Mostrando entradas con la etiqueta INCREDIBLE INDIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta INCREDIBLE INDIA. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de mayo de 2012

Murcianos en Madrid


De todas las cosas típicas que hacemos los murcianos cuando vamos a Madrid, ir a Chueca, entrar a un Starbucks y sacar el plano del metro hasta en misa mayor, quizá la más típica de todas sea la de avistar famosos. Yo, que a Madrid voy mucho, he alardeado siempre de la cantidad y la calidad de las celebrities divisadas. Desde Ana María Matute hasta Belén Esteban, me atrevo a decir que mi promedio de famosos vistos está por encima de la media. Mi cuñada, madrileña ella, lo ha flipado siempre con nosotros, pues ella no ve famosos y cree que se debe a dos razones fundamentales. Una, que cuando venimos a Madrid, nos paseamos por el centro (los madrileños se ve que no hacen eso), con lo que aumentan nuestras probabilidades. La otra, y no sé cómo tomármelo pues probablemente es cierto, es que vamos tan emocionados y tan provincianos (eso lo digo yo, no ella), que no quitamos ojo a todo aquello que nos rodea. Y así claro, anda mira, un famoso.

El motivo central de mi viaje a Madrid el fin de semana pasado fue el concierto de Coldplay. Siendo en domingo, teniendo familia allí y yendo en coche con unas amigas, lo mejor iba a ser pasar allí el finde entero. Y sí, con 55.000 entradas vendidas, era normal que hubiera mucho murciano, pero… ¿tantos? Amigos, amigos de amigos, hermanos de amigos, compis de trabajo y tuiteros conocidos y desconocidos se darían cita en Madrid tarde o temprano ese fin de semana. Pero no sólo para ver a mi banda favorita, que me enteré de otros muchos que estaban allí por otros motivos. Tras el concierto de Coldplay, el musical de El Rey León parecía ser la opción más popular. ¿No había más findes en el año o es que a los murcianos nos pirra ir a Madrid?

Y fue por uno de esos murcianos, comparando restaurantes exóticos de la capi (otra cosa que nos chifla), por el que supe de un conciertillo más modesto para la noche del sábado. Soundtrack, “proyecto alternativo” del actor y paisano Carlos Santos (¿os acordáis de Povedilla?) junto a Fran y Jorge de Second, tocaría versiones de los grandes en un club del centro de Madrid. La invasión murciana estaba asegurada.

Pero no fui, al final se me lió el sábado. Y es lo que pasa en esa ciudad, que no da tiempo a hacer nada. Tras mi charla sobre la India en un curso de mi ONG, me quedé de palique con otros voluntarios hasta que, cansada y sin ganas de más Madrid decidí pirarme. Y sería el agotamiento, que no vi a ningún famoso en mi camino. Cuál fue mi sorpresa sin embargo, cuando en el metro me encontré a R, un compi de trabajo de los de El Rey León.

Para típico también, el topicazo de que los murcianos nos llevamos el sol donde vamos. Nada más lejos. El domingo, unas nubes negras y unas lloviznas amenazaban con fastidiarnos el concierto. Y efectivamente, dos horas antes de que empezara, una granizada nos sorprendió en pleno estadio. Decidimos entonces resguardamos en el interior del Vicente Calderón hasta que escampara, y ahí dentro, en la penumbra, los chicos de Intermón Oxfam intentaban captar almas solidarias para su campaña “Crece”. Dos de ellas, disfrazadas de plátano y guisante respectivamente, se hacían fotos con los empapados asistentes. De repente me di cuenta de que yo a ese guisante lo conocía. M, murciana con la que estuve en la India, regalaba sonrisas embutida en una vaina de peluche.

No vi a ningún murciano más durante el concierto, pero supe de sus localizaciones por el móvil. A la vuelta, helada pero más contentica que na, seguí a los madrileños que cogían el metro en dirección contraria a las masas, que se agolpaban peligrosamente con sentido norte. En uno de esos vagones, me encontré a P, un amigo lorquino que había sido igual de astuto.

Tiene gracia, pensé en el taxi que cogí después, que hasta el último momento viera a más murcianos que famosos. Entonces me percaté de que en la radio sonaba lo último de Maldita Nerea.

viernes, 13 de enero de 2012

How is your life?

A continuación os copio aquí, tal cual, un email que nos ha llegado de Anantha, un gran amigo que hice en la India.

No sé si oisteis hablar del ciclón Thane...

"hola mi hermano como estas? here big hit by cyclone many people losed their house, place ect... still we don,t have power no water very difficult , life, sambani nirvana school okay, small damage,orphanage schools, fisherman place all very damage , beach comes in to the village,many of them without any help, still we did,nt receive any help from government, very difficult life.,, we all in the dark, cold, no water....life is bad .... how is your life?".

domingo, 8 de enero de 2012

Fat is back

No nos engañemos. Aquí no hay ni Perry que cumpla sus propósitos de año nuevo. Que no han pasado ni quince días de aquel momento de inspiración en el que proclamamos nuestras buenas intenciones, muy seguramente rodeados de varios testigos, y ya nos estamos rajando. Yo personalmente echo la vista atrás y veo que de mis propósitos para el 2011 he cumplido uno o ninguno.

