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lunes, 23 de septiembre de 2013

Life is all I got

La vida en septiembre se vuelve vertiginosa y se llena de quehaceres, pero entre la feria, los pasacalles, el buen tiempo y los fuegos artificiales, parece que no nos hacemos cargo del lío que llevamos. Luego llegan los viernes y me pregunto, como con ansiedad y respiración asmática, qué plan hay para el finde. Entonces tiro de los eventos del facebook y hago una ronda de whatsapps dejándome llevar por un mono de fiesta que no me aguanto. No me doy cuenta de que realmente estoy reventada y que debería quizás quedarme en casa tirada en el sofá tragándome series a punta pala.

Y es que, si empiezo a rememorar mi vida desde tan sólo el finde pasado, me doy cuenta de que no he parado. Desde la siempre agotadora visita a una conocida tienda sueca de muebles (me encanta cómo suena esto), el 4º cumpleaños de Paquito con aquel castillo hinchable asesino y el concierto tributo a Queen hace dos viernes, todo ha sido un nonstop. El sábado fue la comida de amigas (y sus maridos e hijos) y la inauguración del restaurante Rock House, y el domingo, el montaje de muebles suecos y el último empujón en los Huertos, cuyas calorías quemaría el lunes por la mañana en la clase mortífera de spinning. Luego a currar para, en cuanto acabara, volver a Murcia con prisas para no perderme a mis adorados Crystal Fighters, que tocaban en el Murcia Parque.

“Por favor, ¡no empecéis sin mí!” les tuiteé antes de salir de Lorca como si fueran a esperarme. Total, si habían cenado con mi amiga M en Los Toneles, a lo mejor les hablaba de mí y se tiraban al rollo. Uno de mis grupos favoritos de la pasada edición del SOS 4.8, estos londinenses medio vascos-medio locos perdidos volverían a darlo todo en un escenario murciano. Mi banda sonora del verano me llevaría de nuevo a la playa más felizota con su canción Plage. Nunca me lo perdonaría a mí misma si llegaba tarde.

Afortunadamente, unos paisanos entretenían al personal cuando yo llegué. Paco Ganga, de los murcianos The Leadings, convertido en Lofelife, se lo pasaba en grande haciendo música rollito New Order acompañado de los hermanos Guirao de Second y Fede de Varry Brava. Conjuntados a lo Star Trek vintage iban anunciando artistas invitados y nos hacían partícipes de su fiesta de amigotes. Y sí, no estuvo mal el wachuguá para ir calentando motores.

Pronto el sonido de la txalaparta anunciaba a los Crystal, que iban incorporándose al escenario poco a poco impresionándonos con sus atuendos. El que más, el líder, Sebastian Pringle, vestido a lo Paco Clavel versión perroflauta de lo cual nos hicimos muy fan. “¡Queremos tu chaqueta!”. Los momentos fan histérica sin embargo los dedicamos a Graham Dickson, que sin camiseta mostraba ese tipo de cuerpo que, larguirucho y sin ser muy cachas, nos encanta. “¡Guitarrista, tú pa mí!”. Desde el País Vasco hasta San Francisco, pasando por cuevas y playas, aderezándolo de amor sincero y universal (Love is all I got), disfrutamos de un tema tras otro, bailándolos todos. Sudados y exhaustos no quisimos que se fueran sin cantar su I love London, que les pedimos jóvenes y no tan jóvenes coreando cuando llegó la hora de los bises.


