domingo, 7 de noviembre de 2010

Cuentos modernos

A veces pasa que, de la manera más tonta, más peregrina, por un contacto de twitter, por un mensaje descarado en el facebook, porque ambos comentáis en un blog, o incluso, por una llamada equivocada a tu teléfono… conoces a alguien. Alguien a quien no habías visto en tu vida y al que, por mil circunstancias, no podrás ver a diario, entra a formar parte de tu vida de la manera más inesperada.

Ese alguien, en principio tan extraño y tan lejano, tan diferente a ti, poco a poco se va convirtiendo, mensaje tras mensaje, email tras email, llamada tras llamada, en algo curioso, misterioso, excitante, que quieres conocer aunque sólo sea para que se te quite ese continuo vuelco al corazón. Con el tiempo, quizás trascurridos solamente unos días, aquel alguien se convierte en un amigo, un alguien familiar, cercano, casi imprescindible, con quien compartes confidencias, un par de fotos, una canción. Y pronto serán tres las tomas de contacto diarias, las mínimas para contarse la anécdota absurda de la jornada, otra para hablar de lo divino y lo humano, y la tercera, la última, la más larga, justo antes de dormir, para desearse un buen día siguiente y para conseguir que soñéis el uno con el otro. Igualmente e inevitablemente os convenceréis de que es posible un futuro juntos, y con ello llegarán los castillos en el aire, donde os imaginaréis viviendo el más fascinante y perfecto cuento de hadas jamás contado. Y así, sin casi darte cuenta, ese alguien que no conocías y realmente no necesitabas, se convierte en el centro de tus días y tus noches. Y desearás con todas tus fuerzas no necesitarlo tanto.

Entonces llega un momento en el que, por parte de los dos, urge acabar con las intrigas y el sinvivir y conocer a ese alguien en carne y hueso, ser espectador directo de sus gestos, tocarlo, olerlo. Y sin timideces organizaréis ese finde en el que veros por primera vez, aun con el miedo de que pueda tratarse del error más grande que hayáis cometido en la vida. Así, tras mil emails y mil llamadas, llegará el día en el que se acaben las cuentas en la agenda, las cruces en el calendario y aparecerá él, puntual, donde habíais quedado, y el mundo se parará a vuestro alrededor y… ¿sabéis qué pasa a continuación? Que todo saldrá bien. Que las primeras miradas serán llenas de ternura, pero pronto pasarán a ser gestos divertidos y más vuestros. De la forma más natural quedaréis instantáneamente imantados el uno al otro y desearéis permanecer juntos así para toda la vida.

Bonito, ¿eh? Pues que sepáis que yo no creo en nada de esto. Estas cosas no pasan. Todas estas historias, estos cuentos de hadas modernos, se los he oído a otros, lo típico que le pasó a una amiga de un amigo. A mí, lo que es a mí, no me ha pasado esto en la vida. Será porque no me dejo, o porque no me lo merezco. Quizá porque no me lo creo o quizá porque me niego a empezar historias fantásticas con quien no elijo. Me niego a creer en el destino y a tener líos con alguien que no me gusta de primeras y, por durísimo que suene, me niego a dar oportunidades a quien no me entra por los ojos, que a mí ya no se me ablanda el corazón, ni estoy de oferta. Me encuentro en un momento cansado, apático, en el que no me creo nada y no quiero perder el tiempo con algo que siempre acaba y siempre duele. No me intriga este tipo de tramas porque preveo el desenlace. Así que no me busques, no me escribas, no te empeñes en que debo conocerte. Si no es, no es, y no voy a salir contigo. Soy una rancia, una estúpida, una tiquismiquis y no te gustaré. No soy tan interesante como crees, ni tan especial como en la película que te has montado.  

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

17 comentarios:

Alejandro dijo...

La foto es preciosa.

Y muchas de las historias en las que no creemos cuando sólo son un desvarío en la cabeza de un/a loco/a también lo son ;)

Conch dijo...

Di que sí. Ambas cosas ;)

Alejandro dijo...

;)

Armando dijo...

Conch ha vuelto. Bienvenida

Conch dijo...

Jajajaja, no me había ido a ningún sitio!!!

Julio dijo...

Hola Conch, yo una vez llegué a creer que ese cuento podía ser cierto.

