domingo, 15 de agosto de 2010

Yétebóri!


Lo sé. Dije que me plantaba. Que me quedaría en la playa incrustá, descansando, apartada del mundanal ruido. Pero no. Soy débil. Y si me tientan con cosas así, caigo: “Bítter, cucha, vuelo baratico a Gotemburgo, la semana que viene, tal cual. ¿Qué me dices?”

Pues que me voy, nenico, pero ya, de cabeza. Y que Dios bendiga los vuelos low-cost y los amigos con impulsos como los tuyos.

Y allí que me fui a Suecia, como la que se va a Mazarrón a pasar el finde, pero con la Loli Planet en el bolso. La cual, prácticamente, no utilicé, porque allí turismo del tradicional hice más bien poco, pero me sirvió para conocer ciertos datos interesantes.

Gotemburgo, para ser la segunda ciudad más importante de Suecia es relativamente pequeña y asequible como Murcia, y tiene, además, aproximadamente el mismo número de habitantes. Es conocida por ser la ciudad con mayor concentración de discotecas de toda Escandinavia, que para eso es universitaria. Y para ser Suecia, dicen, no es tan cara como uno pudiera pensar. Pues menos mal, digo yo a posteriori, que se paga un mínimo de 5€ por entrar a cualquier garito, sin incluir consumición. ¿Os imagináis pagar 10€ para entrar al Varazú o al Musik sin obtener nada a cambio? Luego las cerves salen por otros 5 y las copas a 8 ó 9… y yo que salí todos los días hasta las mil… Habrá que vérselas en Estocolmo.

Mi día en Gotemburgo empezaba madrugando para inflarme con el típico desayuno Smorgasbord, y luego volver a mi habitación a echar una castiza siesta del borrego, antes de salir a pasear por una ciudad plagada inexplicablemente de peluquerías. El hotel, además de ser uno de los más bonitos en los que he estado, ofrecía café y Kladd kaka gratis, que no es otra cosa que pastel de chocolate. El plural de tarta (kakor), “hola” y “gracias” son las únicas palabras que he aprendido a pronunciar en sueco, que tiene un sistema fonológico tan musical y alucinante que poco tiene que ver a veces con su grafía. Casi como el panocho. Nada más la ciudad, Göteborg, se pronuncia Yétebóri, casi cantando, con dos acentos y dos piedras.

Muchas fueron las similitudes que descubrimos entre Gotemburgo y Murcia, desde una botella de Licor 43 en la leja de un bar, a una avenida clavaíca a Alfonso X, y otra, la Avenyn, que equivaldría a la Gran Vía Salzillo. O al menos así nos gustaba pensar, que de tonterías también vive el hombre.

Los suecos son amabilísmos y guapos, altos y modernos. Llevan gafotas y gorrito, o un corte de pelo súper cool, con tupé, o rapado. Son muy Brad, o muy Ethan Hawke. Y sonríen a las morenas bajitas como yo, pero sólo eso, que no te entran en plan buitre. Lo cual se agradece, pero luego aburre, ahí todos mirándonos pasmados como teletubbies. Las suecas son guapísimas, estilosísimas y rubias, con una piel y un pelazo envidiables. Según nuestra estadística, una de cada mil es fea, una de cada tres mil está gorda, y una de cada cuatro, equivocadamente, se tiñe de morena, con lo que me dan la razón: lo rubio, al final, aburre.

Con to y con eso, fue buenísima decisión la de escaparme a Gotemburgo, donde lo pasé genial riéndome a carcajadas con tonterías y haciéndome la sueca. Recargué un tipo de energía refrescante que, sin saber, necesitaría a la vuelta. Han sido días de incidentes, accidentes y cosicas que han puesto un poco triste al verano. Días de nubes que casi no nos han dejado ver las lágrimas de San Lorenzo. Mirando al cielo pensaba yo la otra noche en todas estas cosas. Y lo de siempre, que cuando aparece una estrella fugaz, de la emoción, se te pasa pedir un deseo. Yo que quería pedir que hermanaran Göteborg y Murcia… Y si eso, que nos hicieran un carné para presentarlo por allí, para al menos obtener un descuento en los bares… o algo.

7 comentarios:

Jan dijo...

Incluso metía dentro de un churro gigante en espiral estás monísima.

Conch dijo...

Gracias! Aunque la idea de la foto fue mía, parte del mérito lo tiene el fotógrafo.

Luis Alcázar dijo...

Bítter, ¿qué me dices de "Sneaky Steve"? ¿O es "espinki niki"? ¿O "friqui esniki"?...
http://www.sneakysteve.com/

Conch dijo...

¿Te refieres a Stinky pinky? Jajaja, no me negarás que la verdadera estrella de nuestro viaje a Gotemburgo fue vuestra obsesión por las zapatillicas colorás de nombre irrecordable.

Y encima vi a Carlicos el sábado y llevaba sus vaqueros suecos, pero no sus Winky stevies...

Luis Alcázar dijo...

Pues yo me he puesto esta noche mis 'estinki uiski'...

Conch dijo...

¿Y a que fuiste un éxito? Jajaja.

sushi de anguila dijo...

Me ha encantado! Ni Viaje a la Alcarria. Zauber!!!