Sigo igual de perruna, me dedico poquísimo tiempo a mí misma, sigo comiendo gominolas y no he vuelto a salir a correr en serio así me maten. Otro año que, por supuesto, no participo en la San Silvestre y, aunque volví al gym hace unos meses, ojo, no he perdido nada de peso. La gordura está ahí, como todos los eneros tras los infletismos de Navidad, fat is back, pero eso necesitará mención y estrategia aparte.

¿Será porque no son objetivos realistas sino deseos idealistas? Se me ocurre entonces una idea para ver si este año me propongo algo más real y así lo cumplo. Sugiero entonces  fijarme en el año que ha pasado. ¿Qué ha sido lo que más feliz me ha hecho? ¿Qué ha sido lo más triste? ¿Qué lecciones he aprendido? Y lo más importante: ¿Qué es lo que puedo hacer para que lo malo, si algo de eso es evitable, no se repita año tras año?

Lo mejor fue mi viaje a la India, y lo peor, el terremoto de Lorca y la muerte de un familiar muy querido. He hecho cosas nuevas e inesperadas como meditar, plantar un guayabero, llevar mi coche a lavar por dentro y por fuera y montar en el tranvía de Murcia. He aprendido a relajarme y que no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.

Respecto al infletismo, a los ocho kilos que me sobran, le he sumado dos estas últimas semanas. Dicen que la media de España estos días está en tres kilos, lo cual me consuela, ¡pues significa que habrá gente que haya engordado cinco! Las estadísticas también dicen que mañana un tercio de España comerá piña en su primer día de dieta, otro tercio seguirá tirando de sobras y de Suchard, y el último tercio pasará y se inflará a canelones, por poner un ejemplo.

Yo, sin embargo, puedo prometer y prometo que me pondré un puntico en la boca hasta el día del Bando, y que lo daré todo en el gimnasio cada vez que vaya. Porque al menos yo voy, que no sé la gente a qué espera. Esta semana mi gimnasio estaba vacío. Empecé el año con una clase de body pump y unas agujetas que me duraron tres días y me sirvieron para recordarme mis propósitos.

Esperaba también ver muchedumbres a las puertas de los Naturhouse y sin embargo la peña sigue en la Plaza de las Flores. En palabras de mi amiga M, la gente se tira a las calles de Murcia como si las marineras y los caballitos estuvieran en peligro de extinción, que cualquiera diría que estamos en crisis. Y que luego diga M que adelgazar es un lujo, que mientras paso por allí con mi bolsa del súper llena de lechuga, boquiabierta flipo con toda esa gente de aperitivo, y pienso en el colesterol, el azúcar, el ácido úrico y los kilos de más. Háblame de lujo y yo te hablaré de gasto sanitario. Fat is back, dirán los médicos frotándose las manos cuando te vean entrar por la puerta.

Por mi parte, a día de hoy estoy motivada para alejar las gorduras de mí para siempre, o por lo menos portarme bien de aquí a primavera. Me comprometo entonces a formular deseos factibles y no propósitos incumplibles: más conciertos, más viajes y por qué no, hasta buscarme un porno-chacho.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Top 11 de Canciones del Año

Estas son las 11 canciones de MI año 2011, en orden pseudocronológico, a ver qué os parecen. Seguro que alguna coincide con las vuestras.

1. Her Morning Elegance, de Oren Lavie, porque me recuerda a mi tía P.

2. Shine On, de The Kooks, porque los vi en el SOS y por la capacidad que tienen de hacer que parezca verano en invierno.

3. Someone like you, de Adele. Seguramente estará en el Top de más de uno, pero en mi caso no podía dejar de incluirla. Banda sonora del viaje a Londres, en todos los sentidos.

4. Jag Kommer, de Veronica Maggio. Una canción que he cantado mil veces (en perfecto sueco, claro) a todo trapo en mi coche surcando el asfalto y que representa el estrés que llevo todo el año. YA VOY!

5. Something good can work, de Two Door Cinema Club. Los mejores del SOS sin duda. Y esta, otra canción con la que me he desgañitao en mi coche.

6. A movement between these two, de Hola a todo el mundo. El gran descubrimiento del SOS. Nos gustaron tanto que a las dos semanas fuimos a verlos en directo a la Stereo.

7. Every teardrop is a waterfall, de Coldplay. Por lo mucho que se metieron con ella, con el nuevo álbum y con mi banda favorita en general! Pues a mí me gusta muchísimo, no es un plagio sino un sample y no es de Ritmo de la Noche sino de ésta. Y tambien porque flipé con ellos en el bbk.