Conch dijo...

Yo también, hace ya tiempo :)

Un besazo, príncipe, no sabes lo que me alegro de saber de ti.

Pretoriano dijo...

Por si te gustan... Supersubmarina el 19 de nov en el Nuevo Garage... quizás te choques con alguien en la barra mientras pides un gin tonic... ;)

Conch dijo...

Molan los Supersubmarina... pero estaré en CT viendo a Macy Gray :)

Antonio Rentero dijo...

Los que tenemos algo de imaginación y su miajica de romanticismo es que con estas cosas nos montamos unas películas que pa qué.

Al fina a los tíos nos cabe el recurso de regodearnos en nuestro presunto papel de animalicos cromanoñes y al salir de marcha ponernos la camiseta de "si no la chupas no molestes". A vosotras os suele sentar bien la de "si no follas bien no molestes" o la de "no podrías mantenerme", esa tb es buena.

Te vuelves solo a casa igual, pero al menos a vosotras no os marean los moscones y nosotros nos reímos con las miradas de desaprobación de todas las féminas que nos cruzamos. Y si alguna sonríe más vale que te hayas cambiado de gayumbos antes de salir.

/mode gamberro off

Conch dijo...

jajajaja, ay Rentins!

Y que te crees tú que los moscones desaparecen tan fácilmente! Sólo con la de "Busco marido e hijos" funcionaría, y casi que tampoco, que los hay muy intensos.

Antonio Rentero dijo...

El problema es que al final vosotras da igual la que os pongáis, siempre habrá un moscón pesao que piense que será el buen marido, el que os pueda mantener, el que folla bien... lo lleváis crudo, anyway.

Nosotros nos ponemos la que he mencionado y no se nos acerca ni nuestra madre.

Palabra de verificación: "unders".

La cosa va de bajos...

Anónimo dijo...

¿Este post está relacionado (por casualidad) con el del facebook de la entrada anterior qué apareció de repente? Yo conozco "cuentos" de estos que han acabado bien.

Conch dijo...

Potrebbe essere... (Scusi, io vengo dalla classe d'italiano) ... pero no me emociono, Anónimo, no more movies.

bos mutus dijo...

¡Magnífica entrada!

Si es que la cosas son mucho más simples (en todos los ámbitos de la vida, pero especialmente en éste) de lo que estamos dispuestos a admitir y no tienen nada (o casi nada) que ver con las películas que nos montamos. Esa dimensión mítica del deseo, esa huida de la realidad, es, creo yo, un problemón del quince que no nos deja ver lo que tenemos delante de las narices.

Y mira que en este tema he metido la pata hasta el corvejón: reincidiendo, incluso. Pero, oye, después del segundo error garrafal, dije basta a los romances-ficción y ahora mido 10 centímetros más, he perdido 12 kilos y me ha tocado tres veces el euromillón, sin jugar siquiera ;-) Y todo ello gracias a una versión casi idéntica de tu frase de cierre: «No soy tan interesante como crees, ni tan especial como en la película que te has montado».

"Amor fati", y no tanto calentarse las meninges es lo que nos hace falta.

Conch dijo...

Hey, bos mutus! Cuánto tiempo! Me preguntaba yo hace poco que sería de ti.

Pues muchas gracias, como siempre. Y no sabes lo de acuerdo que estoy contigo y lo bien que me va sin calentarme las meninges, como dices, con las películas que me monto en mi cabeza, que además cansa un montón. Me dejo llevar y me lo paso bien. No me obligo a nada que no quiero y, como dice mi amigo Deivi, fluyo por la vida.

"Amor fati", interesante concepto sobre el que puede que escriba una entrada, aunque sea copiada de la wikipedia, jaja, que voy mal de tiempo.

Besos!

bos mutus dijo...

Entrada que leeré con atento interés, como las demás, aunque sea copiada de la Wikipedia, so vaga ;-)

No obstante, como no sé si la idea de Nietzsche del amor por el propio destino, tomada por sí sola, será suficiente para que escribas una entrada, me atrevo a recomendarte "La lucha contra el demonio" de Stefan Zweig, que, en su parte final, recorre los aspectos más literarios de la vida y obra del genial apátrida.

Un besote.