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lunes, 28 de octubre de 2013

Fuera de serie

La boda de R se nos fue de las manos. Varios días antes ya había quedado el plan definido: que a las 2 de la madrugada, como muy tardísimo, y habiendo cuidado muy mucho la ingesta de alcohol, nos volveríamos a casa. Para así, a eso de las 9 de la mañana, ponernos en marcha rumbo a Madrid, para asistir al Festival de Series de Canal +. Además, era mi primer viaje en Blablacar y no podía cagarla. 

Para los que no saben de lo que hablo, empezaré definiendo el Blablacar como una de las grandes invenciones del siglo XXI. Sostenible, ecológico y anti-crisis, es el medio de transporte más rentable que hay ahora mismo en el mercado. El carpooling de toda la vida, que dice mi amiga O, que es americana, ha llegado por fin a España de manera oficial. Se trata de una web, con tintes de red social, en la que sus usuarios publican sus viajes en sus vehículos particulares con plazas libres o buscan otros donde acoplarse. Yo publiqué mi viaje a Madrid, que a final de mes y con la que me está cayendo, pensé que sería genial compartir los gastos de gasolina, probar de una vez el Blablacar del que tanto hablan mis amigos y por qué no, conocer gente nueva, que eso siempre es algo guay.

Conseguí bajarme de aquella tarima maldita pasadas las tres de la mañana. El sorbete de mojito, Raffaella Carrá, ese disc jockey rebotao con nosotros, y un par de micrófonos que se quedaron abiertos tuvieron la culpa. Sin embargo, sorprendentemente, me desperté como un resorte y hasta diría que como nueva, 6 horas después, dispuesta a recoger a mis pasajeros en la Plaza Circular.

Llegamos todos puntuales, y resultó que, tanto J como N, mis blablacars desconocidos, eran ambos actores. Uno murciano y el otro argentino, se conocían de antes, lo cual me congratuló, porque garantizaría buena conversación y buenrollismo, y que a I y mí todo ese mundo artístico también nos va.

Así fue, un viaje fantástico, con grandes temas de conversación, buenas risas y buena música. Igualmente, tal y como dicta la costumbre, hicimos la parada de rigor para tomar café y miguelito en La Roda. Allí fue cuando de repente, el camarero le pidió un autógrafo a N, el actor argentino, y acto seguido salía de la barra, junto a un par de camareros más, a hacerse fotos con él con el móvil. I y J se sonreían y yo no me enteraba de nada. Tampoco tuve ocasión de preguntarle a I secretamente “¿Quién es?”, pues él también se subió al carro de las fotos con el actor argentino misterioso. “¿Me puedo hacer una yo también? Es que a mi padre le va a hacer mucha ilusión”.

Qué dos horas restantes hasta Madrid pasé, sin saber quién era y sin poder preguntarle a I. La curiosidad me comía y no encontré la manera de averiguarlo en nuestra charleta sin que se me viera el plumero ignorante. Y es que yo no veo la tele si no son series guiris o programas de reformas y claro, en ninguna de las dos cosas podría cuadrar este hombre.

Lo primero que hice, cuando nos despedimos de nuestros actores en Atocha, antes siquiera de poner el GPS, fue preguntarle a I de una vez por todas. “Es Néstor Gutiérrez, el que hace de Aconcagua, uno de los camareros de Aída”. Claro, ahora tenía todo sentido.

Horas más tarde, en una de las proyecciones del Festival de Series, en un fantástico reportaje sobre las series españolas, lo veríamos en su papel, detrás de la barra del bar de Mauricio Colmenero. 

Néstor G, fuera de serie

sábado, 26 de octubre de 2013

Cuatro añazos

Ayer, 25 de octubre, hizo cuatro añazos de mi primer artículo en el diario La Opinión de Murcia. 194 artículos llenos de vivencias, algunas más absurdas que otras que, por lo que parece, os mantienen entretenidos.

También es verdad que este último año he descansado más de una vez, pero confirmo que aun así sigo en pie, o más bien sentada frente a mi ordenador escribiendo.

Me gustaría entonces dejaros los 10 artículos que más os han gustado de este último año, por si os apeteciera leerlos o releerlos :)

1. Postureo primaveral, sobre lo mucho que nos altera la primavera, especialmente con una tarifa de datos por medio y un par de filtros de instagram.

2. Menos sombras, sobre el dichoso bestseller, pero que me dio la oportunidad de asistir al Salón Erótico del Levante a hablar de ello en una mesa redonda. (Lo cual conté en este otro post)

3. Cosas sensacionales, como su propio nombre indica, un artículo sobre un montón de cosas ídem.

4. Ciertas cosas, un post sincero con reflexiones sobre el sexo opuesto. Sólo diré que me ha sorprendido releerlo, después de tanto tiempo.