8. Valerie, de Amy Winehouse. Cualquiera de ella, la verdad. Os la pongo interpretada por Bruno Mars en el tributo en los MTV VMA, que me encanta. Y pensar que estuve a punto de verla en el bbk...

9. Thank you, de Alanis Morissette. Por India y por todo lo que he aprendido este año. Gracias.

10. Banana pancakes, de Jack Johnson. Porque me recuerda al bbk, a Noe, a Pau, a los banana pancakes que nos zampábamos en el Kofi Bar, a lo bueno que está el mismísimo Jack Johnson, a sus bracitos, a lo bonito que sería tener un chuqui que me hiciera pancakes cuando lloviera... Need I say more?

y 11. Sharabbey Road de Vetusta Morla. No podían faltar, tras haberlos visto en concierto CUATRO veces tan sólo este año. Y, aunque me ha resultado muy difícil decidirme, elijo ésta porque... no sólo la encuentro super sexy sino también porque trasmite muy buen rollo! Me recuerda a Jorge y su bidón... ains.

Buff, qué difícil ha sido esto, me dejo a Lori Meyers, La Roux, Supersubmarina, hasta Mark Anthony y Pitbull!...

¿Cuáles han sido vuestras canciones del 2011?

sábado, 1 de octubre de 2011

Monazo de comida hindú

Por fin un día no hace mucho se me ocurrió ir a buscar el significado de turmeric en el diccionario. "¡Cúrcuma!", exclamé. Y es que no sé si se encontrará fácilmente en las tiendas, pero yo por si acaso me traje un paquetico de la India, que si algo es habitual en los platos hindús es el turmeric de las narices, la cúrcuma.

Y lo que pasa, que cual perro de Pavlov, con la tontería de la cúrcuma, empecé a salivar pensando en cuándo será la próxima vez que vaya a un restaurante indio pero antes ¿a cuál ir? Y es que el único que había en Murcia city cerró... Así pues, puse un anuncio en mi ventana al mundo que es twitter, a ver qué me contestaban.

"Se busca restaurante indio chachi en la zona de Murcia, Alicante, Costa Cálida, Costa Blanca..."

Así, poco a poco fui recibiendo estas respuestas:

- Uno "cojonudo" en Los Narejos, Golden gate, junto al aeropuerto.

- Dharma, en La Manga Club, con una pintaza...

- Uno adentrándote hacia el interior por la rotonda de La Zenia. Como yendo al antiguo Varadero orcelitano...

- Había uno por Playa Flamenca llamado Diva que molaba... pero no tengo claro que lo supiera encontrar otra vez. (Ése ví yo como lo construían y abrían en la tele inglesa...)

- En el polígono de Balsicas hay dos donde van los ingleses de Polaris y eso debe ser buena señal: Alhambra Palace y Jaipur.

- Estrella de Mar (Los Urrutias). El local cutre y sin encanto, pero la comida está genial y es muy barato.

- Mamma Mia en la zona peatonal entre los Alcázares y los Narejos, junto al 525.


¿Te gusta la comida india? ¿Conoces algún otro restaurante?

sábado, 27 de agosto de 2011

Pensamientos que piensan en La India

Aquí os dejo el enlace del blog de una amiga que conocí en La India donde cuenta su viaje, desde que empezó de voluntaria hace ya más de un mes. Ella, como yo, estuvo 3 semanas trabajando en distintos proyectos de mi misma zona, pero luego partió con una amiga rumbo al norte de la India, a conocer otros lugares más turísticos de los que también habla.

Es una maravilla de blog y la admiro por haberlo creado estando allí. No sólo por el impulso y la constancia que se necesitan para sintetizar tantas cosas en un post (a mí me resultó imposible sacar fuerzas para hacer lo mismo) sino también por compartirlo con nosotros.

Pensamientos que piensan solos

viernes, 26 de agosto de 2011

Indian session

Fue el pasado martes, que quedé en mi casa con mis queridos L y A para vernos después de tanto tiempo y tanta India. A quería ver mis fotos y yo estaba encantadísima de enseñárselas, la selección de 648 (porque no cabían más en el pen) en pantalla de 32'.

La invitación incluía cena, por supuesto hindú, y mi intención era utilizar las especias que me traje, pero no pudo ser. Aproveché la tarde en Murcia para restaurarme (peluquería, manicura, pedicura...) y no me dió tiempo a marinar el pollo y dejarlo reposar como había planeado. Así que, como buena mujer moderna, acudí al Corte Inglés y me hice con un bote de salsa Tikka Masala de Pataks. Que ya, que no es lo mismo, pero yo tenía monazo de comida india y esos botes a mí me traen buenos recuerdos. Y que saben deliciosos para lo rápido que eso se cocina, las cosas como son. En 15 minutos, tenía un pollo Tikka Masala acompañado de arroz al curry. A además trajo una ensalada super rica (y monísima) y para beber tomamos Nastro Azzurro, que nos recordó al viaje por Italia que hicimos L y yo. (Viaje que puede que algún día os cuente, a todo esto). 

