sábado, 23 de febrero de 2008

Ser patético


“I walk away with my dignity; you can’t take that away from me. All the good love that I have wasted…”

La semana pasada salí de un bar cantando esta canción… “No more, no more” mientras me intentaba aferrar, con todas mis fuerzas, a la idea de que no había tocado fondo y con eso me refiero a ser patética.
Últimamente las situaciones en las que rozamos el patetismo abundan y no debemos consentirlo. Hay que andarse con ojo y este era un propósito mío de año nuevo... que a veces parece que olvido.

El móvil
Objeto diabólico y transformador de patéticos. Contenedor de 2 armas letales: la agenda y los sms.
1. La agenda: no aceptes números de teléfono (y ni de coña pedirlos!), siempre da el tuyo! E intenta incluso evitar lo de “tú me das el tuyo y yo te hago una perdida”. Si al final la perdida cae, bórrala! No cumplas esto y darás lugar a llamadas hechas por ti de las que te arrepentirás y mensajes lamentables (ver punto 2). Por otra parte, queda demostrado que muchos tíos te piden el móvil por pedirtelo, es como un tic que tienen. No te ilusiones.

2. El sms, especialmente de noche y combinado con alcohol… La de besos que he mandado yo a altas horas de la madrugada! Y pa qué?
Mis amigas tienen varias técnicas para evitar situaciones patéticas, lo cual no significa que se libren de “rozar” de vez en cuando… Una de ellas es entregar tu móvil a una de nosotras cuando te entran unas ganas locas de mensajear. Otra es la típica de hacer una puesta en común con el boceto del sms, por aquello de asegurarnos de que lo que hemos escrito es lo adecuado y si eso, darle matices. Aunque lo parezca, esto no es buena idea del todo, pues las amigas suelen llevar más o menos el mismo grado de alcoholemia que tú y están igual de solteras que tú…
Una vez enviado… dale el trasto satánico a una amiga que lo esconda o lo entierre. Te evitará estar mirándolo (rezando al mismo tiempo) y tu vida social no se resentirá. Sólo los patéticos están pendientes de un móvil en un bar. Y no, no te da un aire cool. Ya no.
Si al final no lo envías, nunca nunca nunca lo guardes como borrador. Se volverá contra ti y se lo enviarás, por accidente, a las 6 de la tarde del día siguiente, con lo cual tendrá menos sentido aún, si bien doble efecto patético.

La reina del hielo
Nunca debes parecer disponible, ni decir que sí. Ni tener rutina, ni estar donde siempre, ni con la misma gente, ni a la hora de siempre. Sé impredecible, sorprendente, fantástica. No seas tú misma! Pa pasota tú, la cabeza fría, siempre. Retiradas a tiempo y con dignity. Aceptar que cuando es no, es que no. Qué difícil es eso.
All the good love that I am wasting...

6 comentarios:

Mary dijo...

Como decian en una de las escenas eliminadas de Bridget Jones: Aloof, unavailable, ice, queen.

¿Porque sospecho que te refieres a alguien en concreto?

Conch dijo...

Pues no, sospechas mal, amiga.

Esta vez no hablo solo de mi, ni de nadie en concreto... se trata de una colecta de experiencias y tendencias.

Te vienes a Madrid?

Mary dijo...

Ahhhh!!!! Pues me encantaria acompañarte pero ya tengo finde planeado en Madrid con Puri me temo. A la proxima te acompaño que yo tengo pendiente lo del Gula Gula.

Yolgui dijo...

Hola Conch;
He decidido poner mi granito de arena en tu blog, y si me animo es posible que te deje comentarios con frecuencia.
Te advierto que aunque una se convierta en la reina del hielo, a veces no deja de ser patética. Yo no caigo en la tentación de coger el número de teléfono de nadie, ni de enviar mensajes de los que pueda arrepentirme. De hecho, entre la mayoría de los chicos que conozco, tengo fama de ser fría, distante y calculadora, pero eso no evita que en algunas ocasiones de una imagen patética. C'est la vie.
Un besico.

Conch dijo...

Yolgui, welcome! Espero verte por aqui mas a menudo.

... y enhorabuena por no tener movil-adiccion. Mary tampoco tiene, que suerte.

Mary dijo...

Pues de momento sigo sin tener movil-adiccion...y espero que me dure mucho. Pero estoy de acuerdo con Yolgui, no por no tener la adicción se salva una de ser o parecer patetica.