domingo, 19 de diciembre de 2010

La comida de Navidad

Fue la cena de empresa por Navidad uno de los temas de moda de esta semana en twitter. Que “qué me pongo”, tuiteaban las chicas, que “qué horror, no quiero ir”, se lamentaban los chicos. 

La cena o comida de la empresa, ese inevitable momento del año donde, invadidos por el buenrollismo de un falsete espíritu navideño, de repente nos tenemos que querer todos. “Siento no haberte hablado durante todos estos años pero gracias por ser mi amigo invisible”. Ese evento al que estás tácitamente obligado a ir porque si no, más te vale tener una excusa sólida pues serás la comidilla de tus compañeros y bautizado de rancio hasta el año siguiente. Que aparecerá la disimulada que te diga “Ay, tú el año pasado no viniste” mientras te dedica una sonrisa maligna. Y es que suele dar pereza y no lo neguéis. Que uno está mejor con su gente, ahorrándose los 50 euros que se te van como mínimo y los dos kilillos que se te incrustan hasta Reyes con la gracia.

Como decía, para las chicas se acentúa el eterno dilema del “qué me pongo”. Pues te lo digo ya y no fallas: lo mismo de todos los días. Que no se te note que no sales desde que Wham fue número uno y que tu vida social no va más allá de la pausa del café. Que algunas no piensan y  mucho oro hay siempre, brillos y peluquería. Y no hablemos de añadir accesorios navideños, llamémosle pendientes de árbol, llamémosle gorrito Santa Claus con trenzas… Que no es Nochevieja, amigas, ni esta gente os quiere tal como sois. No querréis tampoco poner al sector masculino cardíaco (¿o sí?), que ese día ya está de fiesta doble al descubrir que la más sonsa de la oficina, al ponerse minivestido, tenía tetas y piernas.

Siempre habrá en la comida de la empresa alguien intentando evitar que se hable de trabajo. Hablemos pues de las vacaciones, de viajes, de los controladores aéreos, del gobierno… para enseguida volver a hablar de trabajo. Llegan por fin los postres y la peña se desata. El volumen sube y la gente pierde la vergüenza. Y si no es tu mesa, será la de al lado, donde un chalao de repente grite “¡Vivan los novios!”, o una espontánea descuelgue el cartel de “Gracias por no fumar” y vaya mesa por mesa en plan azafata del telecupón y no diga nada, a ver si los fumetas pillan la indirecta. El desmadre comienza ahí, que a eso le acompañan las peligrosísimas fotos, los abrazos, los villancicos y cánticos de toda índole. Puede incluso que haya monólogos, bailes y hasta taconeaos, que ya he visto el vídeo de un tío dando volteretas entre las mesas.    

Para el café, copa y puro siempre será la ciudad de Murcia la reina de la oferta más variada de garitos afternoon, que somos muchos los que vinimos de Lorca, Alhama o Totana a tomárnoslas aquí. Ya sea en el Class, el 609, el Café Moderno, el Lemon o el retornado Perro Azul, cualquier sitio será bueno para ver a tu jefa en un renuncio moviendo las caderas al grito de “¡Loca!”. O incluso en un karaoke, que todavía recuerdo con claridad a un jefe que tuve entonando “Sufre mamón”. Lo bonito entonces será juntarse con otras empresas y así la borrachera es compartida. Y hacer amigos y darse más abrazos, y que las de la minifalda se suban a las tarimas a darlo todo.

Con un poco de suerte, con lo que es esta Murcia, te encontrarás con algún amigo (de los de verdad), y sin que nadie se entere, te separarás de la manada para en un segundo hacer mutis por el foro. Evitarás así malos rollos futuros, que cualquier conversación, cualquier movimiento, pueda ser malinterpretado. Que nadie te asocie a ningún cotilleo ni rumor, que tu reputación siga intacta. Que algunos no nos hemos olvidado de que mañana… es lunes.

11 comentarios:

ignacio dijo...

¡Sombrerazo!

Fran dijo...

Cuanta razón!

Por eso y mucho más, decidí el viernes noche no ir a la cena de mi empresa, jeje

Conch dijo...

Muchas gracias!

Fran, te das cuenta de que de aquí al año que viene te llegará la de la sonrisilla maligna y te dirá que no fuiste...

Armando dijo...

Que bueno Conch, vaya mano tienes para hacernos ver reflejados en tus relatos.
Aunque lo cierto es que este año ha sido diferente. Será porque Navidad y Nochevieja se han encajado en el calendario para no romper las semanas en puro festivo, o porque el personal no está de humor para fiestas por aquello de la crisis y la incertidumbre, o por vaya usted a saber por qué, pero el caso es que este año no hemos tenido cena de empresa, vamos, es que ni se ha comentado.
Qué lejos me queda la del año 2001, esa en la que casi rocé el dieciochomilypico un viernes muy nublado en el que en Murcia se vivia de otra manera.....ayssssss...

Conch dijo...

...el dieciochomilypico?

Armando dijo...

18795.....lo tuve a vista,...pero compre el de al lado. Cosas de la loteria.

Conch dijo...

Este año acaba en 2.

Es el único número para el que no tengo participación. Aunque a lo mejor hago algo al respecto ;)

Armando dijo...

Este año acaba en 2?
Y eso cómo se sabe?
Porque ya puesta, podrías dejar caer algun numerico más....

Conch dijo...

Ya te lo he dicho! Porque no tengo ninguna participación que acabe en 2, ni una mísera papeleta!

Alejandro dijo...

Me ha encantado!!! :)

La Vecina de Ayer dijo...

Ay vecina, qué bueno!
Yo este año no he ido, que estoy hasta el moño de hacerle el paripé a mis jefes...

Hemos montado una alternativa con el núcleo duro de mi departamento, y ha estao genial.

Ahora eso sí, después fuimos a 609 y alli estaban las minifalderas con su palabras de honor brillantosos, y su pelo de peluquería dándolo todo!