De postre, cuando llevábamos 400 fotos y eso empezaba a ser insufrible les ofrecí helado del que siempre tengo en la nevera. Esa maravilla de helado de chocolate blanco con trozos de chocolate. Es que nada más escribirlo... deliro.

jueves, 25 de agosto de 2011

Thank you, India

QUÉ TAL DEJAR ESTOS ANTIBIÓTICOS
QUE TAL DEJAR DE COMER CUANDO ESTÉ LLENA
QUE TAL ESAS TRANSPARENTES ZANAHORIAS COLGANTES
QUE TAL ESE SIEMPRE ESCURRIDIZO ELOGIO

GRACIAS, INDIA
GRACIAS, TERROR
GRACIAS, DESILUSIÓN
GRACIAS, FRAGILIDAD
GRACIAS, CONSECUENCIA
GRACIAS, GRACIAS, SILENCIO

QUE TAL SI NO TE CULPO DE TODO
QUE TAL SI DISFRUTO EL MOMENTO POR UNA VEZ
QUE TAL LO BIEN QUE SE SIENTE UNO AL PERDONARTE FINALMENTE
QUE TAL LLORARLO TODO DE UNA VEZ

GRACIAS, INDIA
GRACIAS, TERROR
GRACIAS, DESILUSIÓN
GRACIAS, FRAGILIDAD
GRACIAS, CONSECUENCIA
GRACIAS, GRACIAS, SILENCIO

EL MOMENTO QUE LO DEJÉ ESCAPAR
FUE EL MOMENTO EN QUE TENÍA MAS DE LO QUE PODÍA MANEJAR
EL MOMENTO QUE SALÍ DE UN SALTO
FUE EL MOMENTO QUE TOQUÉ FONDO

QUE TAL DEJARSE EL MASOQUISMO
QUE TAL RECORDAR TU DIVINIDAD
QUE TAL DESGAÑITARSE DESCARADAMENTE
QUE TAL NO IGUALAR LA MUERTE CON EL PARAR

GRACIAS, INDIA
GRACIAS, PROVIDENCIA
GRACIAS, DESILUSIÓN
GRACIAS A LA NADA
GRACIAS, CLARIDAD
GRACIAS, GRACIAS, SILENCIO

Gracias también a N por recordarme (con) esta canción, a quien le dedico esta entrada.

ROMBA NANDRI, INDIA








lunes, 22 de agosto de 2011

La vuelta

A las 7 de la tarde estaba mi taxi esperando para llevarme al aeropuerto. Frente a él tuve que despedirme de un fantástico grupo de voluntarios y amigos con los que he compartido tanto y a los que ya no se me ocurrían más palabras que decirles. “La vuelta” ya había sido tema tendencia en las conversaciones de los últimos días, y sobre esto y mucho más reflexioné en las tres horas que me quedaban dentro de ese taxi antes de llegar a Chennai. Tres horas, la madre del tren. Si algo no echaré de menos de la India es lo lejos que está todo, o sus carreteras y su tráfico, que menuda locura. Al menos este coche tenía cinturón, que me abroché preguntándome si sería la única persona con él puesto en todo el Sur de la India. 

En el exterior del Aeropuerto de Chennai, tal y como el día que llegué, parecía que tenía lugar la verbena del pueblo. El parking y las puertas se petan de curiosos y salidos, que debe de ser aquello el mayor entretenimiento del lugar. Para qué quieren una tele, si tienen la entrada del Gran Hermano en directo, al laíco de casa. Y es que así me sentía yo, como una estrella mediática, con mi maletica de ruedas haciendo el paseíllo. Luego entras y te recuerda a las películas de Pajares y Esteso. Los carteles, de “Salidas” o “Inmigración”, cuelgan de hilos y se mueven al ritmo de los ventiladores que hay colgados las paredes. Desde la puerta ya se ven todos los mostradores, los de facturación, inmigración, aduana y el security check, con lo que yo, que había llegado con tres horas de antelación, estaba lista papeles en media hora. Me tocaba entretenerme para no dormirme en un aeropuerto con sólo nueve puertas de embarque y cuatro tiendas innecesarias. Y se supone que es el tercer aeropuerto de La India, y que en el 2011 estará terminada la renovación. Cuatro meses les quedan para obrar el milagro.

Por fin subí al avión, a las casi 2 de la mañana. Pronto la cena, que esperé con ansiedad mientras me debatía entre tomarme una pirula para dormir o dejarme llevar por mi propio cansancio. Pero es que me quedaban tantas horas de viaje yo sola... Ganó la pirula. Me puse la manta y cerré los ojos. Cinco horas después los abrí con cuerpo de desayuno.

En Frankfurt aterricé a las 8 de la mañana nuestras, y hasta las 11:30 no salía mi segundo avión. Me esperaban otras tres horas de ocio y entretenimiento. Pensé incluso en ducharme, por hacer tiempo con algo distinto, pero al final me quedé con mi libro, la prensa internacional, probando perfumes en la duty free o caminando de la A1 a la 46 y de la 46 a la 1. Varias veces.

