Mostrando entradas con la etiqueta QUEEN OF MY CASTLE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta QUEEN OF MY CASTLE. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de septiembre de 2013

Mejoras fantásticas


Y por fin, tras una hora y media de siesta imprevista y un bol de helado de cookies and cream, me di cuenta de que había terminado. Tras semanas de locura, de prisas, montañas rusas y amagos de infarto, llegó de repente la calma o quizás hasta un vacío. Como si de un precipicio vertiginoso, con el fondo negro y profundo, se tratara. Reflexioné sobre cómo se me habían pasado los meses de junio y julio, y hasta diría que también todos los otros meses anteriores. Vaya un año loco, trepidante y a full. Supongo entonces que por eso mismo, cuando por fin daba vacaciones, tenía la impresión de que seguía ahogada, de que me había dejado mil cosas sin hacer y que incluso a lo mejor se me estaba olvidando algo muy gordo en lo que no caía. Ahí me di cuenta de que, o estaba enferma, o de verdad necesitaba un descanso, y que desconectar iba a costarme lo suyo.

Levantando entonces la mirada hacia mi alrededor me fijé en mi casa. Igualmente abandonada y desordenada como yo misma, como si alguien hubiera gritado “Fuego” y yo hubiera salido corriendo para nunca más volver, me pedía una renovación, un cambio de aires. Que decía mi horóscopo casualmente que mi verano iba a estar dedicado a mudanzas y mejoras fantásticas, así que me lo tomé al pie de la letra y elaboré un plan de desholline y desaloje de trastos para empezar una nueva vida mejorada. Una alteración del orden de prioridades que empezaría por un cambio en la disposición de los muebles o en una limpieza de armarios. Fuera toda esa energía negativa acumulada, que ya lo dicen los chinos del Feng Shui y los programas americanos esos del Divinity. Y estar conmigo misma, en silencio, y dejar de escribir un tiempo, que quizá sería lo que más me costaría.

Fuera de Murcia y sin postureos innecesarios en las redes sociales, visité Madrid, Bilbao, las playas de Almería, y sufrí cual castigo monacal el fresquito y la lluvia de Escocia durante dos semanas. Una vez de vuelta en nuestra tierra, el verano del amor y del calor me daba la bienvenida a casa. Fueron muchas las noches de insomnio, de mosquitos y repelentes tropicales apestosos, hasta de un gato atrapado en el patio de luces y de noches de paseos bajo la luna. También hubo quedadas con amigos, playas, piscinas y conciertos, que bien disfruté de algunos en Cartagena y otros en la Plaza Romea, donde las abuelas se convertían en las más fervientes groupies cuando el líder de la banda les dedicaba temazos y besos.

Finalmente, la vuelta al cole y a la vida real llegaron un lunes horrendo que amenazaba con convertirse en un vertigazo de esos míos. Pero no fue así, pues nunca hay precipicios en septiembre.

La Feria evita todo tipo de malos humores, con sus huertos, su Fica y su olor a fritanga. También las bandejicas de la feria gastronómica, y los copazos en el campamento moro. Vuelven los aperitivos en la Plaza de las Flores, los desfiles callejeros y la agenda se me vuelve a llenar de eventos... a los que estoy volviendo poco a poco. Abren nuevos bares, nuevos restaurantes y se lanzan nuevos conceptos, y parece que Murcia también ha obtenido mejoras fantásticas.

Yo sólo necesitaba descansar, pero nunca dije que se tratara de un descanso eterno. (De hecho nunca dije nada, que menudo mutis por el foro más guapo). Ni he dejado de escribir ni he matado a ningún personaje. Solo necesitaba respirar, dormir, recobrar fuerzas, recopilar historias y cargar pilas para este súper año que sé que ahora comienza. Tenía que volver, y más hoy cuando coincido de nuevo junto a mi querido Yayo Delgado. Vuelvo pues, desde hoy, a re-conectarme, que tengo muchas cosas que contaros.

domingo, 28 de abril de 2013

Paren el mundo, que me bajo



Los capullos no regalan flores, pero las amigas sí, y cuando eso ocurre, siempre te pilla desprevenida y sin jarrón. Como si me hubieran encargado el cuidado de un bebé, la maceta que me regaló por mi cumple mi amiga A me presentaba un montón de retos, desde acordarme de regarla cada tres días para mantenerla con vida por un tiempo medianamente decente, hasta aprenderme su nombre, que jolín, no hay manera de recordarlo. “Una con flores rosas”, le digo a quien me pregunta. Tuvo que verla Trini, que vino a limpiar mi casa, para explicarme cómo cuidarla, reñirme por tenerla tan abandonada, y salvarla haciéndola florecer, por lo que decidí tomármelo en serio. En el camino que he ideado para convertirme en mejor persona, a mí las plantas no se me mueren. Desde entonces riego mi maceta sin nombre religiosamente, le dedico mi tiempo, le hablo, le canto y hasta la saco al balcón. De hecho, ya han pasado tres semanas y aquí la tengo, hecha un toro. 