5. De vuelta en la ciudad, que habla del retorno a la vida social tras un tiempo de recogimiento.

6. Una chica con suerte, post pre-navideño sobre lo afortunada que todavía a día de hoy me siento.

7. Desde mi túnica, donde narré la procesión de Viernes Santo vista desde mi capuz.

8. Caballos del vino, sobre un día chulérrimo que pasé de fiesta en Caravaca de la Cruz.

9. Egobloggers, que podríamos considerar un post nostálgico... con un toque muy bitter.

10. Mujeres que molan, sobre, entre otras cosas, mi experiencia como modelo fotográfico en el que fue el evento del año.

jueves, 17 de octubre de 2013

#BirraSeries Murcia: Episodio Piloto

Esta anoche asistiré al primer #BirraSeries que se va a realizar en Murcia y, a pesar de no haber visto Breaking Bad, estoy emocionada perdida. Yo hablaré de Homeland y Newsroom, que me molan mucho más. Y ya como saquen el tema Friends o Sexo en Nueva York... ¡la lío!

Que ¿qué es un #BirraSeries? Entérate aquí.


lunes, 14 de octubre de 2013

¿Bailamos?

Este vídeo lo descubrí gracias a mi amiga M, que casualmente fue mami de Mini M este sábado. A ella, que ahora empieza una nueva vida, se lo dedico yo, para que con todo lo que se le avecina, no se le olvide bailar.


¿Bailamos? por dm_523e02e4c6a97

jueves, 10 de octubre de 2013

Canciones parejiles

He decidido que, mientras pueda (que no siempre es fácil) voy a volver a eso que he hecho siempre de poner en mi blog cancioncicas que descubría o me recordaban a algo o simplemente me molan y punto.

Os pongo 3 descubrimientos fantásticos de los últimos días.
En el episodio de hoy: Canciones parejiles. (Duetos o que tratan de dos personas.)

1. True love, de Pink que me mola toda featuring. Lily Alen! No puedo ser más fan. Y la letra es guay, puro amor! ;)



2. Fire, de AYO, de la que somos muy fan de muchos tiempos mi querido L y yo (aquel fantástico Down on my knees...) y featuring Youssoupha. Encantada, oye.



3. Honey & I, de HAIM, que nos quedamos sin verlas en el SOS 4.8. Nos deben una!

miércoles, 2 de octubre de 2013

Cosas sensacionales

De las cosas de las que más orgullosa me siento estos días es de cuando mi amiga R, que se casa en tres semanas, me hiciera caso en una recomendación. No en un consejillo cualquiera, que yo además no soy experta en bodas (Dios me libre) ni por supuesto en moda, ni de nada en realidad. Pero sí me hizo ilusión, a ella que desde que la conozco ha ido a la última en cuanto a estilo y tendencias, recomendarle que se pasara por el atelier de Fanfan et Poupi, por si quería echarle un vistazo a algún tocado para su boda. Pues me escuchó y fue, le moló y se ha encargado un no sé qué. “Tiene cosas sensacionales, Conch, gracias”.

Foto de carolavintage.wordpress.com
Como decía, yo de moda no sé mucho, pero sí me interesa cada vez más. Sobre todo si se trata de los diseñadores locales, que aquí en Murcia hay maravillas, y sobre todo si se trata también de lo que están haciendo amigas mías creativas y molonas. La prueba de ello, y además triple, la tenemos en la Calle San Patricio. El atelier más bonito jamás se aloja en un primer piso de esa calle (aunque lo podéis ver gracias a los ventanales que dan a la fachada de atrás). Un taller sensacional compartido por tres amigas fantásticas, Carola Vintage, Carmen Ramil y Ana Peyres, donde poder soñar, dejarse llevar y aconsejar y, por supuesto, conseguirte un look único y espectacular. Este miércoles pasado celebraron un Open Day y yo fui para allá como no podía ser menos, para ver el nuevo atelier, los vestidos vintage, los collares, las tiaras, los belters, y también porque con ellas siempre me río un montón. Que están muy locas las tres y les encanta picarme diciendo que soy muy clásica.