Tras un segundo avión de dos horicas, aterricé puntual en Madrid. Con la mochila y maleta en ristre salí escopetada hacia Chamartín. Todavía podría intentar adelantarme el tren a Murcia si llegaba a la estación en una hora. Me metí al metro emocioná de que podría conseguirlo hasta que de repente en la primera parada un grupo de jóvenes haría tambalear mis intenciones. Se podría decir que toda la adolescencia mundial católica estaba en esa estación de metro y a mí me tocó la delegación italiana. Sentí que estaba otra vez en la India, aplastada dentro de una nube pegajosa y apestosa de humanidad. Además, se pusieron a cantar, que si la del Pomeriggio o la de Bella Ciao y lo peor, que nunca parecían cerrarse las puertas. Mi esperanza estaba en que me bajaba en la última parada, de otra forma, nunca podría salir de ese vagón.

Tan solo media hora antes del tren conseguí personarme en la cola de venta de billetes para hoy con los dedos muy cruzados. “¿Queda hueco en el tren de las 16:29 a Balsicas?”. “Pues sí, señorita, ha tenido usted suerte”. Sí que la tuve, sí. Llegaría así a casa tres horicas antes de lo previsto, treinta horas después de aquel taxi, justo a tiempo para la cena.

sábado, 20 de agosto de 2011

La Ciudad del Alba


Si John Lennon levantara la cabeza vería que hoy día en la Tierra existe un lugar donde no hay posesiones, religiones o ni siquiera naciones. Un lugar “donde aquellos hombres y mujeres de buena voluntad viven libremente como ciudadanos del mundo y obedecen una sola autoridad, la de la verdad suprema, un lugar de paz, concordia y armonía”. Ese lugar está en la India, a veinte minutos en rickshaw de donde yo vivo, y se llama Auroville, o Ciudad del Alba.

Auroville fue la visión de una señora francesa aquí conocida como la Madre, allá por los años cincuenta. Sin embargo, no fue hasta 1968 cuando representantes de 124 países y de los 23 estados de La India inauguraron Auroville en un gesto simbólico de unidad humana, pues ése es el objetivo último de esta comunidad, que en la actualidad goza de una población internacional de casi 2000 habitantes. Para el resto de los mortales, sin embargo, lo más llamativo de esta ciudad es el Matrimandir (“Casa de la Madre” en sánscrito), una gran bola dorada en medio de un jardín geométrico. Un enorme Ferrero Rocher que alberga una cámara de concentración silenciosa. Es evidente entonces que, estando tan cerca, no podía dejar de verlo y quién sabe, quizá experimentar un poquito del espíritu de Auroville con mis propios ojos. Y con mi espíritu, mi alma, mi conciencia y todo eso que dicen.

Para acceder al interior de la bola se han de seguir ciertos pasos. En primer lugar, ver un video explicativo sobre esta ciudad universal y el Matrimandir. Una cosa que queda clara desde el principio es que Auroville no es un lugar turístico. A la Cámara Interior del Matrimandir sólo accederán aquellos que seriamente y de forma individual deseen concentrarse de manera silenciosa durante 15 minutos. Así, a las 9 de la mañana de ayer, previa reserva, me personé, junto a un grupo de unas veinte personas, en los jardines del Matrimandir. Allí un aurovillano nos explicó lo que íbamos a ver y hacer dentro del Ferrero. Tenía que ser así, pues debíamos mantener absoluto silencio en su interior. Caminamos entonces tras él, y como es normal aquí, nos descalzamos en la entrada. En fila india, cómo no, fuimos entrando tras limpiarnos los pies en una esterilla blanca. Subimos entonces una cuesta de moqueta blanca hasta un primer piso donde una señora nos indicaba dónde ponernos unos calcetines blancos y remangarnos los bordes del pantalón para evitar introducir cualquier tipo de suciedad en aquello que estaba empezando a parecerme una nave espacial. Una vez calcetinados, remangados, flipados y bonicos del to, iniciamos una especie de peregrinación por la cuesta de la moqueta es espiral. De cómo el silencio se vuelve ensordecedor y cómo tanta gente tan calladica subiendo por la esfera hueca me recordaba pelis futuristas y horribles y me aceleraba el pulso y la respiración. No había entrado siquiera a la Cámara y ya era incapaz de estar en silencio. Sacadme de aquí, pensé, pero aun así seguí caminando.