Sin embargo, una vez superado el desafío de la maceta, algo me decía que no era suficiente. Tras haber pasado una época de saturaciones laborales y personales varias y pseudo-crisis de personalidad y autoestima, necesitaba más retos, más caña, más madera, para hacerme sentir mejor mujer, más completa quizá. Así que me fui a lo simple y a lo que siempre nos funciona a las mujeres. De compras.

Cinco horas después salía yo de la Nueva Condomina que parecía la madre y el hijo juntos. No obstante, el contenido de mis bolsas de compras me sorprendió hasta a mí cuando lo lancé todo sobre el sofá. En un ataque por recuperar el amor propio, a cualquiera le habría dado por comprarse unos tacones y un pintalabios rojo, pero en mi caso, parecía que mi subconsciente me pidiera echar el freno y pasar un tiempo a solas conmigo misma. Que paren el mundo, que me bajo para estar a mi bola. Una novela, una peli, una serie, un disco y un cómic fueron mis adquisiciones de esa tarde.


Empecé con la música y, con el tranquilico álbum Fuerteventura de Russian Red de fondo, me puse manos a la obra con las lecturas.


El cómic, Los capullos noregalan flores de Moderna de Pueblo, fue lo primero que leí y, tras varias carcajadas con las que los vecinos debieron de flipar, me lo terminé sin dejar de asentir con la cabeza a todo entre lágrimas de risa. En ese libro, donde se analiza todo el espectro del moderneo y el capulleo de la sociedad actual, me vi tan reflejada que asustaba, pero también me hizo sentir que no estoy sola. Por si acaso esto se me olvidara, lo he dejado en mi mesita de noche para futuras consultas.

 
De las mesitas de noche se habla mucho en Si tú me dices ven lo dejo todo… pero dime ven, la novela de Albert Espinosa que me compré. Con frases gloriosas como para ir leyendo con el lápiz en la mano, me sacó millones de sonrisas y algún que otro guau, y me lo zampé en tan sólo un par de noches que me supieron a poco. Como la serie, Girls, recomendada por mis amigos, que me enganchó desde el primer episodio. Se trata de las historias de unas chicas que viven una vida que, por una cosa o por otra, está muy lejos de ser ideal o perfecta, pues todas ellas tienen algún trauma o son en cierto modo unas fracasadas. Y mola. Se acabaron las utopías de Sexo en Nueva York y Gossip Girl, démosle paso a las mujeres reales.


Por último, me queda hacerle un hueco en la agenda a la película, 500 días juntos (500 Days of Summer), pero creo que ya estoy curada, o al menos me siento mejor. Precisamente en Si tú me dices ven… me encontré lo siguiente: "Parar el mundo es decidir conscientemente que vas a salir de él para mejorarte y mejorarlo". Y es que eso es lo que necesitaba, hacer un alto en el camino para darme unas raciones de amor propio… y regar mi planta.

domingo, 21 de octubre de 2012

Mi lado del sofá



Entonces llegamos a la conclusión de que la culpa fue de Raphael. Nada tuvieron que ver mis ganas de fiesta, mis ansias porque llegara el fin de semana o que hiciera lo menos quince días, que en mí es un disparate, que no me pintaba el ojo ni me subía al tacón. Nada que ver.

Pues tremenda la mañana del día siguiente. ¿Qué digo la mañana? El día entero. Un día entero en que la mala conciencia y el dolor de cabeza me obligaban a empezarlo demasiado temprano. Un día entero inutilizada, casi moribunda, poniendo a Dios por testigo con el ibuprofeno en una mano y el vaso de agua en la otra, de que sería la última vez. Y claro, hecha una piltrafilla, en casa, en pijama y con ganas de na, na más que de morirme, no me quedaba otra que inaugurar la temporada de algo que me encanta, que llevaba meses sin hacer. Algo que sería la verdadera solución a mis males, por ser domingo, por tener resaca.