Al terminar el concierto la idea era irnos, sobre todo porque una servidora trabajaba al día siguiente. Mientras que decidíamos hacia dónde girar, un simpático hombrecillo con pantalones cortísimos y camisa de palmeras, como recién llegado de Miami, nos sorprendía con una mezcla extraña que pronto pudimos reconocer. Una versión electro-cumbia del Te estoy amando locamenti de las Grecas seguida de Beethoven, Coldplay, Prodigy y hasta el hombre muy honrado de Antonio Banderas. DJ Meneo se llamaba el de las palmeras y a él le debí el dolor de cuerpo de la mañana siguiente. Nada tuvo que ver la última en la kábila de los Almorávides, con esos pufs que invitaban a quedarse ahí para siempre, ni tampoco la parada en la Churrería del Plano antes de volver a casa.

lunes, 25 de marzo de 2013

Llegadas



Decía el escritor inglés SamuelJohnson que cuando un hombre se cansa de Londres es porque se ha cansado de la vida, y no sé cuántas veces habré recordado esa frase desde que la oí por primera vez, ni cuánto más puedo darle la razón. Este pasado martes regresaba yo de Londres tras haber estado cuatro días de viaje. Pues ni el frío horrible, ni la lluvia, ni el granizo, ni lo caro que es todo, ni el hecho de que el viaje fuera por motivos de trabajo, me hace cambiar de opinión. Que ya puedo haber estado allí tropecientas veces que no me canso yo de Londres. Que siempre hay algo nuevo que veo y disfruto. El desfile de San Patricio, una exposición en la Tate Modern, un tour guiado por las calles donde Jack el Destripador hizo de las suyas, un pub con wifi gratis, un flirteo con un vendedor de tés, o una cafetería escondida donde meterte entre pecho y espalda un auténtico desayuno inglés con sus salchichas, su beicon, sus champiñones… Calorías necesarias para afrontar mejor los últimos días de invierno, que sabía yo que en Murcia había llegado a su fin. 

Al aterrizar en el aeropuerto de San Javier, una llovizna nos daba la bienvenida. ¿Pero qué broma es ésta? – pensé. Que nos la habíamos traído de Londres, decían. Que la peña había pasado ese día de San José en las playas y al sol. 

La llegada de la primavera en Murcia era ya un hecho, y lo pude comprobar en mis propias carnes el miércoles. Que no sólo cuatro de cada cinco twits hablaban de que ya era primavera (cansinos), sino que la delataba el olor a azahar que ya desde temprano invadía las calles de mi barrio. Dos días de curro me quedaban, dos empujones más y la cuenta atrás para las fiestas.

Aún así, el viernes todavía no me hacía a la idea. Definitivamente no debo de estar bien de la cabeza, que en vez de apagar el despertador y quedarme en casa retozando y fardando de vacaciones, decidí madrugar para ir al gym y ocuparme la mañana con varios recados relacionados con el curro. Fue un grupo de nazarenos de la Cofradía del Cristo del Amparo que, acompañados de una banda por las calles de Murcia, me recordaron que la Semana Santa ya había comenzado.

Otra llegada muy ansiada por mí tendría lugar el pasado viernes. A las 12 de la mañana por fin la gente de Müsh! Magazine desvelaba la nueva incorporación, una nueva chica Müsh!, a su revista, justo antes de la fiesta-presentación de su tercer número, que sería esa misma noche. Nada más y nada menos que una servidora, que a partir de ahora aparecerá cada dos meses en papel couché. Así, como parte de este fantástico proyecto que es una revista de moda y tendencias hecha en Murcia para Murcia, no podía faltar a la fiesta que hubo en la Muralla del Rincón de Pepe con motivo de este número 3. Caras conocidas y guapas, blogueras de moda, modelos y gente muy Müsh! se turnaban para pasar por el photocall. Hubo copas de cava, cena fría y el ansiado reparto de revistas, que cosecharon muchas exclamaciones y felicitaciones para el gran equipo que la forma. De esto y más hablaba con M que, como yo, tras los comentarios, las enhorabuenas y los buenos deseos, decidió marcharse a casa pronto. Ella por no poder más con los tacones, que llevaba en la mano, y yo porque esa misma noche aún esperaba la llegada de alguien muy especial.

