domingo, 6 de diciembre de 2009

Sushi para principiantes


Dije que no lo haría. Que lo único que me faltaba a mí ya para no perder peso jamás era aprender a cocinar. A mi edad. Pues eso, que llevo ya hechos dos cursos de cocina en ocho días.

La veda la abrió mi amiga Alboroque, fanática de todo lo japonés, organizando un curso chulísimo de cocina asiática para principiantes. Así pues, convocó a aquellos amigos suyos igualmente fanáticos, tanto de la gastronomía y cultura nipona, como de la cocina en general, como del jale propiamente dicho. Y ahí que aparecimos quince amiguetes en el aula de cocina que tiene en Puente Tocinos el grandísimo chef Alberto Hernando.

Alberto empezó hablándonos de la cultura japonesa, del papel que desempeña la comida en las relaciones humanas, la importancia de la presentación de los alimentos, del ma, del ying, del yang y de cómo el buen anfitrión debería estar atento al estado de ánimo del comensal antes de ofrecerle cualquier plato. Esto me dejó loca, junto con lo de que el número de alimentos debe ser siempre impar, por aquello del yang (lo positivo).

Después del rollete nos juntamos en grupos y nos repartimos varias recetas. A mi grupo, bautizado “el de las 3 Marías”, nos tocó hacer los Espárragos en tempura con salsa teriyaki y la Ensalada de daikón. Suena fácil, ¿eh? Ensaladica y a freír espárragos. Pues para empezar, ni sabíamos lo que era un daikón (ni vosotros tampoco), ni teníamos ni idea de cómo se corta un espárrago, ni que las semillas de amapola pueden ser peligrosas para el estómago, ni que el cardamomo si no lo cuelas te duerme la lengua...

A M+M les tocó lidiar con la anguila, y no se les dio nada mal. Ellos la limpiaron (¿eso es caca? –preguntaba Lady M), la cortaron en filetes y prepararon un Unagi no Kabayaki para chuparse los dedos, gesto que fue repetido en muchas ocasiones durante el curso.

Otra receta que salió riquísima y, como era de esperar, nos chifló a todos, fue el Cerdo Caldoso, que no sólo de pescado vive el japonés. Igualmente deliciosos salieron los dos tipos de Caballitos estilo nipón que hicimos: unos con panko, pan rallado japonés, y otros con fideos de arroz.

Y llegamos al plato estrella: El sushi y el sashimi. Lo primero, tras haber extraído las temidas espinas del pescado con unas pinzas, es el corte. No se crean ustedes que cortar el pescadico es así cualquier cosa, que hay que fijarse en la veta y tal. Y no hablemos ya del calamar, que para limpiarlo hay que darle la vuelta como un calcetín y rezar para no cortarlo mal, que puede quedar con textura chicle en cero coma. Luego el arroz: no sólo la cantidad de agua es esencial sino que se necesitan tres personas para hacerlo, una de ellas abanicando. En serio. También el wasabi (salsa de rábano verde), bendito veneno y bendito el que sabe calcular la cantidad adecuada. Y por último el nori, el alga esa que hay que enrollar ayudándose de una esterilla de bambú, que tiene su truco. Sin embargo, una vez superadas todas las dificultades, algunos hasta adquirieron velocidad enrollando y creando miniaturas culinarias, y era fascinante verlos, qué bonito, qué hambre.

Por último, también hicimos postre: una Gelatina de Caqui exquisita y unos Brownies, que de asiáticos tienen lo que yo, lo sé, pero nos enseñó Alberto a hacerlos por si la gelatina no salía.

Y llegó el fin del curso y oh casualidad, también la hora de comer. Como hacen los japoneses, empezamos brindando con sake, felices por habernos conocido, por haberlo pasado tan bien, por haber aprendido tanto y por tener frente a nosotros semejante festín: una mesa repleta de comida riquísima, exotiquísima y por qué no, súper fashion, hecha por nosotros mismos.

Muchas gracias, amiga Alboroque, por haber tenido la genial idea de organizar este curso y sobre todo, por juntar a un grupo tan divertido. También por haberme tentado con este genuino placer e incitado a la gula de esta manera. El curso de arroces y el de postres ¿cuándo dijiste que eran?

Postdata: El daikón es un nabo del tamaño de un camión.

10 comentarios:

Pale Blonde dijo...

Hey!Yo tenía que haber sido una d esas 15 personas!!!Pero al final le dije a Alboroque que no podía ir...Quizá para la próxima...
Qué buena pinta parece haber tenido el curso...¿Para cuándo nos invitas a un buen sushi...? Es broma guapa!
Un besico!!!

Javier Moñino dijo...

Me encanta la cultura japonesa y me encanta el sushi. Podías marcarte un evento de Facebook que conlleve una fiestecica de sushi en tu casa Conch...

A qué tengo buenas ideas?

Conch dijo...

Pale, la próxima no sé si va de arroces, de postres o de vinos...
Sin bromas, habrá que hacer una cenica japo en algún momento, que no se nos olviden las técnicas, y que se lo pasa uno muy bien entre amigos con las manos en la masa.

Javi, si tengo en cuenta el éxitazo que han tenido mis 3 eventos del facebook de este finde... Dame tiempo a que se me olvide, anda.

Patri dijo...

Tienes un año para seguir practicado la cocina asiatica (no solo japonesa!) porque desde hoy quedas nombrada chef oficial de mi cena de bienvenida...
Lots of muaS!!!

Anónimo dijo...

¡Lo que va a salir ganando el frigo!

Conch dijo...

Jo, Patri, qué presión! Mary también vino así que tienes 2 chefs!
Un beso, guapa.

Anónimo del frigo... jajajaja.

Antonio Rentero dijo...

Si avisas con tiempo, al próximo cursillo mapunto!!!

Conch dijo...

OK. Me lo apunto.

Mary the Kiwi dijo...

Yo formé parte del grupo de las tres marías y he de decir que nos manejamos estupendamente con el daikon y demás.

Moñino, una cosa es decirlo y otra hacerlo, que lo del sushi lleva mucho tiempo para prepararlo y muy poco degustarlo (y esta frase, más o menos dicha así, no es mia, sino del grandísimo Sushi de Anguila, que estuvo a la altura de las circunstancias y más). Así que evento si, pero con ayuda extraordinaria porfa!.

Patri, vete preparando la sarten para cuando vaya, ya tengo fechas vistas (aproximadas eh?)...

Conch dijo...

Todos a cocinar! Id poniendo fecha. Yo ofrezco mi casa.

Patri, ya verás, ya verás.