Entonces comienzo mi ritual echándole un recuerdo a mis adorados Kooks, que cantaban aquello de ¿Por qué no vienes a este lado de mi sofá?”, mientras me acurruco en el mío, abrazada por los cojines. Y que a mí me perdonen si no soy políticamente correcta, pero yo a esto lo llamo sofasex. Sin necesidad de escandalizarse, aclararé que sofasex es una palabra que utilizo para designar las veces en las que mi sofá es mi amante y amigo, mi confesor, el guardián de mis secretos. Llamo así a esas tardes grandiosas de pijama y peli romántica con final predecible, de palomitas y helado a cucharadas, de ese amor propio entre almohadones, de esos episodios de Sexo en Nueva York que me zampo… ¡Ay! ¿O qué os creíais? Que es que ya me conozco yo el juego que da la bromica del sofá y las mentes malpensantes. Y como me lo sé, yo también entro al trapo, lo confieso, utilizando las redes sociales de lanzadera de frases con doble sentido, para darle un poco de más vidilla a mi estado impresentéibol del domingo por la tarde. Tan sólo soltar un twit del estilo de “Vuelven los domingos de sofasex” y la peña da rienda suelta a su sucia imaginación.

Y los moscones ¿tú sabes la cantidad de mozos que pican? Eso sí que es un cebo. Pican y se pican. Lo que se ha llamado tradicionalmente los perros del hortelano, que ni comen ni dejan comer, hacen su aparición estelar en mi película de sofá y cojines. Esos tíos que dedican sus días a pasar de mí, parece que de repente ocurre algo, ven algo, que les recuerda que existo. Y como creen que soy feliz y ya no les babeo porque, seguramente, tengo un churri a mi lado del sofá que me da alegrías, empiezan ipso facto a tirar chinicas en mi tejado, recordándome a mí que ellos también existen. Como si no los tuviera yo en mi mente ya o incluso no hubiera soñado con ellos la noche anterior. 

Pero hay que tenerlo claro: no quieren nada en realidad, si acaso no perderte de entre su cla, de su club de fans ése en el que les ríes las gracias y les dices que sí a todo. Pocas cosas hay más típicas. El perro del hortelano en su versión murciana o como dice mi amiga V: “Mucho te quiero, perrico, pero pan, poquico”.

Yo lo tengo claro y por eso me indigno. Que por muy tentada que esté a invitarles a un ladico de mi sofá me propongo estirar la farsa unos días más, ya fuera del tresillo. Que qué contenta que estoy porque es lunes, que qué bien me lo paso, que qué sonrisa se me marca en la cara, que qué me estará pasando y mil otras versiones del “Mírame y sufre, tío, que soy estupenda”. O escúchame, que la Radio Online también atrae a los moscones que es una barbaridad. Así, sin poder evitarlo, me pongo en plan divina, imitando a Lana del Rey y canturreo, desde la comodidad de mi sofá: “Ahora mi vida es dulce como la canela, estoy viviendo un maldito sueño. Nene, quiéreme porque estoy saliendo en la radio. ¿Cómo te gusto ahora?” 



¿Vienes a mi lado del sofá?

sábado, 21 de julio de 2012

To build a home

Esta es una preciosidad que no quiero que se me olvide.
Me la descubrió mi amiga I, que estará ahora mismo dándose un bañico por mí en las islas Galápagos, la muy... simpática ;)


martes, 25 de octubre de 2011

Dos años en papel

Hoy hace dos años de mi primer artículo en el diario La Opinión de Murcia. Un salto al papel que dediqué a mi gatico Michifú y a mi casa, mi verdadero gran amor de estos últimos dos años :) Aquí os lo dejo, por si os apeteciera (re-) leerlo.

Carta a mi gato

Este mini-post se lo dedico a todos aquellos que me descubrieron gracias al periódico y a todos los que ya me leían mucho antes de aquel salto.

domingo, 8 de mayo de 2011

Pelis de borrachas

En ocasiones, cuando llego al alba de una noche de marcha, me gusta hacer como en las películas donde salen chicas borrachas: no molestarme en buscar el pijama y meterme en camiseta y bragas a la cama. Luego, nueve o diez horas después, levantarme hecha una rosa, con el pelo alborotado, fingir que tengo resaca y hacerme el desayuno brunch de los campeones porque yo lo valgo.

Anoche me acosté a las 7 de la mañana con el piar de los pajaritos. El último sorbo de cerveza lo había dado varias horas antes. Estaba sobria, entera, pero muerta de cansancio y me disponía a sumergirme en el más profundo de los sueños reparadores. Pues a las 12 sonó el teléfono. Despertar de infarto para ver que era J, el tontolpijo mayor del reino.

Silenciar. Seguir durmiendo.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Lo siento

De repente me sale un “Lo siento”. En plan letrero de neón, es mi único pensamiento, junto con la idea de pasarme el día dándome coscorrones contra la pared. Y no debería, que por un beso no se debe pedir perdón.