Nada más recogerse la procesión en la iglesia de San Nicolás, llegaría la pequeña B, mi sobrina de 4 meses de edad, por primera vez a Murcia, en la madrugada del viernes al sábado. Despierta y sonriendo de oreja a oreja se alegraba de vernos y, en brazos del abuelo, lo escuchaba atenta y miraba cada habitación de la que será su casa estas fiestas. Esta semana me tocará a mí pasearla y llevarla a que huela el azahar. Ahora sí que han empezado mis vacaciones.

lunes, 18 de febrero de 2013

Confirmados: Crystal Fighters

¡Vienen al SOS! ¡Vienen al SOS! Mis adorados Crystal Fighters, a los que evoco cada vez que saludo a alguien con entusiasmo (¡Hola! Me llamo Mimi) o cada vez que pienso en Londres (I love London!) o cada vez que... ¡muchas veces! Hasta un post tengo con sólo la cancioncica.

Hoy habré sido de las últimas en enterarme de que vienen al SOS, pues lo han confirmado a las 11 de la mañana y yo he estado todo el día perdía. Con lo cual, excuso así mi retraso, soy consciente, que ya me imagino a alguno pensando "ahora quieres". Y es que eso es lo que tienen los modernos, que se enteran de todo antes de que ni siquiera exista.

Pues eso, día a tope. Lunes full, aunque no de Estambul. Y ahora, que por fin estoy en casa, no puedo sino hacerles un pequeño homenaje a mis Crystal Fighters para decirles que los ADORO y que estaré dándolo todo con ellos en el próximo SOS.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Hola, me llamo Mimi!

I love London!

Nada mejor que una canción cañera como ésta para liberar la energía negativa de este mes de noviembre. 

Dedicado a mi M de María, M de mami y V de @vasicodeleche porque este finde está allí y yo me muero de envidiaaaa!!

Tengo un monazo de Londres que no me aguanto.

¿Quién me lleva pronto?


domingo, 8 de abril de 2012

Una nueva vida


Un horóscopo positivo por fin. La semana así empezaba. Que si iba a sentirme más animada, de mejor humor, que mejorarían mis relaciones amatorias (si las hubiese, claro), que comenzaba una semana favorable en cuanto a mi trabajo y mi economía. Se abría ante mí la puerta de la felicidad casi casi. Y efectivamente, es una chorrada como la copa de un pino y sólo me creo el horóscopo cuando me conviene, pero ya empezaba la semana con otro color. Con la intuición disparada según eso, esperaría mi buena suerte dejándome guiar por corazonadas. O ése al menos era el plan.

Para empezar, nada mejor para mi vida laboral que comenzar la semana con unas pequeñas vacaciones. Tras haber estado las últimas semanas santas ausente, este año me he resarcido hinchándome a ver procesiones y a comer pastelicos de carne. El primero, de Roses, todavía calentico, fue justo antes de la procesión del lunes. A la mañana siguiente lo quemaba en el gimnasio para seguir con mi plan de vitalidad, pues he seguido madrugando y yendo al gym esta semana, que conste.

No me fui a Londres como era mi intención, pero a cambio he pasado las tardes en Picadilly Coffee, nuestro Starbucks a la murciana, degustando capuchinos a go-gó mientras me estudiaba el mapa del metro para examen. Muy típico inglés también, he ido loca con la predicción del tiempo y me he alegrado de que, al menos en Semana Santa, en Murcia siempre llueva menos de lo que dicen las previsiones, que este año no se ha suspendido ninguna procesión.

Y es que lo hubiera dicho el horóscopo o no, a mí esta semana me iba a sentar muy bien. La primavera, época de vitalidad, renovación y renacimiento, se palpa en la ciudad de Murcia a través de los cinco sentidos (ese olor a azahar…) provocándome subidones de alegría. Como cuando me encontré a mi estupenda amiga M, de cuarenta y tantos y embarazada de 7 meses. Tendríais que verla, cuánta vida trasmite la tía. Aunque para gran subidón de la semana mi cumple. Nada mejor para una aficionada a empezar nuevas vidas cada dos por tres, que este año cayera en Jueves Santo.

