
Venga, va, os cuento la boda de mi prima.
Empieza con 4 personas, 2 chicos y 2 chicas (todos parientes), trajeadas para una boda, 4 macutos y miles de bártulos varios metidos todos ellos en un coche sin maletero, un Lupo verde bitter, camino de los Jerónimos. La conductora, además de prisa y frío (va en palabra de honor), lleva una coliflor azul en la cabeza y una carrera en la media a la altura del talón. Su primo y copiloto le sostiene los tacones, ella conduce con sabrinas. Al salir del coche, la coliflor choca con el umbral de la puerta y se cae. Aquí no ha pasado nada.
“Jolín, sobrina, ¡estás para tener un hombre a tu lado!”
La ceremonia más larga que un día sin pan y con muchos, pero muchos, momentos de desconexión. La de la coliflor azul, ataviada con un manto súper calentico color berenjena sale a leer las peticiones rezando para no matarse por el camino. Qué bien leyó, le dijeron.
“Como Pedgo, que vuestgo matgimonio se edifique sobre ggggjjjoca!
En el cócktel son todo besos a familiares viejunos, cervecicas y ataque a los camareros que tan poco frecuentemente pasan por mi lado.
Pues súper feliz, me saqué la plaza, estoy dando clase en Murcia, me compré un piso en el centro y me independicé hace 3 meses.
"Sólo te falta el marido!"
"¿Pero sin casarte? vives sola? Ay pobre"
"Y con lo partidazo que eres ¿no tienes novio, nena?"
"Bueno, tú no te preocupes, que pronto llegará."
"A ver luego en el baile, que de bodas salen bodas."
"El ramo de tu prima es para ti claramente."
"Se casa tu hermano pequeño antes que tú, qué bueno."
Mi mesa está en una esquina del salón pero estoy contenta (porque visualizo, no por otra cosa). A ver... no soy ni la única soltera ni la mayor de la mesa! En ella están mis dos primos A y E, hermanos, varones, solteros y residentes en Alicante, de edades comprendidas entre los 35 y 37 años. Luego está mi hermano (27) y su novia (26) y mis primos pequeños (23, 21, 17). Miro al lado, donde está una de las 5 mesas donde me podrían haber colocado. Hay cuatro parejas y tres embarazadas, buff. Al otro lado la de los niños y al otro... la pared.
La comida, buenísima y finiquitada por una tartica Leonor que se hizo esperar, también parece interminable... Que me saquen de aquí! Necesito un bailoteo y un copazo! Y hablar con gente de mi edad! Aunque estén casados!
“Mira la soltera qué bien se lo pasa!”
“Nena, cómo van los fichajes? Alguno de estos tiene que estar soltero”
“Pues yo tengo un hermano que te lo voy a presentar”
“Oye, qué hacías hablando con ese? Y con el otro? Y a ese de qué lo conoces?”
“Te tengo que presentar a mi cuñado, que también odia las bodas”
Y la mejor fue esta. Un chico bastante guapo con el que había cruzado media palabra en la barra diez minutos antes:
“Oye, que no lleve anillo no significa que esté soltero, que tengo mujer e hija de 22 meses”
“Ah”. Y le sonrío. Pero no me puedo quedar así:
“Pues sabes lo que te digo? Que me parece muy mal lo que acabas de decirme! Acaso te he acosao, tío?! Acaso sé como te llamas!? Acaso me tienes miedo porque voy sola y tú eres un débil mental!?”
La música me salvó de liarla fruto de la desubicación, la desesperación y la depresión. Dios bendiga la música de boda, las córeos peretas y a mis primos bailongos. A Dios pongo por testigo que no volveré a ir a una boda familiar sin pareja, aunque sea alquilada.