Fui yo la que se lo dio. Me lancé al despedirnos en mi portal y él me correspondió de una manera escueta, tímida, casi cerrada e imperceptible. Diría que… educada. “Buenas noches” me dijo. “Buenas noches” le contesté yo, y ni nos miramos a la cara. Nos dimos la vuelta y seguimos nuestros caminos. Y al principio, al introducir la llave en la cerradura del portal, sonreía, porque además me dio la impresión de que él también se había marchado con una sonrisa en los labios. Pero enseguida pensé que a lo mejor no debía sentirme feliz porque... ¿Me había hecho la cobra? Una cobra de amigos, discreta, pero cobra al fin y al cabo. Y eso fue lo primero que pensé, que por respeto a nuestra amistad no quiso corresponderme con un besazo de película porque “preferirá que nos lo tomemos con calma”. Pero enseguida, así, en el ascensor de mi casa, me vino una iluminación, como un jarro de agua fría.

Que parece que no aprendo. Que ya soy mayorcita y tiendo a olvidarme de que ya no existen los cuentos de hadas. No quería besarme. Me rechazó. No le gusto y punto. Interpreté mal las señales que me enviaba, o lo que yo creí que eran señales. Que vamos de niñas índigo por la vida, viendo cosas donde no las hay, leyendo entre líneas, interpretando palabras, gestos, miradas, ojicos, perdiendo el tiempo releyendo mensajes de móvil, consultando a las amigas. Que menudas películas de Oscar nos montamos las mujeres con na, inevitablemente. Que, por muy duras, modernas y liberadas que seamos, tarde o temprano, tal y como están las cosas hoy en día, no podemos evitar hacernos ilusiones en el momento que conocemos a alguien medianamente apañao que nos sigue un poco el rollo y parece disfrutar con nuestra presencia. No podemos evitar desear lo ideal: que no se quede la cosa en una simple amistad, sino que, además de caerle genial a un tío, le gustemos, y si eso, empecemos algo. Pero lo ideal, en la vida real, raras veces ocurre. O por lo menos, a mí, no me ocurre nunca.

Lo siento, amigo. Me precipité. Confundí las cosas.

Entonces, más tarde, hablando con otro amigo, decido, porque sí, darle la vuelta a la situación. Se acabó el bajón y vuelvo a tener dignidad. Se puso a contarme la historia de uno que salió por patas tras haber estado un mes saliendo con una chica. Que empezó a percibir que la tía quería tener una relación seria (otro que iba de niño índigo). “Si es que, cómo sois las mujeres, quedáis con un tío seis o siete veces y ya os creéis que estáis empezando algo” ¿Peeerdona? ¿Cuántas veces has dicho? Yo si quedo con un tío siete veces, espero o un octavo encuentro o una explicación. Y si una octava cita no significa que algo está empezando ¿cómo empiezan entonces las parejas? Que está visto que nosotras tenemos flojo el cable peliculero, pero es que vosotros sois unos cobardes y unos mierdasecas. Si no queréis nada con nosotras, no nos toquéis la fibra. No nos contestéis a los mensajes, ni nos pongáis apelativos cariñosos, que esas cosas confunden. Ni quedéis con nosotras, ni nos riáis las gracias, ni nos acompañéis a casa si al final todo se va a quedar en una pérdida de tiempo y esfuerzo.

Yo me propongo no montarme más películas, pero vosotros no nos toméis más el pelo. Me quedo en casa con mi gato y mis geranios a veros venir, si es que de verdad queréis venir, que me tenéis harta. ¿Lo siento? Qué pijo.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Dancing in September

Va y me dice un amigo mío granaíno que odia septiembre. Tan pancho. Me quedé loca. ¿Cómo puede ser eso posible? ¡Si hasta tiene una canción dedicada! ¡Ven para Murcia inmediatamente y cambiarás de opinión! Y es que aquí es donde hay que estar. Os lo digo desde ya: No hay un septiembre mejor que el que se vive en Murcia.

Me gusta septiembre en Murcia porque la vuelta al cole se hace mejor, menos traumática, desintoxicándonos del verano poco a poco. Que no sé a vosotros, pero a mí me da mucho gusto volver a mi casica, volver a la vida normal, al marujismo, hacer una compra gigante en el híper, volver a tener un poquito de estrés, a vestir de personica, a ver a la gente de mi barrio y hasta de mi trabajo. Que parece que va la gente con prisas, pero aún sonríen, y te preguntan por el verano, y te cuentan el suyo. Y es bonito.

Otra cosa que me gusta de Murcia en septiembre es que ya no hace tanto calor, especialmente por las mañanas, cuando salgo a mi balconcico a regar mis plantas (y me pregunto si podré resucitarlas). Y que ya puedo volver a salir a correr por la vereda del río sin que me dé el siroco y me devoren los mosquitos. Igualmente me gusta el hecho de que parezca que en cualquier momento puede llover, o que incluso llueva, que menuda me cayó en Lorca esta semana.

Me chifla respirar el olor de Murcia en septiembre, que en mi barrio es a pastel de carne y encurtidos, en el Malecón es a huerta y morcillas, en la Fica es a algodón de azúcar y en la Gran Vía huelen las tiendas abiertas, que hay incluso alguna nueva.