Así, muy gitana y a la vez muy yo, empecé la celebración de mi cumple y de una nueva vida el miércoles comiendo con mi family en Imperial, fantástico restaurante italiano de reciente apertura. Con más novedades seguí el jueves, ya sólo con las chicas, que probamos el Vox Populi, un gastromercado diseñado por mis amigos de Clavel Arquitectos. Un sitio muy molón con precios anti-crisis. Ya por la noche, en El Garrampón, unos tunos animaron nuestra velada ensayando antes de la Procesión del Silencio. Procesión que vi salir en la misma puerta de San Lorenzo. Impresionante, emocionante y hasta purificadora, con ese aire que helaba el alma en la calle Correos.

A la mañana siguiente volví a colocarme el capuz tras tres años de ausencia. Hice penitencia descalza para, según Q y hasta mi propio padre, expiar mis numerosos pecados. Y bien que la hice, con las piedrecillas, las pipas, el calor, el asfalto y las seis horas con la crucecica a cuestas. Sin embargo, tras una buena exfoliación pinrélica y una homérica siesta resucité, para medio zombi apuntar esa noche las cosas que hacer esta semana para empezar una vida nueva.

No se me olvidará ir la Pizzería Ralonni, recién inaugurada en la calle Trinidad, a ver si hay suerte y coincido con Superperrete, el primer superhéroe murciano. Tengo que pasarme por 8tumbao para hacerme con unas chapas de Achopijogüear para el día del Bando y del Entierro. Veré si me falta algo del traje de huertana, que este año además ya he quedado con mis primas para empezar la fiesta. Y por último, apunté en la agenda que este miércoles es el IV Día del Pastel de Carne, que repartirán gratis en Belluga. Así, estoy segura de que, tras el Bando, la vuelta a la vida normal será más llevadera o incluso, el mejor principio para una nueva. 

sábado, 31 de diciembre de 2011

Top 11 de Canciones del Año

Estas son las 11 canciones de MI año 2011, en orden pseudocronológico, a ver qué os parecen. Seguro que alguna coincide con las vuestras.

1. Her Morning Elegance, de Oren Lavie, porque me recuerda a mi tía P.

2. Shine On, de The Kooks, porque los vi en el SOS y por la capacidad que tienen de hacer que parezca verano en invierno.

3. Someone like you, de Adele. Seguramente estará en el Top de más de uno, pero en mi caso no podía dejar de incluirla. Banda sonora del viaje a Londres, en todos los sentidos.

4. Jag Kommer, de Veronica Maggio. Una canción que he cantado mil veces (en perfecto sueco, claro) a todo trapo en mi coche surcando el asfalto y que representa el estrés que llevo todo el año. YA VOY!

5. Something good can work, de Two Door Cinema Club. Los mejores del SOS sin duda. Y esta, otra canción con la que me he desgañitao en mi coche.

6. A movement between these two, de Hola a todo el mundo. El gran descubrimiento del SOS. Nos gustaron tanto que a las dos semanas fuimos a verlos en directo a la Stereo.

7. Every teardrop is a waterfall, de Coldplay. Por lo mucho que se metieron con ella, con el nuevo álbum y con mi banda favorita en general! Pues a mí me gusta muchísimo, no es un plagio sino un sample y no es de Ritmo de la Noche sino de ésta. Y tambien porque flipé con ellos en el bbk.

8. Valerie, de Amy Winehouse. Cualquiera de ella, la verdad. Os la pongo interpretada por Bruno Mars en el tributo en los MTV VMA, que me encanta. Y pensar que estuve a punto de verla en el bbk...

9. Thank you, de Alanis Morissette. Por India y por todo lo que he aprendido este año. Gracias.

10. Banana pancakes, de Jack Johnson. Porque me recuerda al bbk, a Noe, a Pau, a los banana pancakes que nos zampábamos en el Kofi Bar, a lo bueno que está el mismísimo Jack Johnson, a sus bracitos, a lo bonito que sería tener un chuqui que me hiciera pancakes cuando lloviera... Need I say more?

y 11. Sharabbey Road de Vetusta Morla. No podían faltar, tras haberlos visto en concierto CUATRO veces tan sólo este año. Y, aunque me ha resultado muy difícil decidirme, elijo ésta porque... no sólo la encuentro super sexy sino también porque trasmite muy buen rollo! Me recuerda a Jorge y su bidón... ains.