En La Sensacional, un pequeño gran bar justo en frente del Teatro Circo, quedé con mis amigos esa misma noche al salir del trabajo. Que si había un concierto y cena por sólo 10 euros. Me liaron, que yo no quería. Pero qué ambientillo había ahí más bueno para ser miércoles, y qué riquísimas las cosas que sacaron de cena, amén del concierto tan chulo. Altamente recomendable pasarse por ahí una nochecica. Entre los asistentes me encontré con Jesús, cantante del grupo murciano Noisebox, que me habló de sus preparativos para los acústicos del Big Up Calle (el próximo sábado), pues habían sido seleccionados. Van a molar mucho los conciertos modernetes por las calles del centro. 

Menos modernete y más rollo la Murcia clásica de toda la vida, aunque no por ello menos sensacional, fue el eventillo que tuvo lugar el jueves tarde en la céntrica joyería de Álvaro Olivares. Con motivo de la presentación de una colección de colgantes monérrimos de animalicos, invitaron a (ejem) la crème de la crème murciana, para conocerlos, pasear entre joyas y convidarnos a unos finísimos canapés en forma de mariposa y unos zumos naturales con los que se te iba la cabeza en plena Trapería.


Muy cerca de ahí, tan sólo a unos pasos de la joyería, Mamen Navarrete, mujer sensacional y molona, le daba las últimas pinceladas a su ambicioso proyecto que por fin estaría listo la noche del viernes, tras meses de trabajo, sudores y andamios. El Espacio Pático abría finalmente sus puertas al público en una calle San Lorenzo abarrotada de gente. “¿Has encontrado tu espacio?”, rezaba un muro lleno de post-its de colores que me recibían al entrar, mientras buscaba a Mamen entre tanta gente. “Se ha acabado la comida, pero hay cerveza”, decía entre flashes, besos y enhorabuenas. Yo me alegro mucho por ella y le deseo mucha suerte, y es que, desde que vi el proyecto en obras, hace ya algún tiempo, me convertí en fan absoluta. Un local atrevido, un espacio cultural, artístico y novedoso como no hay nada igual ni en Murcia y seguro que en ningún sitio. Id a visitadlo, que os encantará.

Finalmente, mi semana sensacional acabó en la Peña Flamenca Los Pájaros viendo a Crudo Pimento en concierto, otro de los seleccionados para tocar el sábado que viene en los conciertos del Big Up Calle. Y es que el tío hace música con cajas de pimentón (acho), y no hay nada más murciano que eso, aunque suene a Nueva Orleans.


Y tú, ¿has tenido una semana de cosas sensacionales?

lunes, 23 de septiembre de 2013

Life is all I got

La vida en septiembre se vuelve vertiginosa y se llena de quehaceres, pero entre la feria, los pasacalles, el buen tiempo y los fuegos artificiales, parece que no nos hacemos cargo del lío que llevamos. Luego llegan los viernes y me pregunto, como con ansiedad y respiración asmática, qué plan hay para el finde. Entonces tiro de los eventos del facebook y hago una ronda de whatsapps dejándome llevar por un mono de fiesta que no me aguanto. No me doy cuenta de que realmente estoy reventada y que debería quizás quedarme en casa tirada en el sofá tragándome series a punta pala.

Y es que, si empiezo a rememorar mi vida desde tan sólo el finde pasado, me doy cuenta de que no he parado. Desde la siempre agotadora visita a una conocida tienda sueca de muebles (me encanta cómo suena esto), el 4º cumpleaños de Paquito con aquel castillo hinchable asesino y el concierto tributo a Queen hace dos viernes, todo ha sido un nonstop. El sábado fue la comida de amigas (y sus maridos e hijos) y la inauguración del restaurante Rock House, y el domingo, el montaje de muebles suecos y el último empujón en los Huertos, cuyas calorías quemaría el lunes por la mañana en la clase mortífera de spinning. Luego a currar para, en cuanto acabara, volver a Murcia con prisas para no perderme a mis adorados Crystal Fighters, que tocaban en el Murcia Parque.

“Por favor, ¡no empecéis sin mí!” les tuiteé antes de salir de Lorca como si fueran a esperarme. Total, si habían cenado con mi amiga M en Los Toneles, a lo mejor les hablaba de mí y se tiraban al rollo. Uno de mis grupos favoritos de la pasada edición del SOS 4.8, estos londinenses medio vascos-medio locos perdidos volverían a darlo todo en un escenario murciano. Mi banda sonora del verano me llevaría de nuevo a la playa más felizota con su canción Plage. Nunca me lo perdonaría a mí misma si llegaba tarde.

Afortunadamente, unos paisanos entretenían al personal cuando yo llegué. Paco Ganga, de los murcianos The Leadings, convertido en Lofelife, se lo pasaba en grande haciendo música rollito New Order acompañado de los hermanos Guirao de Second y Fede de Varry Brava. Conjuntados a lo Star Trek vintage iban anunciando artistas invitados y nos hacían partícipes de su fiesta de amigotes. Y sí, no estuvo mal el wachuguá para ir calentando motores.

