domingo, 24 de octubre de 2010

Ícaro

Cuenta la mitología griega que Ícaro, hijo de Dédalo, escapó de su encarcelamiento en una torre de Creta gracias a unas alas que su padre le construyó. Cuenta también esta historia que las alas habían sido aseguradas con cera y que una vez enlazadas todas las plumas, el conjunto poseía la curvatura de las alas de un pájaro. Funcionó el invento (pero no lo intentéis en casa) y Dédalo e Ícaro consiguieron alzar el vuelo. La historia entonces continúa contando que el tontucio de Ícaro, súper flipado con sus alacas, decidió acercarse al sol, cuyo calor hizo que la cera se derritiera y causara que el joven cayera en picado al mar y desapareciera para siempre, cerca de una zona a la que llamaron Icaria en su honor.

Hasta ahí, lo que nos enseño la mitología pero ¿sabéis que pasó en realidad? Que entre sus alas, aprovechando esa curvatura, aquel que creían tonto, llevaba un paracaídas, y planeando, planeando, huyendo del campo de visión de su progenitor, decidió seguir rumbo al oeste, como han hecho siempre los grandes conquistadores, hasta finalmente aterrizar en Murcia, allá por enero de 1980, en una esquinita del centro de la ciudad que se convertiría, con la tontería, en mítica, por no decir mitológica. En esa esquinita Ícaro encontró su particular Icaria. Un local, propiedad del ayuntamiento, pequeñico, pero con un techo lo suficientemente grande para colgar el paracaídas que le había traído hasta allí, y también espacio suficiente en un lateral para albergar una barra y unos cuantos discos. Al local lo llamó Ícaro y fue durante más de treinta años y hasta hace un par de semanas, uno de los bares más legendarios de Murcia.

¿Qué tendría el bar Ícaro que nos hacía volver una y otra vez? Porque como sabéis era un bar pequeño que siempre estaba lleno. Que donde quiera que te ubicaras podías pedirte una copa, ver quien entraba, ser visto y vigilar la cola del aseo. Se podría decir que sus estrecheces eran mágicas, pues nunca se agobiaba uno en el Ícaro, siempre había un hueco para sentirte a tus anchas incluso. También la localización, en esa esquinica de la calle Saavedra Fajardo, camino de todos los bares, vigilado desde el pub de enfrente o desde el chiringuito de al lado, contemplando la marabunta que entraba y salía mientras engullías la porción de pizza de las 3 de la mañana. O quizá sería su cristal de espejo, donde las murcianas coquetas nos reflejábamos al pasar y yo siempre me imaginaba a alguien descojonado al otro lado. Alguien que seguramente se lo estaría pasando de muerte, acompañado de mil amigos, tomándose un buen copazo, o alguien que ese momento conocía allí al amor de su vida, teniendo de fondo la mejor música de la ciudad. Que lo mismo era Fito, que Sabina, que la Bola de Cristal, que allí había para todos los gustos.

Ay, si ese paracaídas hablara, que nos ha visto crecer. Que son varias las generaciones que han pasado por allí, mucha gente, muchos amigos, algunos que traíamos de fuera, muchas parejas (esas estrecheces de las que hablábamos antes…), muchos amantes de la aviación. Muchos estudiantes alocados que nos convertimos en adultos responsables, muchos mataos que se reformaron, mucho guapo que ahora tendremos que buscar en otro bar o tal vez dejarlo ahí, en el recuerdo, como una imagen fija, como un sueño, como un mito.

Tal como hacía mi amiga L en su estado del Facebook hace unas semanas, pido un minuto de silencio por Ícaro y por todos los recuerdos que se van con su cierre. Echaré de menos mi paisaje de fondo desde Aduana, ese ir y venir, ese entrar y salir, esos espejos de fuera, ese paracaídas… del que sólo unos cuantos sabemos la verdadera historia.

5 comentarios:

Alejandro dijo...

snif

sushi de anguila dijo...

Achtung, Indianer!!!

Pauke, Pauke!!!

Ícaro Abgeschossen!!!!

Verstanden!!!

Mißliebige!!!

Aus der Traum, Alte Hasen!!!

Los!!!

"Ich hatt' einen Kameraden,
Einen bessern findst du nit..."

http://www.youtube.com/watch?v=lE-0W9IGRIA&feature=related

(Sirva a modo de sentido y aeronáutico homenaje a quienes tanto hicieron, a su manera, por difundir el amor a los aviones en esta Murcia nuestra...)

Ventimiglia dijo...

Cuando la presencia se desvanece y se convierte en recuerdo, damos un paso hacia la vejez.

Yo también me tomé allí más de una, tiempo ha. Una pena que se cierre.

Conch dijo...

Sushito, como siempre... estás fatal de lo tuyo! jajaja desde el cariño.
Un beso para usted y otro para su señora.

Venti, tío, buenos días por la mañana. Vejez, ains.

sushi de anguila dijo...

Conch Abgeschossen Auch!!!!

Verstanden!!!

"Ich hatt' eine Freundin,
Eine besser findst du nit..."

jajajaja