Me encanta ver las calles abarrotadas de gente guapa y arreglá, la cantidad de eventos que hay y la cola que se monta todos los años para conseguir un programa de las fiestas.

Me emociona ver cómo se pone el Puente de los Peligros con la bajada o la subida de la Patrona, que parece que se va a hundir. O cómo se puso el jueves noche con los fuegos artificiales por la inauguración de los Huertos, que fueron alucinantes. Y lo bonita que se ve la Catedral desde ahí, y los suspiros que se oyen, que hasta yo me pongo tontorrona.

Me vuelve loca el Lemonpop, cuya XV edición dio comienzo el pasado jueves en la terraza de los Molinos del Rio con un DJ y una brisica gratis a las orillas del Segura, y continuó hasta esta madrugada en el parque Fofó y en la sala 12yMedio con unos conciertos chulísimos de bandas murcianas e internacionales y unos DJ cañerísimos.

Y más conciertos, que me molan todas las fiestas que ha habido esta semana de preparación para el Bside, otro festival que tendrá lugar en Molina de Segura el próximo sábado 11, con los Ting Tings y nuestros Leadings, que no me pienso perder.

Por último, no me olvido de los Jardines del Malecón, que ya se han convertido, como todos los años, en mi campamento base para los próximos días. No tengo pérdida, que yo ahí me muevo como pez en el agua. Las cenicas serán en los Huertos, las copas, el bailoteo y el tonteo en las Qábilas y luego puede que vaya a Luminata, la nueva disco que han abierto en Centrofama. (Que sí, vale, que para quitarte los kilicos del verano no es muy dietético eso de estar de fiesta en fiesta, pero ¿no habíamos dicho que aquí se volvía del verano poco a poco?)

Amigo granaíno, éste es mi particular programa de las Fiestas de Murcia, pero lo que yo te pueda contar es poco, que aquí hay para todos los gustos (¡hasta un concurso de gallinas!). Vente antes de que se acabe. Te gustará septiembre en Murcia.

Leftovers for lunch

Típica comida de domingo. Tras una cena sueco-mex-asiática en mi casa, claro.


Y de postre habrá helado de Strawberry Cheesecake de Häagen Dazs, por cortesía de C. (El sake que trajo L lo he dejado para cuando tenga compañía, que todavía no bebo sola)

miércoles, 23 de junio de 2010

Black Magic Woman

Me pregunta mi amiga Patri, desde Hong Kong, que qué me pasa, que qué llevo entre manos, que mi blog se está volviendo oscuro, y yo estoy de un sibilino que no me aguanto.

Le cuento que estoy metía en mil fregaos, en algunos de manera voluntaria y en otros sin habérmelo comido, ni bebido, ni habérmelo merecido y que también he descubierto que en esta vida a veces hay que ser muy bruja y muy maligna, que se acabaron las buenas personas.

Tras la conversación con ella, me meto a la ducha. Se me acaba el acondicionador y, para que no se me olvide cambiarlo, decido, muy atléticamente, lanzarlo al suelo del baño por encima de la mampara.

Pues ha caido de pie.

Lo flipas.

Tengo miedo.

lunes, 12 de abril de 2010

...Y ahora las cortinas!


Me acaba de llamar el de las cortinas, el payo. Por una parte ¡por fin!, que las encargué en febrero (como lo leéis) pero por otra... No sé cómo pijo voy a pagarlas.

Pero vamos, lo de siempre, es volver de un viaje más pelá que la vida, habiéndome dejao los cuartos en algún outlet maldito, que empiezan a surgir gastos inesperados. Y que el money management se me da fatal, soy totalmente consciente. O si no, vean:

Primero están las púas, que debo todavía de Sierra Nevada y de Miami ni os cuento. Y porque El Vestido (con mayúsculas) me lo han regalao por mi cumple, que ésa habría sido una buena. (Gracias, P+M, por, una vez más, salvarme la vida).

Si conecto con el tema vestidos, me falta uno para un bautizo, "algo pa encima" para otro y unos zapatos para una boda. De los aderezos tipo tocado he decidido pasar. Y todo eso además es para YA, con lo cual no me da tiempo a cobrar. Bien.

La peluquería es otro temazo del que creo que voy a pasar, y de posibles tratamientos de belleza faciales o corporales mejor no hablemos... Se acabó la fiesta, pijo.

Luego están las gafas, tanto las de ver como las de sol. Las de ver se me cayeron el otro día y el cristal tiene un pequeño esportillao... Y las de sol no sólo están ya horrorosas, sino que se me caen.

Luego está el reloj, que se me paró justo antes de Miami y me gustaría arreglarlo. Me compré uno de emergencia de 10 euros que hace su papel y tal pero...

