año ha optado por una versión más cowboy, innovando con la incorporación del sombrerito y las pieles en el chaleco. A ésas las llamamos las Barbie Capea, cuya melena recién salida de la peluquería, con su onda perfecta, siempre me fascina. ¿A qué hora se habrán levantado estas buenas mozas para subirse la pestaña?

Y por supuesto, si hay Barbie, hay Ken. El Ken Capea o Ken Campero también viste botas de cowboy, o puede, si es más casual (pronúnciese cásual), llevar deportivos de Prada. Lleva sí o sí, camisa y americana aterciopelada, y no pasa calor. Además, se ha vaciado un bote de perfume y otro de gomina para la ocasión. Otro que madruga.  

Para la corrida siempre nos sentamos en el mismo sitio, una especie de palco donde, cuando no se tiene ni idea de toros, como es mi caso, es bonito que cada vez seamos más, para oír los comentarios de los entendidos, disfrutando a la vez de de un aperitivo multitudinario.

El primero en torear, con sus sesenta cumplidos, fue Luis Miguel, que al enfrentarse al toro se quitaba treinta años de golpe. Tanta alegría llevaba ese hombre en el cuerpo, que en medio de la faena se marcó un taconeao frente al toro, como si nada. Le siguió el Tato, pero confieso que lo vi poco, que me pilló repostando cañas. Tras él, de traje de chaqueta blanco y coletica engominá, Javier Conde, que ni qué decir tiene que se puso perdío, como cada vez que uno se viste de ese color. Le cantó su mujer, Estrella Morente, en plena faena, y eso, sin tener yo ni idea de na, me puso los pelos de punta. 

Y tras los de fuera, los tres murcianos salaos: mi admirado Pepe Moreno, Alfonso Romero y el simpático José María Requena para poner el fin de fiesta.

Aunque la fiesta campera ahí no acaba, que para las copas de la merienda se habilita una carpa con barra libre y música en directo y ¡ay, si esa lona hablara! Que nunca me explicaré como el olor a zorrera en la ropa pudo ser tan atractivo. Que a pesar del frío de estar en medio del campo, se escapan las parejas a esconderse en los burladeros y comentar la faena bajo las estrellas. Que en esa carpa, año tras año, siempre hay un momento en el que se va la luz y los tímidos se desatan. Que lo he visto yo eso más de una vez y más de dos. Que aún sin caja, se crea un tablao flamenco invisible donde se desgañita hasta el más cohibido. Y siguen los bailes y la jarana… hasta que el cuerpo aguanta. ¿Has ido alguna vez a una capea?

7 comentarios:

Alejandro dijo...

Con ese pampaneo que describes no acabo de tener claro si tengo ganas de apuntarme el año que viene o salir corriendo...

Espectacular, como es tu costumbre ;)

Conch dijo...

Gracias ...zalamero :)

Alejandro dijo...

:P

Marta Pilar dijo...

Hola:
Acabo de descubrir tu blog por recomendación de un amigo... ¡y me encanta! Yo sí he ido a una capea, toda mi familia es de Jaén y allí somos muy taurinos y nos gusta la fiesta, la banda tocando y también he visto a alguno de los toreros que mencionas.
Lo más curioso, que asistí a una capea el día de mi Primera Comunión, porque comulgué con el hijo del capataz de la finca de un torero, ya retirado, pero famoso en los 90, de fugaz carrera, llamado Morenito de Maracay (y estaba, entre otros, César Rincón, que me dio 1000 pesetas al verme vestidita de blanco angelical). No se me olvidará en la vida.

Un saludo y aquí tienes a una nueva seguidora.
MartaPilar

Conch dijo...

Oye, cómo moló tu comunión, no? Jajaja.

Muchas gracias, Marta Pilar. Bienvenida, estás en tu casa!

sushi de anguila dijo...

Qué flipe lo de Morenito de Maracay, injustamente poco recordado... un toque de color en la Fiesta Nacional...

Estupendo post, sweetie... y muy descriptivo...pero ha generado en mí los mismos sentimientos que Alejandro... Lo mejor, las fieles de la pandilla del palco...esas sí que molan...

Genial hallazgo (todavía me troncho) lo del Ken Capea o Ken Campero... una variedad menos glamourosa y más garrulesca podría ser la de Ken Matanza/Ken Barbacoa...

Conch dijo...

Este sábado estudiaremos y diseccionaremos a estos últimos de los que hablas, jejeje.