Pronto el sonido de la txalaparta anunciaba a los Crystal, que iban incorporándose al escenario poco a poco impresionándonos con sus atuendos. El que más, el líder, Sebastian Pringle, vestido a lo Paco Clavel versión perroflauta de lo cual nos hicimos muy fan. “¡Queremos tu chaqueta!”. Los momentos fan histérica sin embargo los dedicamos a Graham Dickson, que sin camiseta mostraba ese tipo de cuerpo que, larguirucho y sin ser muy cachas, nos encanta. “¡Guitarrista, tú pa mí!”. Desde el País Vasco hasta San Francisco, pasando por cuevas y playas, aderezándolo de amor sincero y universal (Love is all I got), disfrutamos de un tema tras otro, bailándolos todos. Sudados y exhaustos no quisimos que se fueran sin cantar su I love London, que les pedimos jóvenes y no tan jóvenes coreando cuando llegó la hora de los bises.


Al terminar el concierto la idea era irnos, sobre todo porque una servidora trabajaba al día siguiente. Mientras que decidíamos hacia dónde girar, un simpático hombrecillo con pantalones cortísimos y camisa de palmeras, como recién llegado de Miami, nos sorprendía con una mezcla extraña que pronto pudimos reconocer. Una versión electro-cumbia del Te estoy amando locamenti de las Grecas seguida de Beethoven, Coldplay, Prodigy y hasta el hombre muy honrado de Antonio Banderas. DJ Meneo se llamaba el de las palmeras y a él le debí el dolor de cuerpo de la mañana siguiente. Nada tuvo que ver la última en la kábila de los Almorávides, con esos pufs que invitaban a quedarse ahí para siempre, ni tampoco la parada en la Churrería del Plano antes de volver a casa.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Lo tengo todo, papi

Para acordarnos del verano, que todavía nos queda reciente... Artículo publicado en la Müsh! Magazine el pasado agosto. De venta en vuestro quiosco más cercano.


Lo confieso. No hace mucho quise convertirme en Chenoa, Carolina Cerezuela o la mismísima Ana Obregón y pasar todas las vacaciones que tuviera en mi vida en Miami, año tras año. Y estuve a punto, ojo, que tras un invierno sombrío hace unos años pensé en mi amigo R, que vive en Miami y decidí gastarme los ahorros en un vuelo trasatlántico para ir a visitarlo, y que se murieran todos los feos. Fue una semana santa fantástica, sacando la hortera que llevo dentro, a mi bola por Ocean Drive, de compras chulérrimas con las que luego fardé, tomando mojitos en Española Way o montando en un airboat entre cocodrilos a lo CSI. Así, en el avión de vuelta lloraba porque, pensaba entonces, nunca podría vivir allí, pues en principio me habría quedado en ese lugar toda la vida.

Y como decía, estuve a un paso más de convertirme en Chenoa cuando, al año siguiente, mis amigas M y A se pusieron con los brazos en jarras frente a mí recordándome una promesa que les hice: “¿No nos ibas a llevar a Miami?”. Y ahí que esa primavera repetí viaje, aunque con mis amigas, que hizo que fuera distinto y mejor.

De ese segundo viaje me acordé cuando E, que se casó hace una semana, me llamó para que le recomendara sitios y cosas molonas de Miami, pues se iba de viaje de novios. En la lista de sugerencias, además de lo típico y lo especial, no pudo faltar el Nikki Beach, pues estando en la época en la que estamos, era lo que más me pedía el cuerpo. Un sitio de chill out, copas, cena, música o lo que se precie, al pie de la playa. Un sitio tanto para descansar, pues para eso está el verano, como para pegarte unos bailes y unas risas sobre la arena, y conocer gente si eso, que estas cosas siempre unen, y venga, otro mojito…

Se me fue el santo al cielo, y pese a que mi adicción a Miami ya había sido superada, me sentí en la tentación de coger un avión y plantarme ipso facto en el nº1 de Ocean Drive. Sin embargo, más fácil, cogí el teléfono y llamé a M y A: “Subiros al coche, que esta tarde, volvemos a Miami”.

