lunes, 29 de marzo de 2010

Sierra Nevada


Aprendí a esquiar a la fuerza a los 16 años. Entonces vivía en EEUU, en New Hampshire, donde se alcanzan unas temperaturas bajo cero inimaginables para un murciano y cantidades disparatadas de nieve desde el mes de noviembre hasta abril. Me acuerdo de lo que me emocionó la primera nevada allí y lo hasta el moño que estaba en marzo de la dichosa nievecica porculera. Así pues, mientras que en Murcia los fines de semana la gente se reúne bajo el sol de invierno para una matanza o un arroz, allí lo que se hace es ir a esquiar. Con lo cual no había tu tía: era esquiar o morir. (Admito que alguna vez estuve a punto de elegir la opción b).

Todo el mundo que lo ha probado estará de acuerdo conmigo en que la primera vez que te pones unos esquís es el peor día de tu vida. Lo odias, te frustras y te preguntas por qué narices has elegido morir tan joven y de una manera tan tonta, pudiendo estar en tu casa viendo la tele con un colacao calentico. El segundo día, si lo hay, será aún peor porque siempre siempre siempre habrá alguien te engañará y se las apañará para subirte a una pista con una pendiente para la que no estás preparado. Entonces te plantas, te enfurruñas, te sientas en la nieve y pides a gritos que venga el chico ese con el cochecito-trineo a recogerte. Pero no viene, así que te lanzas a regañadientes cual kamikaze, y que sea lo que Dios quiera. Entonces ocurre el milagro y, si llegas vivo, al tercer día, querrás más y más… y otra vez.

Y eso me pasó a mí, que además tuve la suerte de que al volver a España encontré en mi amiga Rosa el impulso para seguir esquiando, y junto a ella y al Club Universitario de Esquí, descubrí Sierra Nevada. De esto hace ya catorce años.

Para mí Sierra Nevada no es sólo nieve y esquí, Sierra Nevada es la meca de la salud mental. Será por lo bien que se duerme allí (alucinante aunque sólo sea una siesta) o por la falta de oxígeno, pero Sierra Nevada es el lugar donde más me río del mundo. Desde el momento que te explota el primer bote de crema hasta el instante glorioso en que te desabrochas las botas, ya puedes estar helá de frío y con el moquillo, herniada y amoratada, con las espinillas doloridas, los dedos de los pies hinchados como morcillas, los gemelos a la altura de las orejas, los brazos reventados de remar, la frente y la napia quemadas por el sol… que allí todos los males son menos, y estás de un buen humor...
Otra cosa fundamental del buen rollito de Sierra Nevada son los tíos buenos. No sé si serán los pelos, el atuendo surfero o el moreno, pero eso está lleno de maromazos macizos y además simpáticos. Especialmente los portugueses, o los canarios, o los valencianos, o los granadinos… O también la novedad, que da mucho gusto salir y no conocer a nadie. Y precisamente sobre lo que se liga en Sierra Nevada me preguntaron unos de la tele que andaban grabando por allí. (Estad atentos, que se supone que salgo en la tv mañana noche.)

Este año fuimos cuatro amigas para allá, las mismas cuatro que brindamos y medio juramos volver todos los inviernos pase lo que pase. También recordamos a todos aquellos que se han venido otros años y que, principalmente porque están criando, no pudieron unirse a nosotras. Por eso le dedico la columna de hoy a mi amiga Eva, incondicional de Sierra Nevada, a la que hemos echado mucho de menos este finde, con la que he vivido grandes momentos y me he reído lo que no está escrito. Mucha suerte, guapa, que vaya todo muy bien y espero volver a verte pronto sobre la tabla.

13 comentarios:

Equipo biofrutas dijo...

qué bonita es sierra nevada, bitter. Nosotros la vemos de lejos, porque siempre que vamos a granada nos quedamos en los bares de tapas, pero seguro que pisar la nieve (con los pies o con el ohio si te caes de culo) mola mil.

besetes
y buenas vacaciones

Conch dijo...

Hola Equipo :)

Buenas vacaciones a vosotros también.

Muax!

Ana Belén dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Conch dijo...

Pero bueno! Que ha pasao? Vuélvelo a escribir, porfi.

Un beso enorme, chatica. Nos vemos en el Bando.

sushi de anguila dijo...

Pues no te digo nada el primer día que te pones unos patines de hielo... hay que preparar el pnadero para tanta culada... Sierra Nevada... mooolaaa...

Conch dijo...

Eso también lo he vivido! Y también en EEUU!! Un año antes, en los Angeles, y fue mortal!! No pude levantar el pandero del suelo.

Unos años después lo volví a intentar (en Munich, por cierto) y todo fue coser y cantar... y patinar, jeje.

Ana Belén dijo...

Y que lo digas, ¿que tendrá que siempre venimos planeando la vuelta?, ahora, tienes más razón que un santo con el trajín que es, y el jaleo de agua y de los esquíes cayendoses en el telecabina y apretarte las botas y los vientos polares en el telesilla....uffff!!
Pero es como tantas cosas que no te gustan la primera vez ni la segunda y que luego te enganchan, como la cerveza.

Un besico amiga, felicidades.

Ni está, ni se le espera dijo...

Este comentario no tiene nada que ver con la entrada pero no me he podido resistir a decirte, a ti que tanto te gusta el verde, que mañana Jueves Santo es el "Zelený čtvrtek", el jueves verde. Es el único día del año que se puede beber...¡cerveza verde! Es que estos checos son de lo que no hay.

Conch dijo...

Gracias a ambos dos por vuestros comentarios!! Os saludo rapidamente que estoy de estrangis en el Apple Store en... Miami Beach!
(Con las prisas se me olvid'o dec'iroslo)

Jan dijo...

Boh... eso de esquiar es un rollo patatero. Es aparatosamente incómodo. Una maldición. Recuerdo a gente estrellándose contra pinos. Me recuerdo volando por los aires. Anda ya...

...pero recuerdo bajar felizmente por una pista azul en Spot. Bendito viaje de estudios de 8º de EGB.

Anónimo dijo...

ya veras Eva cuando lea esto...
de todos modos no te pronuncias sobre los autoctonos de Portugal, el "hombre cebolla", los accidentes en el telesilla, y las maletas abiertas una semana entera en el suelo....la verdad es que nos hemos reido un rato..
leo lo que escribes y me parto...
un besico
inma

Conch dijo...

Eva lo leyó, se lo mandé poco después.
A los portugueses sí los nombro un poco! Te acuerdas de Uno y Nuno? Jajaja. Rosa y yo sí.
Besos, Inmica, que de ti tambien nos acordamos mucho cuando fuimos a SN.

Anónimo dijo...

estas en todo.....vaya pajaros eso dos.....me parto de risa, y las nocheviejas en la chimenea....con las camisetas de "brillos", y el no dormir....
un besico

inma