domingo, 22 de agosto de 2010

La maletica


La lucha. Estoy frente a ella. Abierta de par en par, me mira amenazante. Pero no podrá conmigo. Junto a ella, sobre ella, alrededor de ella y dentro de ella se amontonan todo tipo de objetos que intento clasificar en estrictamente necesarios, esenciales e imprescindibles.


Esta tarde cojo un avión. Otro. Otro vuelo barato para el cual no voy a facturar maleta. La historia de siempre y a la cual no me acostumbro. Me voy cuatro días y pretendo vivir (digna e higiénicamente) limitándome a utilizar los contenidos de mi llamado “equipaje de mano”.

La clave está, principalmente, en encontrar el equilibrio entre los porsiacasos, los conjuntismos y los minitemas. Y a eso sumarle todo lo que se me suele olvidar. Habituales en mí son el pijama, el peine (normal que se me olvide si no suelo peinarme), el cargador del móvil, las chanclas y la cámara de fotos. Como si no hubiera viajado en mi vida.

Todo lo contrario me ocurre con los porsiacasos, que no se me suele olvidar ninguno. Por si llueve, por si me mancho, por si hay piscina, por si me duele la cabeza… Aunque en el tema “posibles enfermedades y dolencias” deberían ver en acción a mis amigos C y L, que se procuran un neceser de pastillas y pócimas que parece que se van de viaje para proceder a su suicidio.

Relacionado con los porsiacasos están los conjuntismos y en eso la experta es mi amiga R, a la que admiro por ello. Cinturones, collares, zapatos y bolsos, (todo en plural) siempre combinarán con lo que lleve. Que parece que cuando vas de viaje da igual, pero luego están las fotos, nenes.

Y por último, y no menos importante, la bolsica. Transparente, 20x20 y con autocierre. La de los minitemas, como los llama R. Ésa en la que has podido incluir, de una manera casi mágica y como si del tetris se tratara, todos los líquidos versión mini que necesitas para tu vida diaria. Bueno, no todos, que siempre hay dos o tres potingues a los que debemos renunciar las chicas, casi con lágrimas en los ojos (esa mascarilla tan fantástica…). Que luego además no la miran. Mi amiga M por eso tiene por costumbre ir, casi desde el aparcamiento, con la maleta abierta, y así parece que su esfuerzo no ha sido en balde. Yo paso de hacerlo, que se me descuajeringa el sistema y que los contenidos de una maleta, perdón, de mi equipaje de mano, son muy privados, oiga.

A la vuelta es más divertido, que volveremos a jugar al tetris pero ahora con nuestra ropa, que la maletica siempre crece. Llevaré puesto los vaqueros, las botas, la cazadora, un jersey a la cintura y otro a lo Superman, intentando olvidar que cuando vuelva aquí todavía será verano. Me obligarán seguro a la pantomima de meter el bolso en la maleta, cuyos contenidos repartiremos en las de los chicos, como siempre las más vacías. Recuerdo la vez que tuvimos que hacer eso volviendo de Roma y la indignación de mi amiga R cuando la azofaifa le pidió la tarjeta de embarque: “Pues la buscas tú, guapa, a saber en qué maleta está”. Que luego la gente descaradamente empieza a abrir maletas y sacar trastos en el avión, reconvirtiendo en tres o cuatro bultos lo que durante 15 minutos fue uno sólo. Que la peña se pasa las restricciones por el forro. Las absurdas de Ryanair, las primeras. Con premeditación y alevosía. Y las internacionales luego a luego también, que te cruzarás con la típica totalbote que lleva unas tijeras de cortar pescao en el bolso, como hace dos semanas en Alicante. Pa haberla matao, sueca insensata.

¿Respetas las restricciones? ¿Sueles facturar tu maleta? ¿Te cabe todo en la bolsica?

6 comentarios:

Javier Moñino dijo...

Unos cuantos calzoncillos, camisetas y calcetines... desodorante, la PSP y el iPhone. Todo lo demás, sobra...

PD. Hace mucho que no ye veo, por cierto.

Armando dijo...

Caguen la dichosa bolsica. Hasta que no se puso la dichosa norma de la bolsica no me di cuenta de la cantidad de potingues que gastamos nosotros (o al menos yo, ejem).
Antes era un problemón meter todo en la maletica, sobre todo por el cambio a lugares fríos, pero desde que descubrí las camisetas térmicas, esas técnicas que se pegan a la piel, sobra la mitad de ropa.
En verano, dos vaqueros, cuatro camisetas y la ropa interior.

sushi de anguila dijo...

Javi... Cuándo te alistaste en los Marines?

La dichosa bolsita se la debemos a unos señores muy malos llamados terroristas islámicos emperrados en hacer volar los aviones sin necesidad de combustible... Y con nosotros dentro...

En mi maleta no falta nunca la colección completa de 'El príncipe Valiente', mi máquina Imperia para hacer pasta fresca o mi cornamusa favorita para esos momentos en la terminal en que siempre viene bien escuchar un poco de música....

Besos y abrazos para todos....

Conch dijo...

Hola! Ya estoy de vuelta...

Con respecto al tema que nos atañe... Un día de éstos os contaré un par de anecdotillas maletiles de este último viaje simplemente grandiosas.

Armando, en invierno casi que no hay problema al pasar de frío a mucho frío. Pero ahora, en Agosto, pasar de verano a noviembre y volver a la humedad esta horrible... ¡TELA! porque menudo calor! Y yo con los vaqueros, calcetines, botas, foulard... El guantazo que me ha pegao el calorapio al salir del avión ha sido...

Moñinín, nos vemos en nada. Y Sushito, espero que a ti también.

basiliopc dijo...

Gran tema el de la maleta de mano de Ryanair (¿no hay ningún monólogo sobre ello?).
Yo suelo viajar ligero de equipaje, así que no tengo problemas para cumplir los requisitos de Mr. O' Leary. Este verano me he tirado 15 días en Italia y Croacia con lo que llevaba en mi equipaje de mano.

Conch dijo...

¡Qué disparate, Basilio! De verdad, te admiro. Ya me contarás el truco, aunque siendo chico, me temo que no me vas a convencer fácilmente ;)

Y del monólogo no sé nada. Habrá que buscarlo.