Inaugurado el pasado 15 de junio, el Thai Beach te ofrece más y mejores ventajas que cualquier Miami, Marbella o Ibiza. La primera y principal, que está aquí al lao, sin necesidad de trasatlánticos. En San Javier, junto al aeropuerto, tienes el lugar ideal para refrescarte, relajarte y disfrutar en buena compañía. Nosotras fuimos a la puesta de sol, en una tarde con muchísimo ambiente. Había hasta animación de adultos con globitos. Sí, sí, lo que leen, ahí todos haciéndose sombreritos y todo tipo de figuras fálicas de colores. De fondo, un musicón de lujo de la mano de DJ Moree MK, residente los jueves.

Entonces se hacía necesario el cóctel, que nos preparó Pablo Sabater con ron, vodka, crema de leche, azúcar, melón y por supuesto, mucho amor. Amor de verano metido en un melón de Torre Pacheco, que de eso sí que no hay en Miami. Así, dando sorbitos a nuestro cóctel de la tierra, se nos acabaron todas las nostalgias, que además, pensamos, ahí seguro que está lloviendo, pues es lo que tienen los climas tropicales. En Murcia, con su verano auténtico, todo mola mucho más. Y Chenoa se lo pierde.


Playa, música, moda, cócteles, risas, relax y belleza, mucha belleza. Y todo a un tiro de piedra. En Thai Beach lo tengo todo, papi. 

lunes, 17 de junio de 2013

Biruji


Photo by @SOLGARTARR

De las noches de junio me mola el biruji. Ése que de repente te roza los hombros y se te traslada a todo el cuerpo. Ése que, a pesar del escalofrío, es agradable en realidad, pues parece que lo necesitabas tras un día de mucho calor, sudor y pringosismo. Ése que se mete por la ventana justo antes de dormir y parece que te salva la vida. Y ése que, por las mañanas entra al salón de casa junto con el piar de los pajaricos. Y es que por fin, a mitad de mes que estamos ya, “es junio”, me dije mirando al cielo la otra noche en la terraza del Atomic. Que ya podían decir los agoreros que no íbamos a tener verano este año y muchos empezábamos a creérnoslo pues parecía que no llegaba este calor tan típico nuestro. Pero no, por fin, aquí está.

Así, al volver del trabajo entre semana, el biruji invita a salir aunque al día siguiente madruguemos. Una escapada a un concierto en la sala CAM que se corona con unos zagalicos y unas cañas de Los Zagales, unas catalanas de Los Navarros, unas almejas en el Egea o unos simulacros en el Jesuso. Mi escapada favorita en esta época, sin embargo, es la del Quitapesares, donde el pasado martes, debió de ser el biruji y el necesario desahogo de los exámenes y el fin de curso, que al final nos acabamos dando un señor homenaje gastronómico bajo las estrellas mirando a Murcia. El mismo que se dieron los mosquitos en nuestros pies, brazos y espalda. 

Con todo y con eso, las noches de junio en una terraza son quizá mis preferidas. Que ya podemos hablar de lo que sea, que se te olvidan todos los males. Un algo bien frío y un grupo de amigos, y que se mueran los feos. Los principales temas de conversación: los exámenes, la abandonada operación biquini, las series de televisión y las anécdotas de la semana. Sin embargo, en la recta final del curso, el tema que nunca falta son los viajes, tanto los anteriores como los planes para este julio y agosto que están aquí ya, que parece que la cuenta atrás hacia las vacaciones va más rápida. Y es que lo pienso y me vuelve el biruji: por fin viajes, conciertos, festivales, los felices días de playa, y la esperanza de que en cualquier momento todavía pueda salir otro planazo improvisado.

En junio de toda la vida también me ha gustado mucho escaparme a la playa, no sólo por empezar a fardar de los primeros baños de la temporada y de bronceado, sino porque a mí me parece que la playa hasta huele distinto. Será el biruji, seguro. Este fin de semana lo volveré a intentar, y con un poco de suerte, cuando leáis esto, estaré mostrando mi blanca barriga a Lorenzo, con los pies, que fotografiaré y subiré a las redes sociales, hincados en la arena. Y es que el pasado domingo no pudo ser. Cuando llegué, mis amigas se protegían con las toallas de la playa de un biruji que más bien parecía un vendaval. El plan de pasar el día entero allí, estrenando chiringuito, tuvo que ser abortado y trasladado a un restaurante del pueblo donde los toldos, dando golpetazos por el viento, no nos dejaban ni hablar ni escucharnos. El consuelo, sin embargo, nos lo traería la dueña del mesón, que soltó un “os pongo unos chupitos” sin consultar con nadie y enseguida apareció con unos mini vasicos de granizado de fresa coronados con nata montada y acompañados de una mini ensaimada de crema. Hablando de biruji.