Buff, qué difícil ha sido esto, me dejo a Lori Meyers, La Roux, Supersubmarina, hasta Mark Anthony y Pitbull!...

¿Cuáles han sido vuestras canciones del 2011?

viernes, 24 de junio de 2011

jueves, 21 de abril de 2011

Tengo un frasco

Me pasó que me levanté y no tenía nada para desayunar. Ni un triste trocico de pan, ni una mona de la procesión, ni un resto de cereales de ésos que me zampo cuando no debiera...

Qué desastre. Llega entonces la reflexión de siempre.

Sin embargo, aunque sé de sobra que no me va a llevar el viento por un día que no desayune sólido, el hambre despierta mi ingenio y, como si estuviera olfateándolos, inspecciono mentalmente todos los rincones de mi cocina, que algo tiene que haber. Pues no soy yo experta ni na en esconderme cosas ricas a mí misma.

Entonces veo el frasco.


Tengo un frasco junto a mi cafetera en el que guardo pequeños tesoros comestibles. Cosicas que pongo en el platico junto a la taza del café, pero sólo cuando viene alguien. Principalmente chocolatinas de Dairy Milk de Cadbury's que compré en Londres y alguna que otra de Nespresso. Sí, sí, han oído bien (#frasesdelmercadona), chocolatinas del Nespresso, pero no robadas ni compradas sino regaladas, que de vez en cuando, pero sólo muy de vez en cuando, los ratufas de Nespresso se estiran y regalan algo.

Y ahí es donde quiero llegar! Porque de repente recuerdo que entre esas chocolatinas que milagrosamente no me zampo, había dos galleticas de mantequilla, también regalo de Nespresso. 

Y así, de la manera más tontuna, me monto un desayuno de lo más exquisito: Zumo de naranja, Dulçao con Leche y dos galleticas de mantequilla.

Algo bueno siempre funciona.

Something good can work.

domingo, 3 de abril de 2011

Fish therapy


Desde ya os lo digo: no me gusta que me toquen los pies, me pone de muy mala leche. Ir al podólogo para mí es un horror y hacerme una pedicura es una tortura. Y es que tengo muchísimas cosquillas, pero no de las de jajaja, sino de las de suéltame-te-odio. Que me agarren los pies, ya sea con fuerza o con delicadeza, activa todos mis reflejos y lo peor de mí. Me hace saltar, gritar y maldecir las muelas de la persona que tengo en frente, si es que no le he sacado antes un ojo de una patada. Aún así me porto, que para eso soy una dama, e intento relajarme por mi bien y el de mi belleza, y no hago sino repetirme que para presumir hay que sufrir y que sólo serán unos minuticos de nada.

Queda así eliminada por lo tanto, y aviso así a navegantes y a futuros pretendientes si es que los hubiera, cualquier tipo de fetiche relacionado. Que la idea de que me besen los dedos de los pies me parece de todo menos sexy, el gran antídoto de la lujuria, el bajón supremo, el apaga y vámonos, el cerrando compuertas. Vamos, ni acercarse. Ni mentarlo.

Pues fue el otro día, al salir del dentista, que parece que, aunque tenga el mejor del mundo, que lo tengo, cuando te han empastado una muela y vas por la calle con la boca dormida, la vida se ve de otro modo, que yo creo que un poco de anestesia se me subió a la cabeza, porque no sé cómo estuve para pedirme cita...
Lo había visto en la tele, en programas del estilo de Callejeros o Pekín Express. Más recientemente en el Mercado de Portobello en Londres, donde aquello me pareció una osadía y una guarrada. En pleno invierno, en plena calle, la gente hacía cola para descalzarse y meter sus asquerosos pinreles en unos tanques de agua turbia donde unas criaturas que parecían culebrillas negras pero en realidad eran peces, les mordisqueaban los pies.