En el centro de la Cámara hay una esfera de cristal que refleja un rayo del sol proveniente de lo más alto de la cúpula. Ésa es la única iluminación en la habitación y alrededor de ella, en el suelo, sobre esterillas y cojines blancos, nos fuimos sentando todos. Yo escogí un sitio pegado a la pared, y con la espalda apoyada en ella y las rodillas dobladas, como alguien que contempla el amanecer en la playa, me quedé hipnotizada. De repente, mi respiración volvía a su sonido y ritmos habituales, pero el hecho de ver al resto del grupo alrededor de la esfera me ponía algo nerviosa. Algunos tosían antes de entrar y se oía un estruendo. Madre mía, qué presión y estrés en un sitio tan tranquilo. Sin querer me atraganté e intenté no toser, qué agobio, no llevaba ni dos minutos dentro y ya la estaba liando. Intenté relajarme y encontrar la postura, pero el tictac de relojes y pulseras no me dejaba concentrarme. Decidí entonces ponerme seria, y con una respiración profunda y definitiva que oyó hasta la del sari de enfrente, me coloqué en postura de flor de loto. No tengo ni idea de yoga pero si a la gente le funciona… Entonces, una vez cómoda y relajada, cerré los ojos y puse la mente en blanco. De repente, se hizo el silencio en la Ciudad del Alba.

viernes, 12 de agosto de 2011

Feliz Dia de la Amistad

Si algo me dijeron que me iba a ocurrir en La India, además de acostumbrarme a los bichos, las vacas, los autobuses petados y los indios salidos, era que iba a conocer a gente muy interesante. Y así está siendo, que estoy recolectando todo tipo de biografías cuanto menos curiosas, como la de aquel cuya madre murió por una mordedura de cobra, o del otro que estuvo en coma durante seis meses tras el tsunami de 2004. Mucho menos trágica, esta historia ocurrió el pasado lunes.

Estaba yo sola en la sala de ordenadores del cole cuando de repente apareció por la puerta un hombre enorme, algo así como la versión hindú de Don Pimpón. “Happy Friendship Day!”, me dice extendiéndome la mano. “Gracias, igualmente”, le respondí pensando que debía ser una alucinación por el calor. Enseguida me preguntó cómo me llamaba y también qué significaba mi nombre. Fui a lo fácil y le dije que significaba una concha de las del mar, y ¡qué ilusión le hizo! Como si fuera un niño, encontraba fascinante que alguien llamado Conchita estuviera trabajando tan cerca del mar (mi cole está pegado a la playa). “Yo me llamo Santosh, y mi nombre significa total satisfaction”. Cielos.

Tras el shock inicial, me di cuenta que no podía sentir más ternura por este hombre. Un tipo que mira las cosas con los ojos de un niño y lo celebra todo. Siguiendo con esa alegría me dijo que he tenido suerte pues agosto en La India es un mes de festivales (algo que ya sabía gracias a los cánticos de los templos a las 6 de la mañana). El próximo día 13 será el Día de la Fraternidad, cuyo nombre en tamil soy incapaz de reproducir, y consiste en que las hermanas van a casa de los hermanos y atan un lazo invisible de unión. La siguiente fiesta es el día 15, día de la Independencia de La India y la siguiente el 16, que en Pondicherry celebran la Independencia un día después.

Tras el repaso de festividades, el bonachón de Santosh, profesor de hindi, ciencias sociales, educación física y al parecer de lo que le echen, intentó encender algún ordenador para trabajar un rato. Uno por uno fue encendiéndolos y ninguno respondía, tan sólo el de mi izquierda, pero tenia puesta la contraseña. Entonces vuelve a darme palique y yo, sin más remedio, dejo lo que estoy haciendo para atenderle. El pobre se interrumpe a sí mismo y con ese inglés tan elegante que tienen los hindús me pregunta: ¿Estás muy ocupada o puedo tener unas palabras?” Tenlas, hombre, yo encantada.

Entonces, sin venir a qué, me pregunta si conozco el concepto de liberté, egalité, fraternité. Según él, a los franceses les funciona, pero ¿y a los americanos? Según Santosh, en EEUU hay libertad, sobre la igualdad me muestra sus dudas y ¿sobre la fraternidad? “Todavía está por demostrar.” Yo sólo asiento ojiplática, que tanta metafísica me está dejando flipada. Sólo me pregunto cómo ha llegado Don Pimpón a mi vida de esta manera y como ha desvariado nuestra conversación. Él sigue con su concepto, que dice que tiene forma de triángulo invertido, en cuya parte de arriba se encuentran la libertad y la igualdad, de modo que sólo con ambas cosas conseguiremos fraternidad. Así ha querido demostrárselo a sus alumnos en clase de educación física, formando un circulo cogidos de la mano, explicándoles que para que haya fraternidad deben estar unidos, tratándose como iguales y respetando la libertad del otro. De este modo, el éxito de una civilización hermanada recaerá en el apoyo y cuidado del rival más débil. “Una última cosa”, me dice, “¿sabes aplaudir con una mano?”. Intentando pensar cuál era el truco, le muestro mi mano derecha y va el tío y ¡me choca los cinco! “Happy Friendship Day!”