Junio, mes del calor y los sudores incómodos, mes de estrenos y de cosas que nos dan biruji. Mes del momento biquini y de las quemaduras de sol, mes de me gustan las cerezas (me gustas tú), de sandalias nuevas y cajas de tiritas, de un nuevo número de la revista Müsh! (pobre azafata, por cierto, que calor debió de pasar en su stand de Santa Catalina).

Junio, mes del biruji, lo llamaré desde ahora. Por el nocturno, el diurno, por las sorpresas, los planes y las emociones, pero sobre todo por tu biruji, ése que me das cuando te veo, o incluso, cuando recibo un mensaje tuyo. ¿Te vienes a una terracita conmigo este junio?

domingo, 16 de junio de 2013

#Müsh4

Ya ha llegado el Nº4 de müsh! y los colaboradores nos hemos convertido en portada para las redes sociales, descubre cuál es la auténtica portada de este ejemplar, y todas las sorpresas que lleva este numero, en especial mi sección BITTER Müsh y una incursión en un frontrow muy VIP!



¡Ya a la venta en los quioscos!

miércoles, 12 de junio de 2013

La última Müsh

“Vamos a vernos” – me decía – “que ya está bien, que hace dos meses de la última vez”. Sus ansias me halagaron tanto, que me hicieron escudriñar mi petadísima agenda para hacerle un hueco. De cara a la Navidad y con el fin del mundo de los mayas amenazándonos por medio, quedar con él me parecía misión imposible. “¿Nos vemos el jueves y pasamos la última noche en la tierra juntos?”. Pero es lo que tuvo esa semana, que no iba a poder ser, que el trabajo, las comidas de empresa y los compromisos típicos pre-navideños impedían nuestro encuentro. “¿Qué te parece si lo dejamos mejor para el domingo en la Fiështa Müsh?”.

No se acabó el mundo y la Fiështa Müsh tenía lugar el domingo 23 de diciembre por la tarde. Quizá el domingo más raro del año. Uno en el que las tiendas están abiertas y la gente andaba más estresada que un lunes, ultimando las compras de Navidad. Otros, tirados en casa, tras las comidas de empresa, hacían hueco para las que se avecinaban con la familia. Y otros, a pesar de la resaca, se envalentonaban y decidían salir otra vez a la calle. Adivinad a qué grupo pertenezco yo. Y es que no lo podía tener más claro, pensaba mientras me calzaba los tacones.

En la entrada de Boutique, como si de Nueva York se tratase, una chica monísima, rubia y esbelta, comprobaba la lista que tienen todas las fiestas de postín. Y qué casualidad, que me pareció que no encontraban en ella al chico que entraba justo detrás de mí con cara de tener mucha prisa. “Dejadlo entrar, que es el cantante de The Leadings y esta noche actúa”, dije yo, sintiéndome algo prota y con la necesidad de echar un cable. Sin embargo, enseguida aparté la vista de él para no perderme detalle de lo que había detrás de la puerta.

Querían hacer una fiesta diferente, trasladando el contenido del papel a la realidad, en un espacio donde disfrutar de la moda, las tendencias, las firmas y los servicios que la revista ofrece, y desde el primer momento comprobé que lo consiguieron. Para alguien que ha ido a muchas fiestas y ha estado en Boutique varias veces, el lugar se me hacía irreconocible y el tinglado allí montado me resultaba ciertamente alucinante. Reconozco que flipaba mientras pasaba entre los pequeños stands repletos de gente probando servicios y talleres, peinándose, acicalándose y hasta aprendiendo a hacer bolsos. Gente muy Müsh, blogueras de moda, fotógrafos, chicos fashion, chicas monas y hasta los novios de las chicas monas parecían estar pasándolo de lo lindo. Así, tras el paseo de reconocimiento, llegué a la barra y me pedí el que puede que fuera el cóctel más rico de los últimos tiempos. “Menuda fiesta chulérrima”, pensaba, mientras me acomodaba en un huequito, mirando al gentío y a la pasarela, que los desfiles estaban a punto de comenzar. “Yo quiero ser chica Müsh”, tuiteaba al ver a Marina de Klaus and Kinski mientras se escuchaba de fondo música de Beirut. También vi a Fran Sáez estrenando corte de pelo y a las chicas de Titis Clothing, con las que charlé en nuestro front row improvisado poco antes de que empezara el desfile de sus prendas, acompañadas de la música de The Leadings…

“Al final no he ido”, decía el whatsapp que recibí del petardo cuando llegué a casa. Ya me he dado cuenta, Einstein, pero ni falta que me hizo tu compañía.