Hoy en día ya puedes encontrar terapias de chocolate, de cava, de oro, de perlas, la ayurveda que está tan de moda, pues ahora también la de los peces. Descubrí que la fish therapy, vulgarmente conocida como las pirañas come-callos, había llegado a Murcia, y yo tenía que probarlo.

Os gustará saber que antes de someterte al mordisqueo te lavan los pies, cosa que me dio mucha confianza. Tras eso, por fin, llegó el momento en el que, visiblemente emocionada, introduje mis pinreles en el tanque. Y así, en silencio, sin movimientos bruscos, poco a poco, tímidamente, se acercaron las criaturicas hacia mí. Contrariamente a lo que me habían dicho, ni mordían ni hacían cosquillas, ni los notaba siquiera, con lo cual no pude dejar de mirarlos los veinticinco minutos que estuve con los pies a remojo. Ni revistas ni ningún otro entretenimiento, sólo los pececillos, a los que vigilaba, atenta y preparada, por si alguno me pegaba un bocao en un descuido y la liábamos. Pero no, y de hecho llegué a pensar que no me estaban haciendo nada y esto sería la gran metida asiática. Así, ligeramente flipada, me hice fotos desde arriba, las subí en el twitter y a pesar de que parecía que no tenía tobillos desde esa perspectiva, mis seguidores alabaron mis hermosos pinreles y mi valentía.

Trascurrido el tiempo, ocurrió la magia. Increíble. Sin dolor, ni cosquillas, ni tiricia, mis pies habían quedado escandalosamente suaves como la piel de un bebé. Se marcaba así un antes y un después en mi vida, pues con ello he descubierto la solución a mi fobia podológica y se la recomiendo a todo el mundo. ¡Me declaro desde ya súper fan de la fish therapy! Qué digo, ¡venid ahora mismo y tocadme los pies!

¿Has probado la fish therapy? ¿Te atreves a que te coman los pies?

miércoles, 16 de marzo de 2011

Adele 21

El disco nuevo de Adele me tiene loca. Me lo compré en Londres, además de porque lo encontré por 10 pounds, porque Rolling in the Deep no dejaba de sonar allá donde quiera que fueras y se convirtió en la banda sonora del viaje. Aunque fuera en Camden Town con los punkies y los pulgosos.

Ahora, como podréis imaginar, se ha convertido en la banda sonora de mi Nissan Juke, surcando los mares de asfalto a 110 km/h... Aunque también habrá que traérselo en casa por si acaso alguna vez viene un maromo a sentarse a mi sofá (hashtag missing) que la cover de Lovesong de The Cure... ¡No tiene desperdicio!

Y otra que no tiene desperdicio, justo después de Lovesong, Someone like you, de eso que te pones a escuchar la letra... justo después de Londres... y dices... ¡pero pijo!

I heard that you're settled down,
That you found a girl and you're married now,
I heard that your dreams came true,
Guess she gave you things I didn't give to you,
Old friend, why are you so shy?
Ain't like you to hold back or hide from the light,

I hate to turn up out of the blue uninvited,
But I couldn't stay away, I couldn't fight it,
I had hoped you'd see my face,
And that you'd be reminded that for me it isn't over,

Never mind, I'll find someone like you,
I wish nothing but the best for you, too,
Don't forget me, I beg,
I remember you said,
"Sometimes it lasts in love,
But sometimes it hurts instead,"
Sometimes it lasts in love,
But sometimes it hurts instead, yeah,

You know how the time flies,
Only yesterday was the time of our lives,
We were born and raised in a summer haze,
Bound by the surprise of our glory days,

I hate to turn up out of the blue uninvited,
But I couldn't stay away, I couldn't fight it,
I had hoped you'd see my face,
And that you'd be reminded that for me it isn't over,


Adele viene en concierto a Madrid el próximo 2 de abril. Ni me lo puedo permitir, ni (la historia de siempre) tengo con quién ir...  HINT! HINT! (Sería un buen regalo de cumple)

Post dedicado a V, que se compró el CD tras el coñazo que he dado con él en el twitter.