En ese momento, llega el aguafiestas de Gopu, el profe de informática, que es más rancio que el papel de lija. “Yo creo que hoy no es Friendship Day”, suelta el muy soso. Lo buscamos entonces en Google. El Día de la Amistad se celebra en La India el primer domingo de agosto. Efectivamente, no fue el lunes, sino que es hoy. En 2010 cayó el día 1, puede que de ahí la confusión de mi amigo. En fin, sea cuando sea… Feliz día de la Amistad a todos.

lunes, 1 de agosto de 2011

Como, rezo, amo


No gustó la película, pero la novela autobiográfica “Eat, pray, love”, escrita por Elizabeth Gilbert, no tiene desperdicio bajo mi punto de vista. Estructurada y razonada de una manera tan genial y tan cercana, a mí me enganchó desde sus primeras páginas el verano pasado. Sentada en mi silla sobre la arena de la playa, devoraba el libro y me desconectaba de mi aburrida realidad, imaginándome mundos e historias en Italia, La India y Bali, que sabía además que eran ciertas. 

Quizá por eso en septiembre empecé mis clases de italiano en la EOI con tanto ímpetu, quizá por eso no esperé mucho para ver la película, y quizá por eso no me desagradó tanto como al resto del mundo, que a mí, aunque sólo sea por la fotografía, la peli me gustó. Y eso que yo, al saltarse grandes pasajes del libro y por ser Julia Roberts tan bella y tan odiosa, debería detestar la peli de principio a fin.

Mi plan era entonces irme a Italia este verano, para practicar lo aprendido durante el invierno. Vivir un mesecico en una casa en la Toscana hinchándome a hidratos de carbono, yendo a clases por la mañana, estando a mi bola por las tardes. Tal vez inspirada en la peli, no digo que no, pero con la excusa de celebrar mi aprobado en italiano, pasaría un verano idílico y distinto en definitiva.

Sin embargo, mi plan dio un vuelco de 180⁰ una buena mañana de febrero en la consulta del dentista. (Sí, sí, habéis leído bien). Hablando con él de cuándo sería nuestra próxima cita, me informó de que se iba a África a ayudar, currando de lo suyo, durante unas semanas. No era la primera vez que hacía algo similar, pero aun así me dejó impresionada. Y debió ser eso, y el efecto de la anestesia, que me hizo darle vueltas a esa conversación de camino a mi casa. De repente, La India pasó por mi mente.

La India, mi gran asignatura pendiente y paraíso soñado desde mi primer poppadom allá por el siglo pasado. Paraíso a la vez apartado al cajón de los sueños imposibles, pues pensaba que, sin nadie que quisiera acompañarme, jamás podría visitarla… Entonces, todas las piezas encajaron: Era la mejor, quizá la única, manera de irme a la India, a ayudar, que Italia podía esperar, y que ya he estado allí mil veces. Pasar un verano distinto, haciendo el bien, en un destino exótico y hacerlo ya. No dejarlo para “otro verano”, que si algo he aprendido este año es no dejar las cosas para un futuro que a lo mejor no existe. Y que en la playa tanto tiempo me aburro, ya el verano pasado estuve un mes y acabé para cortarme las venas. No quiero que otro agosto mi vida gire en torno a dudas existenciales sobre si hoy me tomo un quinto o una caña, o si esta noche saldremos por Campoamor o por Los Narejos, estando como está el mundo. En palabras de Gilbert, “quiero maravillarme ante algo” y preocuparme por cosas más importantes que la cantidad de ron que lleva mi granizado. Siendo soltera, sin compromisos ni cargas familiares, funcionaria y profesora, con mes y medio de vacaciones,  empecé a considerar este viaje una obligación moral y hasta una vergüenza que no se me hubiera ocurrido hacerlo antes. Como decía un reclamo para profesores en el Reino Unido: If you can, teach (si sabes, enseña) así que allá voy, a ayudar haciendo lo que sé hacer.

No busco que me cambie la vida, sobre todo yéndome sólo un mes, pero sí busco sentirme útil y amada, estar sola y desconectada, dedicarme tiempo a conocerme a mí misma mientras me pongo al servicio de otros, ponerme a prueba, y sobre todo, conocer otras realidades y otras personas. Son ganas de ver sus colores, oler sus aromas y escuchar su bullicio y su idioma. Por fin me voy a la India, por fin, y además de la mejor manera posible.

Gracias a todos los que me habéis animado y apoyado en mi decisión y os habéis interesado por mi viaje y sus preparativos durante todos estos meses. Nos vemos a la vuelta.

sábado, 23 de julio de 2011

Mi cole

¿Queréis ver mi cole?



The wheels of the bus go round round round... (Para comérselos!)

lunes, 11 de julio de 2011

Come, reza...



Come, reza, ama.

Come, bebe, reza.

Baila, come, reza.

Baila, come, ama.

Ama, come, reza.

Sólo os dejaré este vídeo y así os voy dando pistas de mi verano, igual que me las doy a mi misma ya de paso, pues no tengo claro el orden de los factores... ni los factores mismos. Ni siquiera sé si ha empezado ya mi verano o está a punto de comenzar.