También tengo que hacer un par de regalos de cumple, uno de boda, me hacen falta Nespressitos, el abono mensual del tren, comer... (Menos mal que esto último es poco).

Huelo a rescate.

lunes, 4 de enero de 2010

Top 10 de canciones de 2009


De los millones de canciones que habré escuchado en el año 2009 y de todas aquellas con las que os he deleitado, mareado, aburrido, hecho perder el tiempo... he seleccionado un TOP TEN. Se trata de las canciones más significativas de los últimos doce meses para mí. He de decir que el proceso de selección ha sido duro (quitar "Te envío poemas" me ha costao un disgusto) pero al fin aquí las tenéis. En orden cronológico yo diría que:

1. Boa Sorte de Vanessa da Mata y Ben Harper - A pesar de que conocí esta canción en el verano de 2008, fue la banda sonora de los comienzos en mi casa durante muuuuchos meses del 2009. Ñao tenho mais que dizer.

2. Jai Ho! de la BSO de Slumdog Millionaire. La mejor peli del año, novela chulísima y una banda sonora acojonante. También se pudo oír en mi salón.

3. Great DJ de The Ting Tings - por lo contenta que me pone, especialmente me recuerda la época en que me gustaba ir al Mentidero y alguna que otra anécdota maligna y divertida. Y con lo carne de SOS que eran... no vinieron.

3. She has no time de Keane - Fue porque no la cantaron en el SOS que me dediqué a martirizarme con ella en mi casa poniéndomela tropecientas veces. Que si ella no tiene tiempo pa ti, dice.

4. Warwick Avenue de Duffy - También porque la vi en concierto y porque trata de una despedida dolorosa, que alguna de esas hubo en 2009... pero es que nunca un video clip me había producido tanta tristeza. Lastimica de cría.

5. Hitten de Those Dancing Days - Otro grupo que vi en el SOS y el mayor de los descubrimientos. Bonicas del to.

6. Algo contigo de Vicentico - Más vieja que el sol, lo sé, pero es que al cantante de los Fabulosos Cadillacs le cogí yo cariño cuando los vi en directo. Y que ha sido un año de muchos "amigos" con los que he deseado tener algo más... demasiados.

7. Merezco de Zahara. La canción del viaje a Nueva York... y hasta ahí puedo leer.

8. When love takes over de David Ghetta y Kelly Rowland. Mi canción pereta del verano y del principio de curso en Lorca, que aunque habla de cuando llega el amor (y a mí nunca me llegó) es capaz de animarme hasta el punto de hacerme subir a tarimas para bailar.

9. Ay! Amor de Nena Daconte - No podían faltar. De cuando vuelven los cabrones a tirar chinicas en el tejado de una, con lo que nos había costado volver a ser felices.

10. What's wrong with me de Skye Edwards - Porque me hubiera gustado ir al concierto que dio en Murcia y porque el título de esta canción es algo que llevo tooodo el año preguntándome: Qué pasa conmigo? qué tengo de malo? Que es que a veces, por mucho que una intenta ser positiva y no pensar en la lluvia...


¿Cuáles han sido las tuyas?

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Si yo fuera rica


If I was a rich girl.. na na nana na na nana...

Estaba yo pensando en el sorteo de la lotería del martes que viene, el que con su soniquete de los miiiiiil eeeuurooosssss nos anuncia que ha comenzado la Navidad. ¿Habéis comprado algún décimo? Yo este año he tirado la casa por la ventana y tengo uno de Santiago de Compostela, otro de Segovia, otro de Murcia y otro de Lorca. Decidme: ¿Qué harías si os tocara? Juguemos al cuento de la lechera. Si yo fuera rica:

1. Me iría de viaje. Vamos, lo tengo clarísimo. A donde fuera. Que estoy ya que... ¡me viajo encima!

2. Liquidaría mi hipoteca o... la reduciría un poco. O no. Yo que sé. Yo soy más de gasto instantáneo, jeje.

3. Invitaría a todos mis amigos a una cenaca y fiesta loca. Alquilaría el Faceclub, o el Del Gallo Blues, o el 609 pa mí solica.

4. Me compraría un coche nuevo. Pero nada ostentoso. Otro Lupito mismo. A poder ser verde.

5. Me compraría un Mac, como el de Carrie Bradshaw. De hecho ese era mi plan porque éste desde el que escribo está agonizante, animalico. Mucho trote. Sin embargo, al final me compraré cualquier ordenadorcico que ande, que no está la cosa pa pijadas. La semana que viene ya, antes de que sea demasiado tarde.

6. Terminaría de amueblar mi casa, jolín, que llevo un año aquí y sigo sin recibidor, espejo, alfombras, alguna que otra lámpara...