lunes, 14 de marzo de 2011

Hello, stranger


Camino del aeropuerto de San Javier, hablando con M, de repente se me ocurrió que todo aquel que había estado alguna vez en Londres se había dejado sin querer un trocito de sí mismo allí. O quizá, una parte de su vida más grande, que todos en ese autobús recordábamos historias y anécdotas con los ojicos tiernos. Algunos, incluso, tenían un antiguo amor allí. Y por eso se lamentaba M, que era una pena no haberse traído ni el número de teléfono ni el email de su ex, pues le haría ilusión volver a verlo para, entre otros, darle la enhorabuena por su futura paternidad. Qué valor, pensé, yo no sé si podría.

Horas más tarde, ya en Londres, fue en el hall del hotel, mientras esperaba la llegada de la mitad del grupo, cuando, dándole vueltas a esa conversación, me puse a tontear con mi móvil, abriendo la agenda, dándole a la flechica hacia abajo, sin detenerme a pensar en ello. M, N, O, P… hasta llegar a él. Seleccionar. Pausa. Enviar mensaje. Venga. “Hola, estoy en Londres hasta el martes, me preguntaba cómo estabas”. Dos minutos después recibí una respuesta. “Hola, podríamos quedar mañana a tomar un café”. Así de fácil, él vendría a la recepción del hotel y de allí saldríamos al Starbucks más cercano.

Entonces ahí empezó una extraña sensación por no tener miedo ninguno al encuentro. No sentía nada. Pasé seis años de mi vida con él y hacía otros seis que no lo veía. Nada. Ni rabia. Ni temor al momento, ni ganas de pavonearme, lucirme y restregarle en sus morros lo que se había perdido. Nada. Ni los nervios del qué me pongo, ni qué horror estas arrugas y estos muslos. Nada. ¿Y si él se había casado o tenía niños? No parecía importarme a priori. ¿Y si estaba tan bueno que no podía resistirme a la tentación de un reencuentro y despedida por todo lo alto? Nah, no lo veía.

Llegó la hora y bajé puntual a la recepción pero allí no estaba. Sí estaba M sin embargo, contenta porque milagrosamente había encontrado a su ex en Covent Garden. Entonces lo vi. El hijo de la Gran Bretaña estaba sentado detrás de una columna mirando a la calle, como escondido.

“Hello, stranger”, le dije con una sonrisa. “Como siempre, tan impuntual”, fue lo primero que me soltó el tontolpijo. “Como siempre tan simpático”. O más. No hubo besos, ni abrazos, ni el más mínimo roce, y nos dirigimos al café como si de una reunión de negocios se tratara.

La conversación, agradable, estaba basada en una enumeración de méritos laborales, una narración del curriculum vitae. Ahí ganaba yo, aunque sólo fuera en variedad. Él seguía en el mismo trabajo y, como en 2005, seguía contando los días para su retiro con una sonrisa orgullosa que a mí me parecía de lo más triste. Ésa era su única ambición en la vida. Estaba soltero, sin novia, ni hijos, ni ex digna de mención. No me habló de amistades nuevas, ni de intereses nuevos, ni de novedades. Claramente ganaba yo. Si había viajado, había sido casi siempre por trabajo y no por placer. Yo seguía ganando. Tenía ante mí a un hombre gris, vacío, aburrido, que ¡hasta llevaba la misma ropa que en el 2002! Era el mismo, pero visto con otros ojos. Extraño, pero no incómodo, fue como un reencuentro con mi pasado que duró dos capuchinos.

A la salida del Starbucks, él iba para la izquierda, yo para la derecha. “Disfruta de Londres”, me dijo. “See you later”, y sin besos, ni abrazos, ni roces, se marchó. Entonces miré al cielo, me ceñí el borsalino y con una sonrisa me despedí de aquel chico gris que una vez amé tanto, y también de aquella chica que a los 26 años decidió empezar a ser alguien. Bye, bye, stranger.

sábado, 5 de marzo de 2011

Off to London... Baby!


Esta noche dormiré en Londres. Me voy de viaje de estudios.

Bye, bye! See you soon!