Por otra parte, Indonesia me tocaría a final de año, pero... ¿Y si lo cambiara por Australia? ¿Y si mi Bali ha sido ya Bilbao? Total, empiezan por la misma letra ;)

viernes, 29 de abril de 2011

Naan poga véndum

El título de este post está en tamil y significa "Me tengo que ir".

Para los que anden perdidos, el tamil es un idioma hablado en La India. Según la wikipedia, "una lengua drávida que se habla principalmente en el estado indio de Tamil Nadu y en el noreste de Sri Lanka. Es la lengua dravídica con el segundo mayor número de hablantes después del telegu, y es la de mayor desarrollo literario. Actualmente, se calcula en torno a los 70 millones de hablantes".

Es la que tiene la escritura esta tan bonita e imposible. Os pongo un ejemplo:
ஆசிரியர் வகுப்புக்குள் நுழஇந்தார். அவர் உள்ளெ நுழஇந்தவுடன் மாணவர்கள் எழுந்கனர்.
வளவந் மட்டும் தன் அருகில் நின்று கொண்டிருந்த மாணவி கனிமொழியுடன் பேசிக் கொண்டிருந்தாந்.
நான் அவநஇ எச்சரித்தேன்.

Traducción el español:

El profesor entró en el aula.
Tan pronto como entró, los estudiantes se levantaron.
Sólo Valen estaba con Kanimozhi que estaba de pie junto a él.
Yo le advertí.

Y de eso va este post, de un profesor que dice que se tiene que ir.


Hoy me he comprado un billete de avión a la India para este verano. Gracias a todos por los buenos deseos. Romba Nandri.

sábado, 28 de febrero de 2009

Slumdog Millionaire

Cómo me gustó la peli!! Pero qué chula!!

Salí de allí con varias ideas:

- Sigo teniendo muchísimas ganas de ir a La India, ese Taj Mahal... Y el día que vaya, me llevaré unos zapatos de repuesto en el bolso, por lo que pueda pasar.

- Adoptaré a una hindué, aunque eso suponga vivir allí 6 meses y a riesgo de que sustituyan las ruedas de mi lupito por ladrillos.

- Mola el nombre de Látika. Se lo sugeriré a Lucy.

- Quiero probar las parati esas por 10 rupias.

- ¿Alguien sabe de algún sitio en Murcia donde aprender a bailar estilo Bolliwood? Jai Ho!

- Luigi: pásame el libro.

- Luigi 2: Nuestra próxima cena india pa cuando? Ahora que tenemos casa y está el "Sureste asiático" en el Corting... y que me debes una cena romántica, esposo.

- Que alguien me regale la banda sonora, plis. (En el trailer inglés salen los Ting Tings!)

Qué fuerte! Si pongo Slumdog Millionaire en google, me ponen los horarios del cine en Miami Beach, FL... qué cosas.

sábado, 26 de enero de 2008

Y cuando lo visito yo?

Toy hecha una visionaria, tan solo hace 3 días hablaba yo de una de mis mayores obsesiones.

Noticia de hoy en El País digital sobre la visita de Sarkozy al Taj Mahal.

miércoles, 23 de enero de 2008

Una lágrima en la mejilla del tiempo


El 22 de enero de 1666 moría el emperador mughal Shah Janan.

Uno de los más grandes y glamorosos gobernantes de la India, el quinto emperador mughal también era un verdadero romántico y construyó el templo del amor más famoso del mundo.

Cuando su amada esposa murió, justo después de dar a luz a su decimocuarto hijo, quedó tan afectado por la pena que se dice que el pelo y la barba se le volvieron blancos de una noche para otra. A modo de templo para honrar su memoria decidió construir el palacio más hermoso jamás visto. Tras 22 años y una flota de 10.000 elefantes encargados de transportar la piedra, una nueva Maravilla del Mundo fue desvelada: el Taj Mahal. A las orillas del río Yamuna, el templo se encuentra a una hora y media (en tren rápido) de Nueva Delhi. Todos los días recibe la visita de entre 10.000 y 25.000 personas y se ha convertido en la principal atracción turística de la India.

Diseñado por el arquitecto iraní Ustad Isa, su nombre significa “Palacio de la Corona”. La leyenda dice que para asegurarse de que sus trabajadores no produjeran nada tan bello, el Shah Janan hizo una última petición cuando se finalizó la obra: que se cortaran los pulgares de los 20.000 obreros y artesanos.

El mausoleo ha sido descrito como una “lágrima en la mejilla del tiempo”, así como el “Símbolo del Amor Eterno”.

En 1992 la princesa Diana fue fotografiada aquí, sola. El príncipe Carlos había prometido, en 1980, volver con la mujer que amaba. Los titulares daban la vuelta al mundo y su foto, con su colorido traje, sentada frente al palacio, en su “templo de soledad”, se convirtió en una imagen inolvidable. Un mes después hacían pública su separación.