7. Volvería al gimnasio... ¡cómo me gustaba a mí el año pasado! Es que no perdonaba...

8. La Trini vendría a limpiar todas las semanas. Que con tanta celebración, tanto viaje, y tanto curro pre-navideño estaba mi castillo que daban ganas de llorar. Pues se acaba de ir y me ha dejao la casa niquelá. En palabras de mi amigo Deivi, ahora se podrían comer macarrones en el suelo.


Y eso así que se me ocurra así en plan egoísta total...

To lo que es espíritu navideño 100%.

domingo, 11 de octubre de 2009

Ese olor


Dios mío, pero ¡¡¿¿qué es esto??!!

¿¡Cómo me martirizáis de esta manera!?

¡¡Que vivo en un cuarto piso!!

¿¡¡¿Como puede ser que huela tantísimo a chocolate?!!?

¡¿Qué pastelería es la cabrona?!

Huele a bollo, a bizcocho de chocolate, a croissant de chocolate, a palmera de chocolate, a donut bombón, a napolitana de chocolate cociéndose en el horno, con caramelico por encima, a pains au chocolat parisién, a chocolate chip cookies, a tarta Leonor, a churros con chocolate, a gofres, a soufflé de chocolate, a Muerte por chocolate, a brownie, a fudge, a muffin, a coulin-coulant, a nocilla derretida, a mona con lingotín, a más napolitanas, a cañas de esas de hojaldre rellenas de cacao, a fuente de chocolate, a chorretes de chocolate caliente rozando mi lengua y deslizándose por mi garganta...

Me largo de aquí ya, no puedo con esta tortura.

jueves, 14 de mayo de 2009

Home improvements

El mes de mayo me ha cundido con las mejoras en mi pequeño castillo...


Os pongo unas fotillos...








Según mi amiga Rosa con el mueble de la tele ya parece que tengo una casa de persona...
¿Os mola mi tele? Pues ya que estaba también me compré un home cinema... con un par.




Luego las florecillas en la barra... el desorden no es nuevo :)



Y por último, la tumbona en mi balcón... pa quedarse... torradísima!









...Y esto es mío, sólo mío, vale?


(pero estáis invitados)

jueves, 16 de abril de 2009

Jet Lag

He vuelto.
Y creo que sufro jet lag.

Llegué a las 10 de la mañana a Madrid aunque mi cuerpo decía que eran las 4 de la madrugada. Tras un vuelo de 8 horas en el que sorprendentemente he dormido unas cuatro no me encontraba del todo mal... hasta que he cogido el de Alicante. Dios! qué vientos! demasiadas turbulencias pa mi cuerpo serrano (y tostao, ejem).

Lo peor, la temperatura. Dejar Miami con 30º y llegar a Madrid con 6º. Luego en Alicante hace sol y en Murcia nublado. Qué destemple, pijo. Os confieso que he puesto la calefacción un ratico al llegar a casa.

Mi casa. Mi casa es un caos tras el cumpleaños gitano y ahora súmale Miami. Y la nevera, vacía. Los únicos víveres que hay en mi cocina son cerveza, galletas, vitalineas de chocolate y gominolas. Y no es plan, que he prometido hacer vida sana (ya, ya, lo de siempre). Me bajo pues a la tienda de comidas y me cojo unas lentejas. Buasssss qué ricas. Eso, una ensalada y un vitalinea... y a dormir!

Horas después viene mi Rosi a visitarme: "Cago en ti, cómo te odio! Qué negra estás!". Una que se apunta a Miami conmigo el año que viene. ¿Alguien más?

Las Miami Chronicles prometen. I won't say more. (La culpa la tiene Rentero, por regalarme una libretica por mi cumple en la que he escrito apuntes sobre mis aventuras, jeje, muchas gracias chato!)
Muchas gracias también a Rafa. Un beso enorme enormísimo.

lunes, 2 de febrero de 2009

9 semanas y a medias


Una semana con el plan de medidas anticrisis y la cosa está así:

Tras tantos esfuerzos físicos (body combat, fit life, cero ascensor, mucha caminata y agujetas)

... de catarsis y liberación de endorfinas (ikea, el anti-aniversario, el bolito y suspensos a mansalva)...

A pesar de hacer poca dieta (encontramos una caja de galletas en la escuela y tuve una comilona el sábado)...
A pesar de hincharme a copas el sábado (pero gratis todas!)...
A pesar de que me han cobrado casi 600 leiros por un seguro de vida...
A pesar de que mi casa es un caos (se me cayó la puerta de un armario encima, el dvd sólo se ve en b/n, el wc pierde agua, sigo con las humedades, sin lámparas, sin mueble de la tele...)
A pesar de que se me ha acabado el Nespresso Ristretto...