Dos meses después de la Fiështa, la ansiosa soy yo. No sólo porque estoy deseando ir a otro evento Müsh, sino también porque espero que os guste este tercer número del que ahora formo parte. Vamos a vernos, que ya está bien, que hace ya dos meses de la última Müsh.

Artículo publicado en la Müsh! nº3. Hoy ha salido a la venta la nº 4.

domingo, 9 de junio de 2013

#Mujeresquemolan


 
Lo que dio de sí un día de mal pelo. Un bad hair day transformado en arte...

Mil gracias, Miriam, por pensar que molo. Gracias también por supuesto a Carola y a Carmen por ese estilismo chulérrimo y tan... yo al fin y al cabo. A las 3, gracias por haber sacado a la luz lo que sea que habéis visto en mí :)

Foto: Miriam Alegría. Estilismo: Carola Vintage y Carmen Ramil
Podéis ver a todas las molonas aquí

Os dejo también algunas fotos de la inauguración de la exposición en la Oveja Negra el pasado miércoles 5 de junio.

Con Carola, Carmen, Claudia Shopper y Ana Peyrés






Con la molona de la Unzu


Con otra molona, Vanessa de los Ríos
Podéis leer la crónica de Vanessa de los Ríos aquí.

Mujeres que molan



Como para no verla. Yo, que iba conduciendo, no pude evitar girar la mirada cuando la vi en el Cuartel de Artillería. Inmediatamente se me ocurrió que podría ser un puntazo muy molón para la despedida de soltera de A. 

A no tenía ni idea, claro. Quedamos con ella en el Aura, en Puente Tocinos, para tomar la primera caña y, entre risas, le metíamos miedo diciéndole que estábamos esperando al boys. Demetrio se llamaba además, (“¡Demetrio y medio!” soltó S) y llegaba tarde. De repente, por fin la vimos aparecer al final de la calle: una limusina rosa chicle más larga que mi vida se acercaba hacia nosotras entre voces de “que viene, que viene”. “¡Estáis locas!” gritaba la novia tapándose la cara muerta de risa, preguntándose de dónde demonios habíamos sacado semejante disparate. 


Y sí, efectivamente, dentro de aquel habitáculo de escay negro cupimos las 12, listas para nuestro paseo por la ciudad. Antes iríamos a ver al novio, que bailaba con la peña de La Crilla en el Mesón la Torre. Menuda liamos en el pueblo, que los niños venían corriendo desde el parque y los mayores salían de las tiendas para vernos pasar. Incluso a Qatar llegó la noticia, donde vive una amiga de A, que le mandó un mensaje: “Nena, pásate por donde la Paqui, que quiere ver la limusina”.

Doce copas, una botella de cava, otra de sidra y sonido Miami ya tú sabeh, a todo trapo cruzaba la Avenida de la Constitución y la Gran Vía, y confieso que, seré una hortera, pero a mí me emocionaba ver su reflejo en los escaparates, y sé que las 12 nos sentimos muy molonas. Y más cuando esta semana hemos hablado con gente que afirma que la vio.

Menuda semana de flipes ha sido ésta y, sobre todo, de mujeres que molan. Un proyecto de fotografía, idea de la mente maravillosa de la diseñadora Miriam Alegría, nos reunió a un genial grupo de mujeres, amigas suyas, “reales, lejos de medidas perfectas”, para ser modelos por un día con el estilismo vintage de Carola Madariaga y los complementos de Carmen Ramil. Otra ilusión de mi vida cumplida y sin duda una experiencia chulérrima e inolvidable. 

Mi aventura como modelo empezó hace unas semanas en el atelier que ambas comparten en la calle San Patricio, un espacio fantástico donde, desde aquí os lo digo, soñar con otras vidas y otras épocas (y a donde volveré, que todavía no tengo traje para la boda de A). Una bata china, un collar de cristales y un fajín de seda sería el look elegido para mí. Y ya. En plan comando posaría para Miriam Alegría. Yo, que había descubierto gracias a Carola y Carmen que no soy tan moderna como creía, y que no sé posar si no llevo dos copas encima, pues no sé cómo poner las piernas ni la cara y siento que se me encaja la cadera, con Miriam hubo un momento en el que me solté y… aparta, Cindy Crawford, que aquí estoy yo. “Si es que moláis mucho”, me decía la bonica de Miriam, y de ahí surgió el nombre de la exposición.

#MujeresQueMolan se inauguró este miércoles en La Oveja Negra, mi espacio de ocio favorito de los últimos tiempos. Un baño de multitudes y cariño a raudales, que decía mi compi de expo B. Y arte, moda y belleza. 17 fotacas de mujeres fantásticas provocaban la admiración de todos, que no se decidían por su favorita. “Yo me la pondría en grande en mi dormitorio, Conch, a modo de cabecero”, me sugería T. Otros me decían que la querían en el salón de su casa y otros se postulaban a Miriam para una futura edición de #Tíosquemolan.

