
¡Cómo los odio! Como me vuelvan a picar en el ojo... esta vez no tendré pensamientos constructivos (que esa moda pasó ya). Me tapo hasta arriba y... a dormir!

Esta vez llegamos un poquito antes. Más que nada para ver el sitio con la luz del día, ver los chiringuitos, las tiendecillas, las zonas chill-out...
Se había puesto Tom por varias esquinas del suelo carteles con frases en español. Detallazo por su parte además de cachondísimo: "Olvidad vuestros problemas y pasadlo ¡de puta madre!", "Ajora sólo vosotros y yo"... Y con esa cara que tiene de niño de Grammar School se le notaba tan emocionao que hubo algo al final que no pudo decir en español: "What an incredible night!" y muchas cenkius, que estaba flipao con nosotros.
De ahí pasamos a la neozelandesa Ladyhawke, a la cual yo tenía bastante interés en ver pero... no sé... la vi algo pavisosa... En sus vídeos (Paris is burning, Dusk till Dawn) sale más animá, no? Debieron ser las expectativas o que después de la marchuki anterior cualquier cosa me parecía floja... De hecho, no la vimos terminar.Entramos tarde, que se estaba muy bien en La Corra, hinchándonos a cañas y calentando motores, hablando con gente venida de toda España que te aseguraba que el concierto de The Prodigy sería el mejor de nuestras vidas.

Las primeras que vimos, por capricho mío, las Those Dancing Days. Unas suecas más bonicas... sacadas del mismo molde que la Pippi Langstrumpf. Mucho tío vi por allí disfrutando más de los mini shorts que llevaba la cabrona de la cantante que de las canciones tan happy clappy. Os pongo algunas: Home Sweet Home, Run Run y mi favorita: Hitten, por lo pegadiza y por la pedazo letraca que tiene. Estuvieron marchosísimas, la única mini decepción, si eso: que la cantante llevara el pelo recogido, jaja.
Corriendo, corriendo y sin poder verlas terminar fuimos a coger sitio para ver a la que fue la gran
sorpresa de este festival: Duffy
Duffy aparece en la oscuridad cantando Rockferry y a mí me da la impresión de que la Fica se silencia... o yo quedo himnotizada por la galesa esta que, sin esperarlo, ha alcanzado el nivel de diva del soul. Otra que lleva unos shorts que a cualquiera de nosotras nos hubieran hecho una desgraciada, y su pelo rubio cardado. Su único movimiento es un sutil chasquido a modo de diapasón, lo demás sale de su garganta. El cámara se centra en sus piernas, que ni en las canciones más marchosas (Rain on your parade, por ejemplo) hace la tía el mínimo movimiento medio atrevido de baile. La Duffy ésta es más pasota que la vida. Pero bueno, ya estábamos ahí nosotros pa desgañitarnos y bailar desenfrenadamente por ella.
En el periódico la pusieron verde y muchos asistentes al festival también, que si no pegaba y tal, que es más carne de auditorio y que vaya una petarda. A mí me encantó y lo digo como lo siento, supongo que me gusta su música y no veo más allá, no sé. Y que venga otra vez, pijo, a volver a tocarme la fibrica con Warwick Avenue (snif!) y I'm scared, pedazo temazo.
Tras ella, sólo quedó lo que yo entiendo como la esencia de los festivales de este tipo (os habla la experta) que es disfrutar de los amigos, de una copica, de algo de comida rara, de hacer un poquillo de people watching y echarle el ojo a alguno que otro que esté medio aseado... mientras vas de un escenario a otro, te cruzas con media Murcia teniendo como fondo la mayor variedad de música en directo que se puede juntar en una noche.



Algún día os contaré la teoría de la iguana...
Esa misma tarde Rafa me llevó con el coche a dar un paseo por Palm e Hibiscus Island, las islas donde viven todos estos y más. Al día siguiente vi sus casas desde un barco. Otra vez me volví a sentir cerca de Pau...

José Vélez fue a Eurosión (con la del Vals) el año que yo nací... échale guindas al pavo.