Con to y con eso...
He perdido un kilo!

Pa celebrarlo, hoy me he pintao los morros de rojo pa ir al Mercadona.

Y que ya sólo me quedan 9 semanas...

sábado, 24 de enero de 2009

Medidas para la crisis


(y ya de paso perder unos kilos)

Es verdad, vivo casi casi mejor que quiero. A los ojos de algunos puedo incluso parecer poseedora de una economía boyante y una vida llena de alegrías (¿te recuerdo mis funghi?). Sin embargo, que no me queje no significa que no sufra. Además, ayer compré algo muy grande y muy valiente que, si no tengo cuidado, puede traer consecuencias nefastas a mi vida. Es por ello que debía trazar un plan, o más bien, una tabla de mandamientos:

- Rapiñarás de tu madre toda la comida que puedas, así como la que no quiere la cosa y no comprarás comida nunca más, sólo lo estrictamente necesario: agua, leche, y lechuga. Los supermercados elegidos para los víveres: Mercadona y Lidl y sus marcas blancas. Se acabó el lujo, que ya no estamos en Navidad, pijo.
(Nota: hoy en el Mercadona me han regalado un panecillo –rústico- caliente: bonus!)

- Irás andando a trabajar, bueno para el bolsillo, bueno para el culo.

- No irás de rebajas. Recuerda la importancia del revival y los complementos.

- No irás a la peluquería hasta el 21 de marzo (boda). Sólo en el caso de crisis de malpelo e histeria, irás a la academia de tu barrio, que por 6 euros te dejan niquelá seguro.

- Para los cosméticos, una vez acabadas las millones de muestras que tienes, habrá que hacer un estudio de campo. He oído que con la crema del Mercadona de 3 euros no se te cae la cara a trozos.

- Limpiarás tu propia casa, por mucha pereza que te dé. Más pereza deben darte los 30 euros pa la Trini!. La casa estará siempre a oscuras, rollo velas. Romántico y radical al mismo tiempo. Y así no verás la mierda.

- Los cafés serán en casa. Quien quiera venir que venga, pero si quiere galletas, tartas o leche condensada que se la traiga ella. No harás otro pedido de Nespresso hasta que se hayan gastado todos los colores. Y si eso, sacarás la hucha pa que la gente aporte… que noooo!!!!!!

- Volverás al botelleo (Everybody’s welcome!). Tras ello, si eso, irás a un solo bar por la noche donde tomarás sólo cocacola light.

- Restringirás el número de cenas fuera a la semana a una o ninguna. Las cenas en casa serán rollo potluck, sorry!

- No utilizarás el ascensor. Con esto no ahorras, pero sí quemas muslos. Que falta te hace, chata.

jueves, 8 de enero de 2009

I funghi

No tenía yo suficiente.

No tenía yo suficiente con la vuelta al cole, el resfriado parisién, los kilos de más, lo que echo de menos a alguna que otra persona y los pequeños marroncillos con algún que otro familiar. No tenía yo suficiente, no...

La vuelta de París, a las 2 de la mañana, se vio protagonizada por la aparición de... I funghi!


Ya los vi poco antes de Nochebuena, pero eran insignificantes pompas y alguna manchita... Sin embargo, eso no evitó que a la mañana siguiente de descubrirlas me levantara y saliera corriendo a mirarlo, pues soñé que se expandía hasta llegar a mi dormitorio... Si es que he visto muchas películas.

Con las fiestas, lo tuve que dejar crecer (y criar), qué remedio, aún saltándoseme las lágrimas cada vez que pasaba por su lado y buscando, sin éxito, una macetica lo suficientemente alta para tapar los champiñones con pelo dichosos...

Hoy sin embargo, a todos los cerdos les llega su San Martín y mis champis no iban a ser menos. He pedido ayuda y esta mañana han aparecido dos viejos (literalmente) amigos por casa, mi Marcos y mi Ángel, mis albañiles viejunos, a hacerme un boquete en la pared pa buscar el origen de los hongos y por lo tanto, responsables de esos unwelcome guests.

El Marcos miraba la casa con chiribitas en los ojos. Yo, que no quería ver el destrozo ni más moho, trabajaba en mi mesa del comedor y saboreaba mi Nespresso de caramelo (qué cosa más rica por cierto!):

- Nena, ¿te han traído un novio los reyes?

- No, Marcos, gracias a Dios, no

- ¿Cómo que no?

- ¿Es que no me ves bien, aquí sola, en mi palecete, sin que nadie me moleste?

Marcos se da la vuelta y cuando se vuelve hacia los funghi murmura: Tendrá mala leche la tía!

- Hey! Te he oído!

Fotos de los funghi reales no puedo poner, que con la mudanza he perdío el cable del móvil. Esa suerte que habéis tenido.