Este viernes volví a la Oveja y, aunque con otra iluminación, volví a contemplar a esas mujeres molonas. “Esa soy yo”, le decía a todo quisque. Y es que es con esa fotaca, soy incapaz de ser modesta. Mola mucho ser modelo por una semana, tanto, que se me ha inspirado otro puntazo para la próxima despedida de soltera…

domingo, 12 de mayo de 2013

Made in Murcia



La última vez que M estuvo aquí me pidió que la llevara de compras, aunque no quería ir las tiendas de siempre, las grandes cadenas de los centros comerciales que están en todas partes. “No me lleves a sitios a los que puedo ir en Madrid”. Y tenía razón, con lo fan que yo soy de invertir en el negocio pequeño y local, siento que tiendo a olvidarme de mis principios en cuanto se trata de comprarme ropa. Así, no sin antes echarle un vistazo a la mejor guía de comercios de la región, la Müsh! Magazine, elaboré una ruta bastante apañada con la que me sentí un poquito personal shopper por un día. 

Foto de Víctor Soriano
Y es que, aunque no lo parezca, en Murcia, prestando un poco de atención, es muy fácil rodearse de moda y diseños autóctonos. Hemos de dejarnos de auto-prejuicios de provincias que sólo nos perjudican, y convencernos de que Murcia está de moda, pues así se demostró con creces el pasado mes de abril en la Murcia Fashion Week. Organizada de manera exquisita por el equipo de Müsh! Magazine, esta modesta semanica de la moda incluía charlas y talleres de DIY (hazlo tú mismo), una pasarela fabulosa de jóvenes modistos murcianos que tuvo lugar en mi adorado MUBAM y un novedoso showroom en el hotel Nelva. Decenas de diseñadores, no sólo de ropa, sino también de bisutería, accesorios, tocados y hasta ropa de bebé, invadieron una por una las habitaciones de la 4ª planta del hotel y, tras customizar cada estancia a su gusto, nos mostraban sus obras a los que por allí pasamos.

La siguiente ocasión para disfrutar de nuevo de la moda de esta región fue tan sólo quince días después en la otra punta de la ciudad. One Living Bar acogía su primera pasarela con un ambiente inmejorable. Y yo, como si de una celebrity se tratase, disfruté como una enana viendo a los maniquíes humanos desfilando desde el front row versión Murcia, dándole sorbitos a un quintico de Estrella de Levante.

No obstante, en lo que a experiencias fashion se refiere, he descubierto que a lo que a mí verdaderamente me gusta es visitar ateliers. Estos talleres o pequeñas tiendas situadas normalmente en pisos, me intrigan antes de entrar y me fascinan cuando cruzo el umbral de la puerta e inevitablemente suelto un "guau". Será por la emoción de tener ante mí una habitación llena de ropa y accesorios a mi disposición, o porque también me recuerdan, no sé por qué, a una casa de muñecas. 

 
En Murcia tenemos muchos ateliers. Tengo pendientes de visitar, entre otros, el de Fanfan et Poupi, ElAtelier de Liz y el de Carola Vintage, que tuvo su Open Day el pasado miércoles y no pude asistir. Sin embargo, no se me escapó este jueves el atelier de TitisClothing, que celebraba su Primavera days para presentar la ropa de nueva temporada y una colección de alpargatas fantásticas. Ni qué decir tiene que arrasé, que para las que vivimos en un continuo fin de mes, tienen una sección de outlet donde se pueden encontrar tesoros. Y luego el trato, el ponerse de palique con un cafelico con pastas, y la bolsa que me regalaron con conchitas, que me tiene emocionada.

Hoy domingo tendrá lugar otro evento de moda, el mercadillo Murcia D-Muestra en el Jardín de los Perros, que concentrará a una treintena de diseñadores murcianos independientes bajo este sol de calurosa primavera. Julieta sin Romeo, Tres Jolie e Inake serán algunas de las diseñadoras que ya conozco y que no me pienso perder. 

Por último y por si fuera poco, el fin de semana que viene volverá el Mmod (Murcia Open Design), con los encuentros de moda y fotografía “Mira el pajarito”. Otro mercadillo de jóvenes diseñadores nos sorprenderá en la Plaza Belluga, un Urban Beach Market, que hará que hasta los escépticos se apunten a la moda made in Murcia. Y tú, ¿te has apuntado ya?